domingo, enero 25, 2015

Grandes álbumes: CHRISTOPHER CROSS - Christopher Cross

Christopher Cross es el álbum debut homónimo de Christopher Cross, lanzado en diciembre de 1979. Grabado a mediados de 1979, fue uno de los primeros álbumes grabados digitalmente, utilizando el sistema de grabación Digital M 3. En 1981, ganó el premio Grammy por Mejor álbum del año, ganando al favorito, The wall de Pink Floyd. Además de este Grammy, obtuvo otros cuatro en la misma gala por Mejor nuevo artista, y por la canción Sailing (Canción del año, Disco del año y Mejores arreglos). Christopher Cross es uno de los álbumes de soft rock más influyentes de la década de 1980.

Sus dos primeros singles, Ride like the wind y Sailing, fueron número 2 (durante cuatro semanas) y 1, respectivamente, en Estados Unidos, mientras que Say you'll be mine y Never be the same le proporcionaron dos éxitos Top 20 más (15 y 20, respectivamente). Un éxito rotundo, teniendo en cuenta que Cross era un completo desconocido un año antes. Había en el disco otras canciones destacables, como I really don't know anymore, The light is on o Minstrel Gigolo. El álbum llegó al número 6 en Estados Unidos.

El álbum de debut de Christopher Cross fue un gran éxito y obtuvo un amplio reconocimiento, al menos entre profesionales del sector, llevando al álbum a premios en forma de Disco multiplatino y cinco Grammys, con más de 5 millones de copias vendidas en Estados Unidos. En retrospectiva, podría parecer que consiguió un éxito desproporcionado al disco en sí mismo, especialmente dirigido a las modas de las generaciones más jóvenes, pero ciertamente, Christopher Cross era un gran disco de soft rock, algo que no tenía mucho atractivo entonces entre la mayoría de audiencias. Eso no obsta a reconocer las habilidades de Cross como artesano musical. Por supuesto, su música es muy sentimental y puede ser muy dulce en las baladas, pero la riqueza de sus melodías y ceñidas estructuras, conforman una base sólida para el brillo elegante profesional proporcionado por sus colaboradores y amigos en el estudio, incluyendo los indelebles coros de Michael McDonald. Y mientras los hits, como la ensoñadora Sailing y el agitado Ride like the wind, merecían toda la atención y pudiesen parecer las únicas canciones destacadas, la realidad es que el álbum es profundo y no hay ni un momento de debilidad en él.

Antes de que MTV introdujese el requisito de que un artista necesitase ser físicamente atractivo y mostrar trucos visuales para vender discos, teníamos una industria musical donde el verdadero talento musical viajaba en el asiento delantero siendo fotogénico, con buena presencia en trajes bien entallados y con imagen pulida. El contenido del álbum mezclaba tres géneros: pop, rock y rock adulto contemporáneo, y contenía atractivo para que las emisoras de radio emitiesen estos formatos. En parte debido a la sobreexposición de este álbum, las críticas musicales negativas y la edad del vídeo, la carrera de Cross se debilitó y nunca fue capaz de nuevo de cumplir con las altas expectativas que consiguió este álbum. Tuvo más éxitos, pero cada nuevo trabajo parecía ser menos exitoso que la versión que lo precedía.

El álbum es coherente, bien elaborado y tiene una fuerza más allá de los singles. Las canciones tienen ganchos, son en su mayoría memorables. Este tranquilo soft-rock con pianos, cuerdas e instrumentos de viento que aparentemente dominaba las emisoras de radio en 1979, cuenta con unos arreglos musicales y armonización que supusieron un logro artístico exquisito. Con una banda de acompañamiento entre los que estaban Michael McDonald, Don Henley, J.D. Souther y otros buenos músicos, sería fácil decir que el disco estaba predestinado al éxito, pero no hay duda de que el ex-ayudante de Fleetwood Mac había aprendido a escoger buenas melodías y a escribir un buen disco antes de que se animase a grabar este debut.

