domingo, enero 11, 2015

Grandes álbumes: R.E.M. - Out of time

Out of time es el séptimo álbum de la banda de rock alternativo R.E.M., publicado por Warner Bros Records en 1991. Con Out of time, el estatus de R.E.M. creció de ser una banda de culto a un grupo de conocimiento internacional masivo. El disco encabezó las listas de ventas de álbumes en Estados Unidos y Reino Unido, y permaneció 109 semanas en las listas de álbumes americanos y 183 semanas en las británicas. Out of time ganó tres premios Grammy en 1992: uno como Mejor álbum de música alternativa y dos para el primer single, Losing my religion.

Out of time combina elementos de música pop, folk y clásica que ya formaron parte de su anterior álbum Green, ahora concentrándose más en elementos country que en Automatic for the people (1992). La banda sorprendió a fans y críticos lanzando un disco casi acústico. Lo más resaltable es que Peter Buck dejó la guitarra eléctrica para tocar guitarras acústicas, mandolinas, una auténtica orgía folk. Con invitados especiales como Kate Pierson y el rapero KRS-One, el disco vendió más de 18 millones de copias en todo el mundo y ganó numerosos premios para el grupo. Para aprovechar el éxito del disco, I.R.S., el antiguo sello del grupo, lanzó el álbum recopilatorio The best of R.E.M.

"Siempre odié las canciones de amor, así que tuve que intentarlo", dijo Michael Stipe en una entrevista con el New York Times en 1991. "Para mí, Out of time es un disco de retos, después de que nuestro tour de 11 meses finalizase en 1989 y llegase el momento de escribir el nuevo álbum, Peter (Buck) no quería ni mirar una guitarra eléctrica, ni mucho menos tocarla. Puesto que todos en la banda eran una especie de multi-instrumentistas, decidieron pasar a instrumentos que eran inusuales para ellos".

Las palabras de Stipe prepararon la escena para el séptimo álbum de R.E.M e indicaban el camino del cambio que iba a suponer el disco. El hecho de haber firmado con Warner Bros en 1988 hizo que la banda recibiese exposición internacional tras su primer lanzamiento en el sello, Green; una extensa gira fue seguida por una pausa de más de un año. El éxito les dio el impulso necesario para alejarse de las franjas del radio universitaria y entrar en los focos del mainstream.

Mientras los discos anteriores de R.E.M. capturaban un sonido directo y austero, Out of time era exuberante con detalles sónicos, mostrando secciones de cuerdas, teclados, mandolinas y cameos con el rapero KRS-One y Kate Pierson de The B-52's. El alcance de las ambiciones R.E.M. era impresionante, y el disco sonaba impecable, con su variedad de canciones de soleado pop y folk refrescantes a partir de la decisión de Michael Stipe de abandonar las letras explícitamente políticas. Varios clásicos de R.E.M., incluyendo la byrdsiana Near wild heaven de Mike Mills, la evocadora Country feedback, y la obra maestra Losing my religion, están presentes, pero el álbum es más notable por la producción de su composición.

Después de la extensa gira de promoción de Green, R.E.M. decidieron trasladarse a Athens para la realización de un nuevo trabajo. La gira había sido agotadora y el grupo decidió que no saldría a la carretera durante un largo tiempo. Mientras se diseñaban las ideas para este nuevo trabajo, Peter Buck entró en el estudio llevando sólo guitarras acústicas y mandolinas y con la idea de abandonar la guitarra eléctrica durante un tiempo. Peter quería que la banda abandonase la etiqueta de ser una banda de guitarras.

"Somos compositores y sabía que podríamos hacer un gran disco sin guitarras. Todo lo escribimos con la mandolina, el bajo y teclados, pero sin guitarras. Estas canciones son fuertes por sí mismas. Como no quería tocar la guitarra durante un tiempo, pedí a Peter Holsapple (ex-dB's) que las tocase. Todo fue grabado en vivo en el estudio, tomando partes de KRS-One y con la Atlanta Symphony Orchestra. Es un disco más crudo". Crudo o no, Out of time fue un éxito rotundo y produjo al menos dos canciones inolvidables: la hermosa Losing my religion y la pop Shiny happy people.

