domingo, junio 29, 2014

Grandes álbumes: PINK FLOYD - The dark side of the moon

The dark side of the Moon es un álbum conceptual, el octavo de estudio de la banda británica de rock progresivo Pink Floyd, que fue lanzado en marzo de 1973 en Estados Unidos y Reino Unido, y estableció firmemente a Pink Floyd como una de las bandas más innovadoras en la historia del rock. El álbum está construido a partir de las ideas que Pink Floyd había explorado en sus conciertos y anteriores grabaciones, pero carece de las largas piezas instrumentales que caracterizaban a los trabajos posteriores a la marcha en 1968 de su miembro fundador, principal compositor y letrista, Syd Barrett. Es considerado un punto de referencia en la música contemporánea y usado por algunos críticos como uno de los puntos en los que se da la unión entre lo "clásico", el blues rock, y los nuevos géneros, derivados de la música electrónica. En él se enfocan una serie de aspectos de la vida moderna: el nacimiento, el tiempo, el dinero, los conflictos armados, los viajes, las enfermedades mentales y la muerte, como presiones cotidianas que pueden llevar a alguien a la locura, teniendo que luchar duro por no caer en ella. A lo largo del álbum la banda establece un marco sólido que embellece con sintetizadores, efectos de sonido y cintas con voz hablada. El sonido es exuberante y en multicapas, permaneciendo claro y bien estructurado.

El álbum se desarrolló como parte de una futura gira de la banda, estrenándose en directo varios meses antes de que siquiera hubieran comenzado las grabaciones en el estudio. El nuevo material se fue refinando a medida que avanzaba la gira, y fue grabado en dos sesiones en 1972 y 1973 en los Abbey Road Studios de Londres. Pink Floyd usó algunas de las técnicas de grabación más avanzadas de la época, incluyendo grabaciones multipista y loops. En varias de las canciones se usaron sintetizadores analógicos, mientras que una serie de entrevistas con la banda y el equipo técnico aparecen a lo largo del álbum en forma de citas filosóficas. Alan Parsons fue el responsable de algunos de los aspectos sónicos más innovadores del álbum, incluyendo la interpretación no léxica de Clare Torry.

The dark side of the Moon fue un éxito inmediato, llegando en Estados Unidos a lo más alto de la lista Billboard 200 durante una semana. Permaneció en las listas 803 semanas (más de 15 años), siendo así el álbum que más tiempo ha permanecido en listas de la historia. Con una estimación de ventas de 50 millones de copias, es el álbum más exitoso de Pink Floyd y uno de los más vendidos a nivel mundial de la historia. Ha sido remasterizado y reeditado en dos ocasiones, además de haber sido versionado por varias bandas. Del álbum se extrajeron dos sencillos: Money y Us and them. Además de su éxito comercial, The dark side of the Moon es el álbum más popular entre los seguidores y críticos, y aparece frecuentemente en las listas de mejores álbumes de todos los tiempos.

Pink Floyd emergieron relativamente inmaculados de la era de la música psicodélica británica de mediados de los 60 como experimentadores pioneros con los conceptos de espacio. Aunque esa fase del desarrollo de la banda fue de corta duración, Pink Floyd han sido desde ese momento los preminentes tecno-rockeros de la escena pop: cuatro músicos con un comando de instrumentos electrónicos que esgrimían un arsenal de efectos de sonido con autoridad y finura.

Después del lanzamiento de Meddle, los miembros de la banda se reunieron en diciembre de 1971 para una gira por Reino Unido, Japón y Estados Unidos. Mientras ensayaban en Broadhurst Gardens, Londres, tenían en perspectiva la inminente creación de un nuevo álbum, aunque su prioridad era la creación de nuevo material. En una reunión en casa del baterista Nick Mason en Camden, el bajista Roger Waters propuso que el nuevo álbum podría formar parte de la gira. La idea de Waters era que el álbum tratara sobre cosas que "hacen enfadar a la gente", enfocándose en las presiones a las que se enfrentó la banda por su estilo de vida y en los problemas mentales que tenía el antiguo miembro de la banda, Syd Barrett. Ya habían explorado una idea similar en The man and the journey, una pieza de música conceptual que tocaron en sus conciertos de 1969. En una entrevista concedida a la revista Rolling Stone, David Gilmour dijo: "Creo que todos pensábamos (y Roger definitivamente lo pensaba) que muchas de las letras que habíamos estado usando eran demasiado indirectas. Definitivamente había una sensación de que las palabras iban a ser muy claras y específicas".

En general, los cuatro miembros de la banda estuvieron de acuerdo en que la idea de Waters de hacer un álbum basado en una única temática era una buena idea. El bajista y principal letrista Roger Waters, el guitarrista David Gilmour, el batería Nick Mason y el teclista Richard Wright participaron en la composición y la producción del nuevo material, algo poco habitual en los siguientes lanzamientos de Pink Floyd. Waters grabó las primeras demos en su casa de Islington, en un pequeño estudio de grabación que tenía en un cobertizo ubicado en su jardín. Algunas partes del nuevo álbum se extrajeron de material no usado previamente: el comienzo de Breathe procede de un trabajo anterior de Waters y Ron Geesin compuesto para la banda sonora de The body; la estructura básica de Us and them se extrajo de una pieza original compuesta para la película Zabriskie point. La banda ensayó en un almacén de Londres que pertenecía a The Rolling Stones, y después en el Rainbow Theatre. Además, compraron material nuevo, incluyendo nuevos altavoces, un sistema de PA, una mesa de mezclas de 28 canales con cuatro salidas cuadrafónicas y un sistema de luces. Se transportaron nueve toneladas de material en tres camiones: sería la primera vez que la banda salía de gira con un álbum completo, pero les permitió refinar y mejorar el nuevo material, que ya había recibido el nombre provisional de The dark side of the Moon (más una alusión a los lunáticos que a la astronomía). Al descubrir que el título ya había sido utilizado por otra banda, Medicine Head, fue temporalmente cambiado a Eclipse. El estreno de Eclipse se hizo en The Dome de Brighton en enero de 1972, aunque al comprobar que el álbum de Medicine Head había sido un fracaso comercial, volvieron a cambiar el título a The dark side of the Moon.

Dark side of the Moon: A piece for assorted lunatics, como se conocía entonces, se tocó en presencia de un grupo de periodistas (y gente dispuesta a grabar un bootleg) en febrero de 1972 (más de un año antes de su lanzamiento oficial en el teatro Rainbow) con una muy buena acogida crítica. Michael Wale de The Times describió la pieza diciendo que "… hace aflorar las lágrimas a los ojos. ¡Está tan llena de comprensión y a la vez de interrogantes musicales!", mientras que Derek Jewell de The Sunday Times escribió, "la ambición de la intención artística de Pink Floyd es enorme". Melody Maker fue menos entusiasta: "musicalmente, había grandes ideas, pero los efectos de sonido a menudo me dejaban pensando que estaba dentro de una jaula de pájaros en el zoo de Londres". La posterior gira recibió una gran acogida por parte del público. Se tocó el nuevo material en directo, en el mismo orden en que después aparecería en el álbum, aunque con obvias diferencias como la falta de sintetizadores en canciones como On the run, y la lectura de piezas de la Biblia en lugar de la voz de Clare Torry en The great gig in the sky.