El sonido del disco está dominado por un cálido piano eléctrico Fender Rhodes, un piano acústico, tambores crujientes, y solos de guitarra jazz. Es el tipo de disco que cualquier vendedor de equipos estéreo hubiera fabricado para demostrar las capacidades de sus equipos y para utilizar los avances que se habían hecho hasta entonces en la tecnología de grabación. El resultado es un disco con un sonido cálido y brillantemente pulido, fenomenalmente producido por Michael Omartian, quien había trabajado anteriormente con Steely Dan.

En cuanto al mismo Cross, su voz de tenor cristalina suena sincera y convincente, y también era un guitarrista de primera clase en su propio derecho (él mismo interpreta el excelente y extenso solo que aparece al final de Ride like the wind). Asimismo, escribió todas las canciones del disco, conformando un álbum casi uniformemente gozoso, del que no se puede decir que contenga ninguna canción mala o de relleno. Algunas de las composiciones son minimalistas, como la dedicada a Lowell George, Ride like the wind, con su simple y repetitivo bucle de partes de piano y una melodía mínima, o Spinning, que es tan atractivamente melódica y rica de sonido, que su falta de letras termina por no ser un problema (aunque Valerie Carter, cuya voz aparecen prominentemente en la canción, la acompaña muy bien). Haciendo coincidir los valores inmaculados de producción con las composiciones felizmente sentimentales y melódicas de Cross, el álbum acumula joya tras joya, tanto con baladas suaves, como Sailing, Minstrel Gigolo o The light is on; como con divertidas y agradables canciones pop-rock, como Say you'll be mine; o con canciones que combinan esos dos elementos, tales como la dramática y edificante Poor Shirley, que pone en primer plano la influencia en Cross de Beach Boys y Brian Wilson, y muestra notas altas catárticas de Cross hacia el final.

Cross y el productor Michael Omartian trabajaron duro para confeccionar esta colección. Sin duda, Omartian sabía que tenía una joya con un compositor y una voz como las de Christopher Cross. Con ellas podría conseguir grandes cosas, pero la habilidad de Omartian fue rodear a Cross con talentos espectaculares para contribuir en los coros de las canciones del álbum: Michael McDonald (I really don't know anymore y Ride like the wind), Don Henley (The light is on) y Nicolette Larson (Say you'll be mine). También hay una entonces menos conocida vocalista llamada Valerie Carter que hace un trabajo sobresaliente en Spinning. También hay una sólida banda de estudio (Tommy Taylor en batería, Andy Salmon en bajo, Larry Carlton, Jay Graydon y Eric Johnson en guitarra, Chuck Findley en trompeta, Jim Horn en saxo, y Vic Feldman y Lenny Castro en percusión). Rob Meurer contribuyó en teclados, piano y arreglos en ocho de las nueve canciones.

Michael McDonald (Steely Dan, The Doobie Brothers) hizo un trabajo tremendo en sus dos canciones. Su voz conmovedora es perfecta haciendo ecos a Cross en el estribillo de I really don't know anymore. Los sintetizadores de Meurer también darían a esta canción un ritmo muy pegadizo. McDonald es mucho más conocido por sus vocales de acompañamiento en Ride like the wind. La canción homenajea a Lowell George, fundador de la banda rock Little Feat, que falleció ese mismo año.

En The light is on, Don Henley (The Eagles) combina su voz con la de Cross y con J.D. Souther, lo que contribuyó a dar más calidad a la canción. Nicolette Larson (fallecida más tarde en 1997, famosa por su éxito Lotta love), es la perfecta vocalista para combinar su voz con la de Cross en Say you'll be mine. Larson no entra en la canción hasta el minuto 1:35 de la canción, y paulatinamente va adoptando un rol más prevalente en ella. En Spinning, Valerie Carter también desempeña su papel de dueto, pero comienza mucho antes que Carter en la suya. Spinning es una joya escondida en este álbum, una canción muy conmovedora y romántica con un fantástico fliscorno tocado por Chuck Findley.

Otras dos canciones cuentan con excelente letra y música estupenda. Poor Shirley es una balada midtempo genérica que gira sobre una chica llamada Shirley, a la que Cross describe como alguien que ha pasado la angustia de una ruptura, en la que después de un comienzo lento, se traslada a un estribillo pegadizo que recuerda a Haven't got time for the pain de Carly Simon. Minstrel Gigolo es el final de seis minutos del álbum y la canción perfecta para recapitular este trabajo. En esta canción, Cross nos introduce en el camino de convertirse en una estrella en la industria musical. Puesto que éste era un álbum de debut, Cross probablemente no escribía a partir de la experiencia, sino más bien trataba de vislumbrar el futuro.