Precedido por el lanzamiento del single Losing my religion, que se convirtió en el mayor éxito de R.E.M. en Estados Unidos, Out of time dio al grupo su primer número 1 en álbumes tanto en Estados Unidos (debutó en el número 1 en Billboard 200, y volvió a ese puesto varias semanas después) como en Reino Unido. La banda no salió de gira para promocionar el lanzamiento. En Alemania, es el álbum más vendido de la banda, con ventas de más de 1,3 millones de copias, alcanzando 5 Discos de oro. En Estados Unidos ha sido certificado con 4 Discos de platino. Out of time fue el primer álbum de R.E.M. que tuvo una versión ampliada alternativa en Compact Disc, incluyendo notas de texto ampliadas y postales. En España, se celebró un concurso para obtener una edición limitada, en la que el ganador se llevaba una pintura al óleo abstracta.

El álbum apareció en la lista sin clasificación de Time de Los 100 mejores álbumes de la historia. En 1998, en una votación hecha por los lectores de la revista Q colocaron a Out of time en el número 38 entre los mejores álbumes de todos los tiempos; en la misma lista, pero de 2006, lo colocaron en el lugar 37.

En 2005, Warner Bros Records publicó una edición ampliada de dos discos de Out of time que incluía un CD, un disco DVD-Audio que contenía un canal 5.1 surround de sonido del álbum realizado por Elliot Scheiner, letras, un álbum de fotos y el libreto del CD original con notas de texto ampliadas. En 2011 Warner Bros lanzó una edición del álbum de 96kHz, 24 bits y 192 kHz en HDtracks.

Out of time fue número 1 en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Austria, Francia, Italia y Holanda, 2 en Alemania, 3 en Nueva Zelanda y Suiza, 4 en Australia y Noruega, y 7 en Suecia.

R.E.M. necesitaron un año completo de desintoxicación para volver al mundo de la música. Obviamente, su afición era dar giras extensas. La que sirvió para promocionar Green fue tremenda, larga y agotadora: cada concierto era un acontecimiento, como demuestra el estupendo documento visual recogido en Tour Film. Así pues, Out of time, su segundo disco con Warner, no llegó hasta 1991. Pero, cuando lo hizo, cambió sus vidas para siempre. Si Green les había convertido en un grupo de audiencia masiva, su siguiente obra les convirtió en estrellas de ventas millonarias a lo largo de todo el planeta. Ellos, uno de los símbolos del underground estadounidense de los 80, ya se codeaban con cualquier autoproclamado rey o príncipe del pop.

Para lograrlo, los de Athens editaron en Out of time algunas de sus canciones con más gancho, pese a que el disco en sí diste mucho de ser sencillo o autocomplaciente. Sin embargo, la culpa de todo la tuvo sobre todo una canción, Losing my religion, hito del pop desde el mismo momento de su edición. Ese tema resalta sobre todos los demás y supone, quizás, el punto culminante del grupo como escritores de pop clásico y profundamente conmovedor. Un vídeo perfecto, tan misterioso como la letra de la canción o la interpretación de Michael Stipe, fue el complemento ideal para arrasar en las listas. En unos pocos meses, Out of time ya era Top 5 de ventas en gran parte del mundo.

Sin embargo, el disco es algo más que Losing my religion. De hecho, Out of time tiene un enfoque arriesgado plasmado en un sonido amable. Se trataba de hacer canciones para la radio, pero en tantos estilos diferentes como canciones pudiera tener el álbum. Y R.E.M. le pegan a todo: al funk rapeado de Radio song, a la melancolía más dulce y soft rock certero de Near wild heaven, o a las canciones complicadas y recitadas como Low o Belong, dos temas difíciles convertidos en momento pop.

Out of time supone, en cierta manera, el disco perfecto de pop para adultos. Tiene tanta carga nostálgica como momentos de puro disfrute descerebrado. Shiny happy people, con la tremenda Kate Pierson a las voces, es puro chicle pegajoso, una canción feliz porque sí.

Peter Buck confesaba en una entrevista a la revista Guitar School de 1991, que el grupo no había considerado la posibilidad de tanto éxito: "No hay ninguna canción rockera, ni siquiera guitarras eléctricas. Éste es un disco basado en los arreglos de cuerdas. Pensábamos que era un buen álbum, pero no uno que vendiera mucho. Pero, entonces, en sólo diez días, vendió un millón de copias en Estados Unidos y pensamos, 'bueno, ahí está, eso demuestra cuánto conocemos el mercado'".

Para crear su disco más exitoso, R.E.M. tuvieron toda la libertad que quisieron. Se cambiaron instrumentos, probaron nuevas cosas. Buck lo explicaba así, en esa misma entrevista: "Por ejemplo, Bill salió mucho de detrás de la batería, tocó el bajo, la guitarra acústica o los bongos. Todo dependía del día y de qué tocase cada uno. Fue divertido escapar del sonido de banda rockera después de tanto tiempo haciéndolo". Esa obsesión por dejar de sonar a banda de rock, a lo que había sido hasta (y especialmente en) Green, llevó a Peter Buck a coger la mandolina, y eso a Losing my religion.