La gira Dark Side of the Moon Tour de 1972-1973 por Europa y Estados Unidos les dio la oportunidad de hacer mejoras en la calidad de los temas. Entre los conciertos de la gira, se comenzaron a hacer las sesiones de estudio; los ensayos comenzaron en Inglaterra en enero, aunque el mes siguiente la banda viajó a Francia para grabar música para La Vallée, una película francesa del director Barbet Schroeder. Después tocaron en Japón y volvieron a Francia en marzo para completar el trabajo en La Vallée. A esto siguieron actuaciones en Estados Unidos antes de que la banda volviese a Londres para comenzar la grabación del álbum, entre finales de mayo y finales de junio. Después de otra serie de conciertos en Europa y Estados Unidos, y la grabación en octubre de Pink Floyd: Live at Pompeii, la banda retornó al estudio en enero de 1973 para completar la grabación del álbum.

The dark side of the Moon se construyó a partir de experimentos hechos por Pink Floyd en conciertos y en grabaciones previas, pero sin las extensas piezas instrumentales que, según el crítico David Fricke, se habían convertido en una característica de la banda desde la marcha del miembro fundador Syd Barrett en 1968. El guitarrista David Gilmour, el músico que terminó asumiendo el papel de Barrett en el grupo, se refirió posteriormente a estos instrumentales como "ese rollo enrevesado de la psicodelia". Gilmour y Waters citan al álbum Meddle de 1971 como un punto de inflexión hacia lo que después sería el siguiente álbum.

La temática de las letras de las canciones incluye la avaricia, el envejecimiento, la muerte y la enfermedad mental. Este último tema tuvo como inspiración el deterioro mental de Barrett, quien había sido el principal compositor y letrista de la banda en sus primeros años. El álbum es conocido por el uso de música concreta y conceptual y las letras filosóficas, al igual que muchos otros trabajos de la banda.

Cada cara del álbum constituye una pieza continua de música. Las cinco canciones de cada cara reflejan varios estadios de la vida humana. El álbum comienza y acaba con latidos de corazón; explora la naturaleza de la experiencia del ser humano, y según Waters, "la empatía". Speak to me y Breathe juntas hacen énfasis en los elementos mundanos y fútiles de la vida junto con la siempre presente amenaza de la locura y la importancia de vivir cada uno su propia vida: "No tengas miedo a querer". On the run, un instrumental guiado por sintetizadores, evoca el estrés y la ansiedad que provoca el transporte moderno, en particular el miedo de Wright a volar, llevando la trama de la canción a un aeropuerto. Time se adentra en el modo en el que el paso del tiempo puede controlar la vida de uno y ofrece una vehemente advertencia a quienes desperdician el tiempo agarrándose a los aspectos más mundanos de la vida. A esta canción le sigue el tema del retiro hacia la soledad y el refugio en la canción Breathe (reprise). La primera parte del álbum termina con The great gig in the sky, una sentida metáfora sobre la muerte. Abriendo con el sonido de una caja registradora y el ruido de monedas, la primera canción de la cara B, Money, se mofa de la avaricia y el consumismo, con una letra irónica y efectos de sonido relacionados con la riqueza. Money ha sido la canción con más éxito comercial del álbum y ha sido versionada por varias bandas desde entonces. Us and them habla del etnocentrismo y del conflicto y del uso de dicotomías simples para describir las relaciones personales. Siguiendo un ritmo similar al de Breathe, pero más veloz y con un aura funk, hace presencia Any colour you like, un instrumental que, mediante sus melodías psicodélicas, ofrece cierta seguridad y alegría, logrando liberar las tensiones que dejó su tema antecesor. Seguidamente, realiza su introducción la canción Brain damage, que trata sobre la enfermedad mental resultante de poner la fama y el éxito por encima de las necesidades de uno mismo. En particular el verso "And if the band you're in starts playing different tunes" (y si la banda en la que estás comienza a tocar distintas melodías) refleja el estado mental del antiguo miembro de la banda Syd Barrett. El álbum acaba con Eclipse, que propugna los conceptos de la alteridad y unidad, a la vez que fuerza al oyente a reconocer los rasgos comunes de los seres humanos.

El álbum se grabó en los Estudios Abbey Road, en dos sesiones, entre mayo de 1972 y enero de 1973. A la banda se le asignó como jefe técnico a Alan Parsons, que ya había trabajado como asistente de grabación en Atom heart mother, y que había ganado experiencia como ingeniero de sonido en los álbumes de The Beatles, Abbey Road y Let it be. Las sesiones de grabación se llevaron a cabo con las técnicas más sofisticadas de la época. El estudio era capaz de hacer mezclas de dieciséis pistas, cosa que ofrecía un gran nivel de flexibilidad, aunque la banda llegó a usar tantas pistas que para hacerlo posible se tuvieron que hacer segundas copias de las cintas.

Dando comienzo a principios de junio, la primera canción en grabarse fue Us and them, seguida seis días después por Money. Waters había creado varios efectos de sonido en forma de loops sobre objetos relacionados con el dinero, incluyendo monedas lanzadas dentro de un cuenco. Estos loops se regrabaron cuando la banda decidió grabar una mezcla cuadrafónica del álbum (Parsons expresó su descontento con el resultado de esta mezcla, debido a la falta de tiempo y a la falta de grabadoras multipista). Las siguientes canciones en ser grabadas fueron Time y The great gig in the sky, seguidas de un descanso de dos meses durante los cuales la banda pasó tiempo con la familia y se preparó para una nueva gira por Estados Unidos. Las sesiones de grabación sufrieron varias interrupciones; Roger Waters, seguidor del Arsenal F.C., a menudo cortaba las grabaciones para ir a ver jugar a su equipo, y a menudo hacían un descanso para ver Monty Python's Flying Circus en la televisión, dejando a Parsons trabajando con el material disponible. Sin embargo, Gilmour ha refutado estas afirmaciones; en una entrevista de 2003 dijo: "A veces los veíamos, pero cuando estábamos muy ocupados seguíamos con el trabajo".

Al regresar de Estados Unidos en enero de 1973, grabaron Brain damage, Eclipse, Any colour you like y On the run, a la vez que afinaban el trabajo que ya tenían hecho de las sesiones previas. Para cantar en Brain damage, Eclipse y Time se contrató a cuatro cantantes femeninas, y para tocar el saxofón en Us and them y Money se contrató a Dick Parry. La banda filmó metraje en el estudio de grabación con el director Adrian Maben para Pink Floyd: Live at Pompeii. Una vez completadas las grabaciones de estudio, la banda comenzó una gira por Europa.