Además de Ride like the wind, hay otras dos canciones populares en este álbum. Sailing ganó el Grammy por Canción del año y es una de esas canciones en las que el compositor es capaz de crear una "imagen" a partir de la música. Sin duda, Cross pinta la imagen perfecta de un día de relax en el mar, haciendo referencia expresa en "the canvas can do miracles" (el lienzo puede hacer milagros). Es la canción de soft-rock por excelencia, que fue denominada por VH1 como el más grande "softsational soft rock" de todos los tiempos. El hecho de que esta canción fuese versionada por muchos artistas populares, incluyendo a los N'Sync y Barry Manilow, es un testamento de su influencia. La otra canción conocida es Never be the same, con un ritmo pegadizo y un estribillo sincopado, con buena guitarra a cargo de Jay Graydon y buenos arreglos de piano eléctrico.

El álbum de debut de Christopher Cross marcó un retorno a la simplicidad durante el cambio de décadas entre los 70 y los 80. La década de 1970 había introducido el sonido rock duro, así como el sonido disco. El disco estaba lleno de lo que hoy se clasificaría como canciones de sonido adulto contemporáneo. De alguna manera, este álbum también fue una señal de lo que vendría en la década de 1980, un trabajo impregnado de teclados y sintetizadores.

Por desgracia para Cross, su imagen no encajaba con las brillantes estrellas del pop de MTV y sus efectos fueron de corta duración, a pesar de su talento para escribir tal hermoso conjunto de canciones. Cross continuó su carrera con otro álbum destacable llamado Another page, que contaba con éxitos como All right, Think of Laura y Arthur's theme (este último no aparecía en la versión de vinilo, sin embargo), pero prácticamente terminó ahí su conocimiento por el mainstream, aunque sigue siendo considerado uno de los músicos clásicos de los 80, y continúa lanzando discos con su inconfundible sello.

Fuentes: http://www.allmusic.com, http://en.wikipedia.org, http://www.discogs.com, https://itunes.apple.com, http://www.rateyourmusic.com, http://www.amazon.com, http://chronosonic.wordpress.com, http://gdm.glorydazemusic.com, http://www.fridaymusic.com, http://myfavoritedecade.blogspot.com.es, http://www.bubblews.com, http://www.musicdirect.com, http://rincondesconexion.blogspot.com

Listado de canciones:

1.- Say you'll be mine
2.- I really don't know anymore
3.- Spinning (duet with Valerie Carter)
4.- Never be the same
5.- Poor Shirley
6.- Ride like the wind
7.- The light is on
8.- Sailing
9.- Minstrel Gigolo

Vídeos:

Say you'll be mine - Christopher Cross


I really don't know anymore - Christopher Cross


Spinning - Christopher Cross & Valerie Carter


Never be the same - Christopher Cross


Poor Shirley - Christopher Cross


Ride like the wind - Christopher Cross


The light is on - Christopher Cross


Sailing - Christopher Cross


Minstrel Gigolo - Christopher Cross

2 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Un lp q al principio no me gusto nada, era joven, pero empezo a cojerle el tranquillo por una cuestion rara y ademas lo dejas caer en el post .le gano el grammy a the wall disco este q me disgustaba sobremanera.

JL dijo...

A mí siempre me ha costado digerir la voz del señor Cross, que no su música. Cuando fue publicado, este LP no era santo de mi devoción, a excepción de Sailing, que siempre fue una canción que me gustó mucho.
Con la perspectiva del tiempo, yo creo que fue debido a la excesiva emisión de sus singles, y la voz de Cross es una voz que, o te encanta, o la odias.
Me interesé por este álbum por la cantidad de buenas canciones que tenía, y por el éxito entre la crítica. Y revisarlo ha sido una muy buena idea, porque me parece un álbum fantástico, y que en su momento luchó contra la corriente de las modas del momento con muy buen tino.
He puesto a Christopher Cross en mi cola de espera de biografías. Creo que merece que revise toda su discografía.
Saludos, Bernardo.