Out of time no es un cambio tan radical que hiciese irreconocibles a R.E.M., Out of time traslada a esta banda no convencional un paso adelante; sigue siendo una conexión discernible a los discos anteriores, pero no se limita sólo a ellos. Lo cierto es que R.E.M. desafiaron y cumplieron las expectativas contradictorias de un público amplio, convencional y más pequeño, más exigente, posesivo y culto. Quizá no fuesen la mejor banda de rock 'n roll, como una vez se proclamó en la portada de una conocida revista, pero el grupo probablemente es uno de los grupos de rock 'n roll con más ingenio.

El mayor recurso de R.E.M. son sus cuatro miembros, más que su musicalidad, en términos técnicos, tanto como las ideas y personalidades que se expresan a través de su música, y se han mantenido infaliblemente fieles a sus instintos. Tal fidelidad es difícil mantener en medio de elogios de la crítica y altas cifras de ventas, lo que podría llevar a pensar que podría conducirlos conscientemente a adoptar una fórmula exitosa. Pero R.E.M., impredecibles e inventivos, han funcionado siempre más a través de la intuición que de las fórmulas.

Musicalmente, Out of time es el álbum más barroco de R.E.M.; se rompe el formato de guitarra-bajo-batería-voz para dejar espacio al clavecín y las cuerdas, en Half a world away, al funky, con un órgano estilo Jimmy Smith y un cameo de rap con KRS-One de Boogie Down Productions en Radio song. Las canciones se enriquecen con estos adornos. Kate Pierson de B-52's canta en tres canciones, brillando en el dúo de folk-country bullicioso Me in honey, y Peter Holsapple, el ex-líder de dB's que acompañó a la banda en su última gira, colabora en guitarra y bajo en varias canciones.

Todo esto indica que R.E.M. ya no es un círculo cerrado, y la extensión permite al grupo ampliar su ámbito de aplicación sin diluir su carácter esencial. Como en Document y Green, la banda y Scott Litt compartían el crédito de producción en Out of time, y a pesar de las florituras agregadas, el álbum no sufre ciertamente de sobreproducción. No hay esmalte superficial y puede cortarse el contenido crudo y sin barnices de las canciones. Las cuerdas transmiten emociones, incluso si son sepulcrales como el apocalipsis (Low) o ágiles y primaverales (Near wild heaven). Incluso cuando los instrumentos suenan en capas unos sobre otros, como en el oleaje sutil de cuerdas, guitarras y mandolinas en la existencialmente desalentadora Losing my religion, dejan clara su evolución, como también demuestran en Life gets bigger.

Los miembros de la banda, especialmente el bajista Mike Mills, se movieron fuera de sus funciones prescritas para experimentar un poco. Mills, por ejemplo, ripea el órgano de manera espinosa en Radio song, mientras el guitarrista Peter Buck crea chispas con su ataque serrado estilo Fame y el baterista Bill Berry sincopando como un honorario Funkadelic. El órgano de Mills también establece el tono musical de Low, en el que se puede escuchar a Berry tocando congas, y los punzantes sostenidos empapan Country feedback en quejumbrosas y rizadas ondas de sonido.

El álbum combina los elementos que ya dominaban en Green (pop y folk) con la adición de country, funk y elementos clásicos. El letrista principal de la banda, el cantante Michael Stipe, alejado de los temas abiertamente políticos que se habían usado con frecuencia en los años 80, hacia canciones más personalmente relatables y accesibles, una dirección que continuarían a través de los años 90.