A nivel instrumental, el álbum es conocido por los efectos de sonido metronómicos en la canción Speak to me, y los loops en la apertura de Money. Nick Mason, responsable de la mayoría de los efectos de sonido usados en la discografía de Pink Floyd, recibió una inhabitual acreditación como único compositor de Speak to me. La canción sirve como introducción, compuesta a base de cross-fades (efecto utilizado para montar una pieza sobre otra, bajando el volumen de la primera a medida que se sube el de la segunda) realizados con elementos de otras piezas del álbum. Mason creó una primera versión en su casa, antes de completarlo en el estudio. Para aumentar la construcción del efecto, se sirvieron de un acorde de piano, grabado al revés, que da lugar a la introducción de Breathe. Los efectos de sonido de Money se crearon empalmando las grabaciones caseras de monedas tintineantes de Waters, sonidos de papeles rotos, el sonido de una caja registradora y el ruido de una calculadora para crear un loop de 7 pulsaciones (después adaptado a cuatro pistas para crear un efecto de "walk around the room" -pasear por el recinto y escuchar todo de forma uniforme- en la versión cuadrafónica del álbum). En algunos momentos la experimentación sónica del álbum requirió que todos los ingenieros y miembros de la banda operasen los reguladores de sonido de la mesa de mezclas de forma simultánea para mezclar las complicadas grabaciones multipista de varias de las canciones (en particular On the run).

Junto a la instrumentación convencional de rock, Pink Floyd añadió sintetizadores a su sonido. Por ejemplo, experimentaron con un EMS VCS 3 en Brain damage y Any colour you like, y un Synthi A en Time y On the run. También crearon y grabaron sonidos poco convencionales: un ingeniero asistente corriendo por la sala de reverberación del estudio (en On the run) o un bombo especialmente tratado para simular la frecuencia cardíaca de un ser humano (en Speak to me, On the run, Time y Eclipse). Este sonido es muy distinguible en la intro y el outro del álbum, aunque se puede oír también de forma esporádica en otras canciones: Time y On the run tienen este ruido sordo. Los ruidos de relojes haciendo tic-tac y después marcando las horas de forma simultánea (en Time) los creó Parsons inicialmente como prueba del sistema cuadrafónico. Parsons grabó cada sonido en una tienda de relojes antiguos, y aunque el material no se había creado específicamente para el álbum, finalmente se usó, junto a una serie de rototoms (tipo de timbal).

Varias canciones, entre otras Us and them y Time, son reconocibles por la habilidad que muestran Richard Wright y David Gilmour a la hora de armonizar sus respectivas voces. En The making of The dark side of the Moon, un documental en DVD de 2003 sobre la elaboración del álbum, Roger Waters lo atribuye al hecho de que ambas voces son extremadamente similares. Para tomar provecho de esto, Parsons perfeccionó el uso de otras técnicas de estudio como el doubletracking de las voces y de las guitarras, y otras multipistas vocales que permitían a Gilmour armonizarse consigo mismo. También utilizó efectos flanger y phaser en voces e instrumentos, artimañas utilizando reverb, y el desplazamiento de sonidos entre canales (muy audible en la mezcla cuadrafónica de On the run, cuando el sonido de un órgano Hammond B3 saliendo de un altavoz Leslie gira rápidamente alrededor del oyente).

En los créditos del álbum aparece Clare Torry, una cantante de sesión y compositora, habitual en los estudios Abbey Road. Previamente había trabajado en material de música pop y en varios álbumes de versiones, y después de oír uno de esos álbumes Parsons la invitó al estudio para cantar en The great gig in the sky. Torry rechazó la oferta porque quería ver a Chuck Berry, que tocaba en el Hammersmith Odeon, aunque quedó en pasarse por allí el domingo siguiente. Los miembros de la banda le explicaron el concepto que había detrás del álbum, pero fueron incapaces de explicarle lo que debía hacer exactamente. Gilmour estaba a cargo de la sesión, y en unas pocas tomas breves, un domingo por la noche, improvisó una melodía sin letra para acompañar el emotivo solo de piano de Richard Wright. Inicialmente, Torry se sentía avergonzada por su exuberancia dentro de la cabina de grabación, y quiso disculparse ante la banda, para encontrarse después que estaban encantados con el resultado. Posteriormente, se editaron sus tomas para producir la versión que se usó en la canción. En 2004, Torry demandó a EMI y Pink Floyd por regalías de composición, reclamando que coescribió The great gig in the sky junto al teclista Richard Wright. Los tribunales de justicia de Reino Unido llegaron a la conclusión de que Torry estaba en lo correcto, aunque el acuerdo económico al que llegaron nunca llegó a salir a la luz pública. Todas las ediciones posteriores a 2005 de The great gig in the sky acreditan la canción a Wright y Torry.

Parte distinguible del álbum son los trozos de grabaciones de voces entre la música o encima de la misma. Durante las sesiones de grabación, Roger Waters reclutó al personal y ocupantes del estudio para contestar a una serie de preguntas impresas en tarjetas. Se colocó a los entrevistados frente a un micrófono en una cabina del estudio oscura, donde se les mostraban las tarjetas con preguntas como "¿cuál es tu color favorito?" o "¿cuál es tu plato favorito?", antes de pasar a preguntas más enfocadas al tema central del álbum (como la locura, la violencia o la muerte). Las respuestas se contestaban en el mismo orden que se hacían las preguntas, provocando respuestas sorprendentes. La pregunta "¿cuál fue la última vez que fuiste violento?" era seguida inmediatamente por la de "¿tenías razón?" La grabación de la entrevista al road mánager Roger 'The Hat' Manifold fue la única que se hizo de forma convencional, ya que en su momento la banda no le pudo localizar, y para cuando lo consiguieron ya no encontraban las tarjetas. Cuando se le preguntó sobre el último momento violento que había tenido con otro conductor, Manifold contestó "… le di un shock rápido, corto y fuerte …", y cuando se le preguntó sobre la muerte dijo, "vive para hoy, mañana ya no estás, ese soy yo …" Otro técnico, Chris Adamson, en el momento se encontraba de gira con Pink Floyd y grabó la explícita diatriba que abre el álbum: "He estado cabreado muchos jodidos años: realmente muchos años". El road mánager de la banda Peter Watts (padre de la actriz Naomi Watts) contribuyó con las risas que aparecen en Brain damage y Speak to me. El monólogo sobre "geezers who were cruisin' for a bruisin" (colgados que patrullaban en busca de recibir moretones) fue obra de la segunda mujer de Peter, Puddie (diminutivo de Patricia) Watts. Las respuestas: "Y yo no tengo miedo a morir, cualquier momento es bueno, no me importa. ¿Por qué debería tener miedo a morir?, no hay razón para ello, algún día hay que marcharse" (que aparece en The great gig in the sky) y las palabras finales: "en realidad no hay ningún lado oscuro de la luna..., de hecho, toda es oscura" (encima de las pulsaciones en Eclipse) son del portero irlandés de los estudios, Gerry O'Driscoll. También se entrevistó a Paul y Linda McCartney, aunque sus respuestas no llegaron a incluirse en el álbum. Henry McCullough, colega de McCartney en la banda de éste, contribuyó con la famosa frase "I don't know, I was really drunk at the time" (no lo sé, estaba realmente borracho en ese momento), que aparece entre Money y Us and them.

Después de terminar las sesiones de entrevistas, contrataron al productor Chris Thomas para aportar "un par de oídos frescos". El pasado de Thomas era más musical que de ingeniería. Había trabajado con el productor de The Beatles, George Martin, y era conocido del mánager de Pink Floyd, Steve O'Rourke. Los cuatro miembros de la banda tenían posiciones encontradas en cuanto a la forma de mezclar el álbum. Waters y Mason preferían una mezcla "seca" y "limpia", haciendo más uso de los elementos no musicales, pero Gilmour y Wright preferían una mezcla más sutil y "con eco". Thomas dijo después que no existían tales desacuerdos, diciendo "no había diferencias de opinión entre ellos, no recuerdo a Roger diciendo ni una vez que quería menos eco. De hecho, no dejaron ninguna pista sobre que después se fueran a enfadar entre ellos. Había una atmósfera muy creativa. Muy divertido". Aunque la verdad aún no se conoce, la intervención de Thomas resultó en un compromiso entre Waters y Gilmour, dejando a ambos totalmente satisfechos con el resultado final. Thomas fue responsable de varios cambios significativos en el álbum, incluyendo el eco usado en Us and them. También estuvo presente en la grabación de The great gig in the sky (aunque Parsons fue el responsable de contratar a Torry). Roger Waters dijo en una entrevista de 2006, cuando se le preguntó si sus metas se habían cumplido en el estudio: "Cuando se terminó el álbum me llevé una copia a casa y se la puse a mi mujer. Recuerdo que comenzó a llorar cuando acabó. Y pensé, 'esto obviamente ha tocado una fibra en algún sitio', y me sentí bastante satisfecho. Sabes cuando has hecho algo, ciertamente si has creado una pieza de música, lo oyes con oídos nuevos cuando se la pones a otra persona. Y en ese punto pensé para mí, '¡Wow!, esto es un trabajo bastante completo', y tuve confianza en que la gente respondería". Richard Wright declararía,"se notaba que toda la banda trabajaba conjuntamente. Fue un momento creativo. Estábamos todos muy abiertos".

El álbum se publicó inicialmente en formato de vinilo con una carpeta desplegable diseñada por Hipgnosis y George Hardie, la cual mostraba un prisma refractando luz en su portada. El grupo Hipgnosis diseñó varias de las portadas de los álbumes previos de la banda, con resultados controvertidos; EMI no quedó satisfecha al ver las portadas de Atom heart mother y Obscured by clouds, ya que esperaban diseños más tradicionales que incluyesen rótulos y palabras, pero los diseñadores Storm Thorgeson y Aubrey Powell pudieron ignorar las críticas, dado que la banda les contrataba. Para The dark side of the Moon, Richard Wright les pidió que le presentaran algo "más elegante, con más clase". El diseño del prisma se inspiró en una fotografía que Thorgeson había visto en una sesión de brainstorming a la que asistió con Powell. El diseño corrió a cargo de George Hardie, empleado de Hipgnosis. La compañía de arte le ofreció a los miembros de la banda a elegir entre un total de siete diseños, pero los cuatro coincidieron en que el diseño del prisma era de largo el mejor. El diseño del prisma representa tres elementos; la iluminación en los conciertos de la banda, las letras del álbum y el deseo de Richard Wright de crear una portada más "sencilla y pulcra". El espectro de luz continúa por el desplegable antes de volver a unirse en otro prisma en la contraportada, una idea de Roger Waters. Añadido al poco tiempo, el diseño del desplegable también contiene la representación del latido de corazón empleado a lo largo del álbum, mientras que la idea de incluir otro prisma en la contraportada fue de Thorgeson, con el objetivo de facilitar la disposición del álbum en las tiendas de música. La banda de luz que emana del prisma en el álbum tiene seis colores, dejando fuera el índigo en comparación con la tradicional división del espectro en rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Un prisma normal mostraría un espectro continuo sin límites definidos entre un color y el siguiente.

Dentro de la carpeta desplegable venían dos posters, uno de ellos con fotografías de la banda en concierto con el texto PINK FLOYD roto y las piezas esparcidas, y el otro con una imagen de las Pirámides de Gizeh tomada por Powell y Thorgeson con una película infrarroja. También incluía una hoja con pegatinas de las pirámides. VH1 posicionó la portada en el cuarto lugar de su lista de Las mejores portadas de todos los tiempos en 2003, y en 2009 los seguidores de la emisora de radio británica Planet Rock la votaron como la Mejor de la historia.

Desde la partida del miembro fundador Barrett de la banda en 1968, la carga de la composición de las letras recayó, mayoritariamente, en Waters. Por tanto se le acredita como el compositor de las letras del álbum, siendo The dark side of the Moon el primero de cinco álbumes consecutivos de Pink Floyd en acreditarlo exclusivamente como letrista. La banda se encontraba tan confiada con la calidad de las letras que, por primera vez, decidieron añadirlas dentro del LP en forma de texto. Cuando se le preguntó en 2003 si su papel en el álbum fue "organizar (las) ideas y estructuras" y el de David Gilmour "la música", Waters respondió: "Eso es una gilipollez. No hay duda de que Dave necesita un vehículo para sacar lo mejor de su guitarra. Y es un gran guitarrista. Pero la idea que ha intentado propagar a lo largo de los años de que él es más musical que yo es una verdadera tontería. Es un concepto absurdo, aunque la gente parece contenta creyéndolo".

A excepción de Wright, la banda boicoteó la presentación de prensa en el London Planetarium de febrero, ya que la mezcla cuadrafónica no estaba completada. A los invitados se les recibió con un cuarteto de recortes de cartón de tamaño real de la banda, mientras que la mezcla estereofónica del álbum se lanzó a través de un equipo de PA de mala calidad. De todas maneras, en general, la prensa se mostró entusiasmada; Roy Hollingworth de Melody Maker describió la cara A como "... tan completamente confundida consigo misma que era difícil seguirla", aunque pasó a alabar la cara B, escribiendo: "las canciones, los sonidos, los ritmos eran sólidos y firmes, el saxo apareció, la banda rockanroleó, para después desaparecer en la noche". Steve Peacock de Sounds escribió: "No me importa si no has oído una nota de la música de Pink Floyd en tu vida, recomendaría sin reservas a todo el mundo The dark side of the Moon ..." En su reseña de 1973 sobre el álbum para la revista Rolling Stone, Lloyd Grossman escribió: "un gran álbum con una riqueza de textura y concepto que no sólo invita, sino que exige involucrarse".

The dark side of the Moon se lanzó en Estados Unidos en marzo de 1973, y en Reino Unido dos semanas después. Se convirtió inmediatamente en un éxito de ventas en Reino Unido y Europa Occidental; para el mes siguiente, había recibido Disco de oro tanto en Estados Unidos como en Reino Unido. Durante marzo de 1973 la banda tocó el álbum como parte de su gira estadounidense, incluyendo una actuación a medianoche en el Radio City Music Hall de Nueva York. El plato fuerte consistió en un avión lanzado desde el fondo del recinto al final de On the run, estrellándose en el escenario entre humo naranja, ante los 6.000 espectadores que asistieron a la actuación. El álbum llegó al puesto número 1 de la lista de álbumes Billboard a finales de abril de 1973, obteniendo tanto éxito que retornaron dos meses después para hacer otra gira.