Cuando los instrumentistas entran, el cantante Michael Stipe desnuda su alma. Hacía ya tiempo que había dejado de ocultar su identidad en un murmullo ingenioso, pero el grado en el que en Out of time se descarga de dudas, decepciones y bilis, y sugiere que puede haber un débil rayo de esperanza, es bastante revelador. Excepto por Endgame y una extraña fábula errante titulada Belong, todo el álbum es cantado en primera persona. Cada canción tiene un "yo", "mi", "mí" o "mío", y hay a menudo un "tú" también. Incluso, en Radio song, una canción que hace una declaración objetiva sobre el mundo exterior a sí mismo, brota una reacción subjetiva: "I tried to sing along, but damn that radio's song!" (traté de cantar solo, pero ¡maldita canción de la radio!) La mayoría de las veces, Stipe canta en tono deprimido, sonando bajo y marginado. Canta, "This could be the saddest dusk I've ever seen" (este podría ser el más triste atardecer que haya visto), en Half a world away, y "It's all the same, the same, a shame, for me" (es todo lo mismo, lo mismo, una pena, para mí), en Me in honey. Técnicamente, Stipe nunca ha sonado mejor, cantando con garantía, poder y control. Diseca las relaciones interpersonales con un sentido de inevitabilidad resignado, rellenando canciones con detalles concretos y claros análisis: "It's crazy what you could have had/I mean it, I need this" (es una locura lo que pudieras haber tenido/en serio, necesito esto), canta con emoción en Country feedback. El efecto es dramático; no se puede negar su verosimilitud, porque su voz insiste en ello. Esta última es la favorita de R.E.M. para Stipe, y al parecer fue improvisada a partir de una carta que escribió, pero nunca envió, a su ex-amante.

En contraste, está el pop coral celestial de Near wild heaven (que recuerda la buena época de Good vibrations de los Beach Boys) y la alegre y sugerente Endgames, la anterior en gran parte cantada por Mills y la última interpretada mayormente por Buck. Stipe aparece alegre en Shiny happy people, que comienza con una figura de animado vals, y después es conducida por un valiente riff de Buck antes de que Stipe cante "Meet me in the crowd/ People, people/Throw your love around/ Love me, love me/ Take it into town/Happy, happy/Put it in the ground where the flowers grow". Aquí aparecen algunas de las más absurdamente soleadas o cínicas letras que jamás haya escrito.

La primera canción del disco, Radio song, era un alegre funk completamente único para nada de lo que la banda había hecho hasta entonces. La canción cuenta con la voz de KRS-One, del que Stipe era admirador, líder de Boogie Down Productions, y también muestra el talento del baterista de la banda Bill Berry. Radio song alcanzó sólo el puesto número 28 en Reino Unido. La cara B del single 7" era Love is all around (live acoustic), y en el single 12" la formaban Love is all around (live acoustic) y Shiny happy people (music mix) en la edición británica, y la edición americana con Radio song (Tower of Luv Bug mix), Love is all around (live acoustic) y Belong (live).

La segunda canción es una de las más emblemáticas de la banda y de las más importantes de la década de 1990: Losing my religion. Contaba Peter que hizo el riff de la canción mientras miraba la televisión y estaba con la mandolina en sus manos, tratando de aprender a tocar un instrumento nuevo. Las primeras grabaciones tuvieron lugar en septiembre de 1990, en el estudio A de Bearsville en Woodstock. La canción constaba sólo de bajo, mandolina y batería, pero Peter consideraba que quedaba incompleta. Para ello, tuvo la idea de invitar a Peter Holsapple a tocar la guitarra acústica y completar así la canción, lo que le dio mucha más fuerza.

También tuvieron la brillante idea de invitar a la Atlanta Symphony Orchestra para dar más profundidad a la música, parte que se registró durante el mes siguiente en los estudios Soundscape, en Atlanta. Michael Stipe se sintió tan bien que hizo sólo una toma para grabar la voz.

Losing my religion fue un huracán en la vida de la banda. El vídeo fue emitido muy repetidamente por MTV, y surgió a partir de una idea de Michael Stipe y su gusto por Gabriel García Márquez. Según Stipe, "losing my religion" es un término para designar a alguien que está perdiendo la paciencia o que está al límite de perderla. Según él, es sólo una clásica y obsesiva canción pop, en la misma línea de Every breath you take de The Police. En palabras de Mike Mills: "Sin ella, Out of time hubiera vendido 2 o 3 millones de unidades en lugar de los 10 que vendió". La canción encabezó la lista Rock Modern Tracks de Billboard y fue número 4 en Billboard 200. En la versión single de 7", la cara B la componía Rotary eleven, y en la versión 12", Rotary eleven y After hours (live).

El disco sigue con la inquietante Low y el bajo y armonías melódicas de Near wild heaven, otro single del álbum, que fue la primera canción escrita y cantada por el bajista Mike Mills (que también cantaba en Texarkana), quien compartió con responsabilidad de la composición de las letras con Stipe. En la canción colabora en la guitarra pedal steel John Keane. En la edición británica del single 12", la cara B la componían Pop song '89 (live acoustic) y Half a world away (live acoustic). En la versión 7" aparecía Pop song '89 (live acoustic). Mills ya había escrito anteriormente (Don't go back to) Rockville y cantado en Superman, pero nunca habían cantado una canción con letra de su autoría.