Gran parte del tempranero éxito del álbum en Estados Unidos se debió a su discográfica en ese país, Capitol Records. El recién asignado presidente de la compañía, Bhaskar Menon, intentó por todos los medios mejorar las pobres ventas del álbum de estudio previo de Pink Floyd, Meddle. Mientras tanto, desencantados con Capitol, la banda y su mánager O'Rourke habían estado negociando con Columbia Records, específicamente con el presidente de la CBS, Clive Davis. The dark side of the Moon era el último álbum que estaban obligados a lanzar antes de quedar libres de contrato y poder firmar con otra compañía. El entusiasmo de Menon fue tan grande que se encargó de hacer una gran campaña de promoción del álbum, incluyendo versiones truncadas de Us and them y Time para las emisoras de radio. En algunos países, especialmente Reino Unido, Pink Floyd no había lanzado un single desde Point me at the sky de 1968, y excepcionalmente se lanzó Money como single en mayo, con Any colour you like como cara B. Llegó al puesto número 13 de la lista Billboard Hot 100 en julio de 1973. Se envió a las emisoras de radio una versión promocional con mezclas en mono y estéreo con etiquetas blancas. En el lado de la versión mono se retiró la palabra "bullshit" (mierda) de la canción, dejando sólo "bull", sin embargo la versión estéreo contenía la versión sin censurar.

Posteriormente esto se intentó subsanar; se mandó un reemplazo a las emisoras junto a una nota que advertía a los disc jockeys que eliminaran la primera copia sin censurar que habían recibido. En febrero de 1974 se lanzó Time, con Us and them como cara B. Sin embargo, los esfuerzos de Menon por renovar el contrato discográfico con Pink Floyd fueron en vano; a principios de 1974, la banda firmó con Columbia y recibió un adelanto de un millón de dólares (en Reino Unido y Europa continuaron con su contrato con Harvest Records).

The dark side of the Moon es uno de los álbumes más vendidos de todos los tiempos (sin contar recopilaciones y bandas sonoras), además de estar entre los 25 álbumes más vendidos de Estados Unidos. Aunque sólo estuvo una semana en el primer puesto de las listas estadounidenses, permaneció en la lista Billboard 200 durante 811 semanas. El álbum volvió a entrar en las listas de Billboard con la introducción de la lista Top Pop Catalog Albums en mayo de 1991, y ha sido un habitual en la lista desde entonces. En Reino Unido es el 6º álbum más vendido de la historia.

"Creo que, cuando se terminó, todo el mundo pensó que era lo mejor que habíamos hecho hasta la fecha, y todo el mundo estaba muy contento con él, pero de ninguna de las maneras nadie pensaba que era cinco veces mejor que Meddle, u ocho veces mejor que Atom heart mother, ni las ventas que realmente ha tenido. Se trataba no sólo de que era un buen álbum, sino también de estar en el momento y lugar adecuados", declaró años más tarde Nick Mason.

En Estados Unidos el LP se lanzó antes de que se comenzaran a entregar Discos de platino, cosa que ocurrió a partir de 1976. Por este motivo, sólo poseía un Disco de oro hasta que en febrero de 1990 fue certificado Disco de platino once veces. En junio de 1998 la Recording Industry Association of America (RIAA) certificó el álbum 15 veces platino, gracias a los 15 millones de discos vendidos en Estados Unidos, haciendo del álbum su trabajo más vendido en el país (The wall fue 23 veces Disco de platino, pero los álbumes dobles cuentan doble, por lo que las ventas reales son de 11,5 millones de copias). Time y Money siguen recibiendo radiodifusión; en Estados Unidos, en abril de 2005 Time y Money habían sido radiadas más de 13 mil veces. Money vendió bien como single, ya que las fuentes de ventas mundiales sugieren que ha vendido unos 45 millones de copias a nivel mundial. Se siguen vendiendo entre 8.000 y 9.000 copias semanales del álbum, y en 2002 se vendieron un total de 400.000, convirtiéndolo en el número 200 en ventas de ese año, casi tres décadas después de su lanzamiento. Según un artículo del Wall Street Journal de agosto de 2006, a pesar de que el álbum se lanzó en 1973, ha vendido desde 1991 7,7 millones de copias sólo en Estados Unidos y sigue vendiendo aproximadamente 9.600 copias semanales. En 2010 sigue ocupando un lugar destacado en la lista Pop Catalogue de Billboard con más de 940 semanas seguidas en lista. Llegó al puesto número 1 cuando se lanzó la edición CD/SACD en 2003, vendiendo 800.000 copias sólo en Estados Unidos. En mayo de 2006, The dark side of the Moon alcanzó un total combinado de 1.500 semanas entre las listas Billboard 200 y Pop Catalogue. Se estima que una de cada 14 personas menores de 50 años posee o ha poseído una copia del álbum.

En 2006, los seguidores de la Australian Broadcasting Corporation la votaron como "Mi álbum favorito", y en 2003 la revista Rolling Stone colocó The dark side of the Moon en el puesto número 43 en su lista de Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. También se encuentra en el puesto número 2 de la lista de Los 200 mejores álbumes de la historia elaborada por la National Association of Recording Merchandisers.

En 1979 se lanzó The dark side of the Moon como LP remasterizado por Mobile Fidelity Sound Lab, y en abril de 1988 en un CD de oro formato Ultradisc. EMI fue la encargada del primer lanzamiento en disco compacto en 1984. En 1992, el álbum se reeditó en forma de CD remasterizado como parte de una caja recopilatoria llamada Shine on. Esta versión se volvió a editar en una caja para celebrar su 20º aniversario junto a una serie de postales en 1993. Al igual que la portada original de 1973, el diseño corrió a cargo de Storm Thorgerson. Algunos sugieren que en las últimas ediciones del CD se oye débilmente una versión orquestal de la canción de The Beatles, Ticket to ride al término de Eclipse, por encima de los latidos que clausuran el álbum. Posiblemente se trate de un error de la remasterización, ya que no es audible en el disco de vinilo original.

La mezcla cuadrafónica original, editada en LP y cartucho de cinta de 8 tracks, aunque encargada por EMI, no recibió la aprobación de la banda. No obstante, para celebrar el 30º aniversario del álbum se lanzó una versión renovada en 2003. Hubo cierta sorpresa cuando la banda eligió no usar la vieja mezcla cuadrafónica hecha por Parsons (mezclada poco después del lanzamiento original), sino que eligieron a su actual ingeniero de sonido James Guthrie para crear una nueva mezcla en 5.1 para la versión en formato SACD. Guthrie ha trabajado con la banda desde que coprodujo e hizo de ingeniero de sonido para su álbum de 1979, The wall, habiendo trabajado previamente en versiones multicanal del mismo para un lanzamiento en DVD, y del álbum In the flesh de Waters para un SACD. Hablando en 2003, Alan Parsons expresó cierta decepción con la mezcla SACD de Guthrie, sugiriendo que Guthrie fue "posiblemente demasiado fiel a la mezcla original", aunque fue generoso con el lanzamiento en general.

Comentando sobre la mezcla multicanal de On the run, Parsons dijo: "Después de escuchar la mezcla un buen rato, creo que estoy oyendo estéreo con un poco de surround". Alabó las mezclas de otras de las canciones, en particular The great gig in the sky: "Me quito el sombrero ante James por escoger las partes correctas de la voz de Clare. Y ha mejorado la mezcla hecha en estéreo, que es un poco floja. El estéreo es potente en el órgano Hammond, y Clare está un poco apagada. En mi mezcla cuadrafónica, el Hammond casi no está, cosa que demuestra que no fui fiel a la mezcla estereofónica. El cuadrafónico suena bastante bien, pero James aún tiene su punto. Su mezcla es definitivamente más limpia, y ha acercado a Clare un poco más". Esta edición del 30º aniversario recibió cuatro premios Surround Music en 2003 y ha vendido más de 800.000 copias desde su lanzamiento. El diseño de la portada corrió a cargo de un equipo de diseñadores bajo la dirección de Storm Thorgerson. La imagen es una fotografía de un vitral, hecho a medida con las dimensiones y proporciones exactas de la original. En lugar de los colores opacos de la original usaron vidrio transparente, sujeto con láminas de plomo. La idea deriva de la "sensación de pureza del sonido, siendo sonido multicanal 5.1 ..." La imagen se creó con el deseo de ser "igual pero distinto, tanto que el diseño es claramente Dark side of the Moon, siendo el diseño del prisma, pero diferente y nuevo ..."

En 2003 también se lanzó una versión en vinilo de 180 gramos de The dark side of the Moon (masterizado por Kevin Gray en AcousTech Mastering) que incluye versiones ligeramente distintas de los posters y pegatinas originales que se incluyeron en la versión original, junto a un póster del 30º aniversario completamente nuevo. En 2007 se incluyó el álbum en Oh, by the way, una caja recopilatoria lanzada para conmemorar el 40º aniversario de la banda, y una versión libre de DRM para iTunes.

Y en 2011, como parte de su campaña de remasterizaciones Why Pink Floyd...?, se editaron cinco versiones del álbum. La primera, remasterizada, viene en la caja recopilatoria Discovery. La segunda, es la versión individual de la misma que viene en la caja recopilatoria. La tercera viene en versión Experience, en la cual se hallan la versión remasterizada y una versión del álbum en vivo en Wembley en 1974. La cuarta es la versión Immersion, boxset que contiene la remasterización en 2011 y rarezas. La quinta correspondió a una nueva edición en LP de 180 gramos, que contiene los posters y pegatinas originales, más materiales impresos nuevos y contenido digital.

El éxito del álbum produjo una riqueza previamente desconocida a los cuatro miembros de la banda; Richard Wright y Roger Waters se compraron grandes casas de campo, y Nick Mason se convirtió en coleccionista de coches de lujo. Además, parte de los beneficios se invirtieron en la producción de Monty Python and the Holy Grail.

Gracias a la producción, Alan Parsons ganó un Premio Grammy para el Álbum con mejor ingeniería de sonido en 1973, y pasó a tener su propia carrera como artista. Waters y Gilmour a menudo han menospreciado su contribución en el éxito del álbum, aunque Mason ha alabado su papel en el mismo. En 2003 Parsons reflexionó diciendo: "Creo que todos ellos creen que conseguí mantenerme el resto de mi carrera gracias a Dark side of the Moon, cosa que tiene cierta parte de verdad. Pero de vez en cuando despierto, frustrado por el hecho de que han ganado incontables millones y mucha de la gente involucrada en el álbum no".

"Me ha cambiado en muchos aspectos, porque ha traído mucho dinero, y uno se siente muy seguro cuando puede vender un álbum dos años seguidos. Pero no ha cambiado mi actitud para con la música. Aunque fue un éxito, se hizo de la misma manera que todo el resto de nuestros álbumes, y el único criterio que tenemos para lanzar música es si nos gusta o no. No fue un intento deliberado de hacer un álbum comercial. Simplemente ocurrió así. Sabías que era mucho más melódico que los anteriores álbumes de Floyd, y había un concepto que lo atravesaba de parte a parte. La música era más fácil de absorber y el tener chicas cantantes le añadió un toque comercial que ninguno de nuestros otros álbumes poseía", declaró tiempo más tarde Richard Wright.

El perdurable legado de The dark side of the Moon se encuentra en su influencia en la música moderna, los músicos que han hecho versiones de sus canciones, e incluso en mitos urbanos. Su lanzamiento es, a menudo, visto como un punto simbólico en la historia de la música rock, y, en ocasiones, se han buscado similitudes entre Pink Floyd y Radiohead, en especial su álbum de 1997 OK Computer, al que se le ha llamado The dark side of the Moon de los años 90, ya que ambos álbumes tienen algo en común: la pérdida de la habilidad creativa de un individuo para seguir funcionando en el mundo moderno.

Uno de los covers más conocidos de The dark side of the Moon es Return to the dark side of the Moon: A tribute to Pink Floyd, lanzado en 2006. Es un tributo hecho por artistas de rock progresivo como Adrian Belew, Tommy Shaw, Dweezil Zappa y Rick Wakeman. En 2000 The Squirrels lanzaron The not so bright side of the Moon, que contiene covers del álbum completo. En 2003, el grupo de artistas de reggae de Nueva York, Easy Star All Stars, lanzaron Dub side of the Moon. En 2012 un grupo de artistas de hard-rock de Italia, como Peso, Pier Gonella y Giorgia Gueglio lanzaron MusicArt Project - The black side of the Moon , que contiene covers rock del álbum completo.

Mary Fahl, la ex vocalista de October Project, realizó el álbum From the dark side of the Moon, una "re-imaginación" del álbum de Pink Floyd con versiones de todas las canciones, aunque por problemas debidos a la reorganización del sello discográfico V2 Records, nunca se llegó a lanzar de forma oficial. El grupo Voices on The Dark Side lanzó el álbum Dark side of the Moon a cappella, una versión del álbum totalmente a cappella. La banda de bluegrass Poor Man's Whiskey a menudo interpreta el álbum en sus conciertos, llamando a la pieza Dark side of the moonshine. En 2004 se lanzó una versión del álbum en una versión de cuarteto de cuerda. En 2009, The Flaming Lips han anunciado que tienen previsto lanzar una versión del álbum canción a canción.

Varias bandas y artistas han versionado el álbum al completo en directo: la banda de rock Phish hizo una versión semi-improvisada del álbum entero como parte de su concierto en West Valley City, Utah. La banda de metal progresivo Dream Theater también ha interpretado el álbum al completo en sus conciertos. Varios artistas han utilizado samples y loops de The dark side of the Moon para sus trabajos. Milli Vanilli usó loops de la canción Money para su propia canción Money, al igual que Marky Mark and The Funky Bunch en su álbum Music for the people.