Tras Endgame, aparece la composición más alegre de la banda, Shiny happy people. Para cantarla, Michael invitó a Kate Pierson, de The B-52's (originarios de la misma ciudad que R.E.M., Athens), que se estaba convirtiendo en una experta en dúos. Un año antes había brillado en Candy, junto a Iggy Pop, en el álbum Brick by brick. El grupo la eligió por su peculiar registro en la voz. La canción se introduce con un arreglo de cuerdas único antes de irrumpir en un típico riff optimista de R.E.M. El estribillo principal de la canción salió a manera de burla de un póster chino que decía "Shiny happy people holding hands". El título de la canción se basa en una frase del sur que significa "estar en el extremo de la cuerda", sin embargo Stipe también ha declarado que las letras estaban influenciadas por un amor no correspondido. El single fue la única canción de R.E.M. que entró en el Top 10 tanto en Estados Unidos como en Reino Unido, alcanzando el número 10 en Estados Unidos y el 6 en Inglaterra. El videoclip tenía más semejanza a un vídeo de B-52's que de R.E.M., con Michael ataviado con una gorra ladeada y bailando como un colegial junto a Kate. Michael hizo comentarios irónicos sobre la masacre de la Plaza de Tiananmen en Pekín dos años antes que conmocionaron al mundo. Stipe criticó a los políticos que utilizaban a los estudiantes para rebelarse contra el gobierno, mostrando la debilidad del sistema. En la versión 12" del single de la edición británica figuraban en la cara B Forty second song y Losing my religion (live acoustic), y en la versión 7", Forty second song. Ocho años después, R.E.M. volvieron a grabar y reinterpretar la canción de una manera muy peculiar en Sesame Street. Katie también participo con su voz aunque no salió en el vídeo y en su lugar tuvo su propio muppet.

Las canciones de Out of time son aparentemente de pequeña escala en sus obsesiones de primera persona, pero sus significados se extienden para abarcar compartidos sentimientos de temor, soledad, alienación y una creciente pérdida de fe. No hay tratados de ecología o de política exterior, estrategias laterales ni agendas ocultas. Todo eso está implícito en la atmósfera de la entropía, de cosas cayendo a pedazos, que ha evocado y detallado con franqueza, con relucientes belleza y tristeza insuperable, en Out of time.

Contextualmente, Out of time es una continuación de la trayectoria que comenzó Green, es una extensión y madurez de la naturaleza experimental de su antecesor. Para algunos fans de R.E.M., Out of time marca el principio del fin del grupo. La carrera de Murmur a Green estableció a la banda de Athens como tal vez la gran esperanza underground de los años 80; y aunque Green contenía Stand y Orange crush y la banda había conseguido éxitos menores y universitarios con Radio Free Europe, la audiencia de R.E.M. era todavía en gran medida subcultural.

Fuentes: http://www.hipersonica.com, http://www.beattales.com, http://bretguille.blogspot.com.es, http://mistereconews.blogspot.com.es, http://www.beatrix.pro.br, http://www.rollingstone.com, http://pitchfork.com, http://es.wikipedia.org, http://en.wikipedia.org, http://www.allmusic.com, http://www.popmatters.com, http://www.sputnikmusic.com, http://www.bbc.co.uk, http://www.classicrockreview.com, http://www.clashmusic.com, http://www.adriandenning.co.uk, http://rincondesconexion.blogspot.com

Listado de canciones:

1.-   Radio song (feat. KRS-One)
2.-   Losing my religion
3.-   Low
4.-   Near wild heaven
5.-   Endgame
6.-   Shiny happy people
7.-   Belong
8.-   Half a world away
9.-   Texarkana
10.- Country feedback
11.- Me in honey

Vídeos:

Radio song - R.E.M.


Losing my religion - R.E.M.


Low - R.E.M.


Near wild heaven - R.E.M.


Endgame - R.E.M.


Shiny happy people - R.E.M.


Belong - R.E.M.


Half a world away - R.E.M.


Texarcana - R.E.M.


Country feedback - R.E.M.


Me in honey - R.E.M.

1 comentario:

Alex Palahniuk dijo...

Sí, es un gran álbum. Creo que REM supo, a la perfección, cómo adaptarse a los noventa y convertirse en una referencia de muchos rockeros alternativos sin perder su esencia: una pena que se separasen.