The dark side of the rainbow y The dark side of Oz son nombres que se usan para definir los rumores lanzados por internet, que existen al menos desde 1994, que dicen que Dark side of the Moon se hizo con la idea de servir como banda sonora de la película de 1939 El Mago de Oz. Los observadores que han puesto la película y el álbum de forma simultánea dicen que aparentemente hay sincronías, como cuando Dorothy comienza a correr y la banda comienza a cantar "no one told you when to run" (nadie te dijo cuándo comenzar a correr). Tanto David Gilmour como Nick Mason han negado la conexión entre las dos obras, mientras que Roger Waters ha descrito los rumores como "divertidos". Alan Parsons ha asegurado que la película ni siquiera llegó a mencionarse durante la producción del álbum.

En la versión primigenia del álbum, Speak to me y Breathe iban separados, pero con el paso al CD se unieron en una sola canción que actúa al mismo tiempo de introducción al disco y de primera canción del mismo. La primera pieza viene firmada por Nick Mason, y aunque se trata de una composición instrumental, incluye algunas voces grabadas que hablan de la locura, concepto que será capital a lo largo del álbum. La música parte de la nada, con diferentes efectos sonoros que se van sumando de forma caótica, y nos conducen con unos punteos largos de la guitarra eléctrica de Roger Waters hasta la suavidad de Breathe, uno de los temas más accesibles del conjunto y cuya autoría se reparten Gilmour, Waters y Wright, aunque es el primero de ellos quien parece marcar de forma más intensa su impronta con una fabulosa línea de guitarra de toque blues. También es Gilmour quien encabeza las voces, con las que canta a la capacidad (quizás algo ilusoria) de elegir nuestro propio camino en la vida.

Después de la calma y sosiego que transmite el arranque del disco, aparece uno de los temas más experimentales, On the run, que firman Waters y Gilmour. Una locura instrumental de más de tres minutos de duración dominada por el sintetizador EMS y multitud de efectos que hacen referencia clara al sonido de un avión, pues con ella se representa el miedo a volar de Richard Wright. En las primeras versiones del disco que la banda tocó en directo durante 1972, el tema era en realidad una ligera improvisación de guitarra, pero para la versión definitiva se incluyeron los chirriantes efectos que intentan transmitir una sensación de agobio y aceleración a un tempo muy rápido.

“Every year is getting shorter, never seem to find the time.” Ésta es la frase del estridente arranque de Time, donde un escandaloso coro de relojes se mete directamente en la cabeza del oyente, con una agresividad producto de un experimento de Parsons, pero se acaba pronto dando paso a una canción absolutamente perfecta en todos los frentes, y que viene firmada por los cuatro integrandes de Pink Floyd. El tema nos habla del inexorable paso del tiempo, de esa horrible sensación de aceleración que todos experimentamos tarde o temprano, por culpa de la cual los años se nos van haciendo más y más cortos conforme nos vamos haciendo mayores. Time es una invitación formal a vivir de verdad, a disfrutar de la vida y no limitarnos a dejarla pasar. Como cierre del tema encontramos Breathe (reprise), que nos devuelve a dicha canción durante unos pocos versos antes de pasar al siguiente corte.

The great gig in the sky cierra la primera cara del álbum, una canción sin letra, pero liderada por el descomunal chorro de voz de Clare Torry, que haría aquí seguramente su aportación más importante a la historia de la música. Con esta canción se pretendía representar la agonía y la muerte, y las indicaciones que se le dieron a Torry para grabar esta toma fueron que intentara imitar a un instrumento, después de haber hecho otros intentos con palabras que no cuajaron. El resultado final es sencillamente espectacular, con la voz y el grupo fundiéndose, alejándose y volviéndose a unir constantemente en un delicioso baile sonoro.

La segunda cara del disco comienza con una de las canciones más conocidas del grupo, Money. Los efectos de sonido vuelven a hacer acto de presencia, pero no de forma estruendosa y descontrolada, sino como un beat grabado con monedas, papel y cajas registradoras que se usa varias veces a lo largo del tema. Éste se acredita en exclusiva a Waters, aunque el resto de la banda también tuvo algo de peso en la composición mediante sesiones de improvisación. Lo más destacado del mismo es sin duda su línea de bajo, pero también es muy destacable ese arranque de saxo grabado por Dick Parry, y el gran solo de Gilmour. La avaricia de la sociedad contemporánea, el afán constante por ganar dinero y los desastres humanos derivados del consumismo son los temas capitales de esta composición, algo que no deja de ser irónico si tenemos en cuenta que se trata de uno de los singles más exitosos editados por la banda. Es además una de sus canciones de la que más versiones se pueden encontrar elaboradas por multitud de grupos.

En Us and them, nosotros y ellos, yo y tú, negro y azul, arriba y abajo, con y sin... "And after all we’re only ordinary men"... la letra de esta canción es una dicotomía constante, simple pero efectiva, en la que se pone de manifiesto la dificultad de mantener relaciones para ciertas personas y el aislamiento que eso produce. A pesar de ser la canción más larga del disco, con casi ocho minutos de duración, fue elegida junto a Time como segundo single del mismo. Presenta un estupendo acercamiento de la banda al jazz, gracias a sus dos solos de saxo y al protagonismo del teclado de Wright, compositor junto a Waters del tema. Destaca también por su atípico contraste entre la voz principal y los coros, que llegan a sonar con más fuerza; a pesar de ello se trata de uno de los momentos más relajados y suaves del álbum.

Any colour you like es un nuevo tema instrumental de Gilmour, y de fuerte calado experimental, con constantes juegos de efectos a cargo del sintetizador y estrambóticas alteraciones de la guitarras. articipan en su creación todos los miembros de la banda menos Waters, por lo que es junto a The great gig in the sky el único tema del álbum en el que no colabora el bajista, algo que no volvería a suceder hasta que dejara Pink Floyd. Aunque no tenga letra, David Gilmour ha explicado alguna vez que la canción nos habla sobre la falsa sensación de libertad en la que muchas veces nos encontramos, cuando se nos presentan multitud de opciones a pesar de que sólo tenemos una elección real después de todo. Ciertas partes están extraídas de Breathe, y por eso a veces se considera como un segundo reprise de dicho tema.

Damage brain trata sobre la locura, tema recurrente aunque en ocasiones velado a lo largo del disco, que se hace aquí totalmente protagonista y se encuentran las referencias más evidentes al malogrado Syd Barrett. Nunca antes la banda había tributado de forma tan evidente a su antiguo líder, y en cierto sentido se trata de un adelanto de lo que harían años más tarde con The wall. Composición exclusiva de Waters, también él se encargó de cantarla animado por Gilmour, algo que pasaría a ser bastante habitual a partir de entonces. El título del disco se extrajo de la letra de esta canción ("I’ll see you on the dark side of the moon"), la cual de hecho se titulaba The dark side of the Moon en las fases tempranas de su concepción, allá por 1971.

Aunque separado de Brain damage, el corte final del álbum, Eclipse, se percibe claramente como una extensión de dicho tema, y en cierto sentido también como una extensión de todo el disco. Todos los sufrimientos, alegrías, derrotas y esperanzas que han surcado las distintas canciones del álbum quedan englobados en este emocinante cierre donde las voces se imponen a los instrumentos. Al final, el círculo se cierra igual que empezó, con un latido de corazón, "But the sun is eclipsed by the moon".

La música de The dark side of the Moon es en realidad mucho más accesible que la de sus discos anteriores. Las canciones son mucho más fáciles de entender debido a su más reducida duración y tienen una orquestación más tradicional que los experimentos de vanguardia en álbumes como Atom heart mother y Ummagumma. Pero aún así, una canción como Any colour you like, una pieza instrumental sincronizada en poco más de 3 minutos, logra una experiencia mucho más enriquecedora que la épica de 23 minutos de Atom heart mother. Any colour you like no es tan experimental como Atom heart mother, pero eso no lo hace menos artística, y sin embargo está mucho más cohesionada. El ambiente que crean los instrumentos se asemeja a un sueño, una vibración surrealista de sonidos que seducen la mente y nos hipnotiza fuera de nuestro mundo consciente mientras nos deja perdidos en un paraíso musical. Seguramente ésta es la razón por la que The dark side of the Moon se hizo tan popular, la música no es tan compleja como sus esfuerzos anteriores, pero llega mejor y logra mucho más. La instrumentación del disco es otro punto fuerte. Tan ingeniosa como innovadora, y sin siquiera hacer mucho. Pink Floyd está trabajando en otro nivel aquí. Ya sea el sonido de la guitarra solista de Money, o la más sobria y relajante atmósfera en Us and them. La música que encarna este álbum son arreglos de sonidos que van más allá de algo que sirve simplemente para escuchar, produciendo una música que lleva al oyente a un viaje a través de los reinos de la imaginación de su mente.

Lo que hizo esta mezcla tan popular en ese momento fue una serie de coincidencias. El mundo occidental estaba en ese momento fascinada por el sonido estéreo; la banda se enganchó con un ingeniero inmaculado llamado Alan Parsons; y, por último, pero no menos importante, la banda elaboró y escribió algunas canciones realmente buenas. Fue el resultado de un largo camino desde los menos perfilados Ummagumma o Atom heart mother. La guitarra de Gilmour sonaba ahora exquisitamente elegante. Los efectos sonoros son los típicos de un disco de demos estéreo de los 70 (a los que este álbum efectivamente sustituyó en la mayor parte de tiendas hi-fi de aquella época), sin embargo, el flujo total del álbum todavía es plenamente satisfactorio de la manera en cómo fusiona baladas existenciales (Time, Us and them), con típicas rockeras (Money) e impresionantes fenómenos para estadios (The great gig in the sky). Quizá la sección rítmica no es demasiado innovadora, ni las estructuras de las canciones se apartan mucho de las carreras descendentes habituales de sus álbumes desde Meddle, ni las letras son demasiado profundas. Pero en última instancia, poco importa, porque The dark side of the Moon, por su transparencia, texturas, complejidad armónica y la visualización de sutiles gradaciones dinámicas, sigue siendo un disco encantador hecho frágil por su excesiva reproducción.

Hay una fuerte presencia filosófica dentro del contenido lírico de este álbum y su más evidente en el final del álbum, Eclipse. Dentro del narcisismo todos los seres humanos parecemos enterrarnos nosotros mismos, poniendo tanta importancia en cosas superficiales como en la apariencia física y el éxito financiero y sociológico, e incluso a las presiones espirituales de la religión organizada, o cualesquiera otros asuntos personales. Eclipse, con toda su naturaleza nihilística y existencial, nos recuerda lo insignificantes que realmente somos. Son todas nuestras experiencias en este planeta, todas nuestras acciones y todos nuestros pensamientos en los que nosotros mismos hacemos hincapié, quedan, al final, todas sin sentido. Vivimos y morimos, y cuando la raza humana es finalmente extinguida, nueva vida reinará sobre la misma Tierra que nos trajo al mundo. Es un ciclo continuo. La vida y el orden del universo, se lleva a cabo con o sin nosotros. Para devolver el mensaje lírico de Time, debemos gestionar lo mejor posible nuestro tiempo en La Tierra y aprender a no desperdiciarlo.

Condensando las exploraciones sónicas de Meddle a las actuales canciones y añadiendo una producción exuberante e inmaculada a sus secciones más instrumentales, Pink Floyd inadvertidamente diseñó su gran salto comercial con The dark side of the Moon. Roger Waters escribió una serie de canciones sobre detalles mundanos y cotidianos que no son impresionantes por sí mismos, pero dado el contexto sónico de los Floyds lento, con paisajes sonoros atmosféricos y colocando cuidadosamente los efectos de sonido, alcanzan una resonancia emocional. Pero lo que le da el verdadero poder al álbum es la música sutilmente texturizada, que evoluciona desde el poderoso y neo-psicodélico art-rock a la fusión jazz y al blues-rock antes de volver a la psicodelia. Es denso con detalles, pero de ritmo pausado ritmo, creando su propio mundo oscuro e inquietante. Pink Floyd puede haber hecho álbumes mejores que The dark side of the Moon, pero ningún otro disco los define tan bien como éste.

Fuentes: http://es.wikipedia.org, http://www.allmusic.com, http://www.robertchristgau.com, http://www.bbc.co.uk, http://store.acousticsounds.com, http://www.lastfm.es, http://www.lahiguera.net, http://www.hipersonica.com, http://www.rollingstone.com, http://www.sputnikmusic.com, http://rincondesconexion.blogspot.com

Listado de canciones:

1.-   Speak to me
2.-   Breathe
3.-   On the run
4.-   Time/Breathe reprise
5.-   The great gig in the sky
6.-   Money
7.-   Us and them
8.-   Any colour you like
9.-   Brain damage
10.- Eclipse

Vídeos:

Speak to me/Breathe/On the run - Pink Floyd


Time/Breathe reprise - Pink Floyd


The great gig in the sky - Pink Floyd


Money - Pink Floyd


Us and them - Pink Floyd


Any colour you like - Pink Floyd


Brain damage/Eclipse- Pink Floyd

2 comentarios:

Eduardo García dijo...

Un disco que tardé años en escuchar y en darme cuenta que es un gran disco.
Y sobre todo lo que es impresionante es el sonido y la producción.
La versión 4.1 de Alan Parson es una obra maestra.
Saludos sintéticos.

JL dijo...

Yo lo tuvem a través de mis hermanos mayores, en vinilo en su época. Y la verdad es que siempre me gustó más Wish you were here que The dark side of the Moon. Aunque ambos son difícilmente comparables, porque comparar la casi perfección es muy complicado...
Sí puedo decir que este disco hay que escucharlo con mucho detenimiento y encardinado en su época. Aún así, como me pasa con muchos discos, una vez conoces la historia que hay detrás, para como si sonase de otra manera.
Saludos sintéticos, Eduardo.