domingo, enero 03, 2016

Grandes álbumes: THE JAM - Sound affects

Sound affects es el quinto álbum de estudio de la banda de rock británica The Jam. Producido por Vic Coppersmith-Heaven y Chris Parry. Lanzado en noviembre de 1980 por el sello Polydor Records, llegó al número 2 en las listas de Reino Unido. La imagen de la portada es un pastiche del diseño artístico usado en varios discos de Efectos de sonido producidos por la BBC durante la década de 1970.

Las influencias musicales mencionadas incluyen grupos post-punk como Wire, Gang of Four, Joy Division y, particularmente evidente en los ritmos de tambor de Rick Buckler, el álbum Off the wall de Michael Jackson. El frontman Paul Weller declaró entonces que consideraba el álbum un cruce entre Off the wall y Revolver. En el documental de la BBC Radio 6 Music, The Jam: made in Britain, Weller lo citó como su álbum favorito de The Jam.

El álbum incluye el segundo single del grupo que llegó al número 1 en Reino Unido, Start!, construido alrededor de copias exactas de las líneas de bajo y los solos de guitarra de Taxman de los Beatles, canción incluida en su álbum Revolver. Polydor postuló a Pretty green como el primer single en ser lanzado, pero Weller insistió en Start! Ello implicó que el directivo A&R de Polydor, Dennis Munday, consultase a algunos de sus amigos que asistieron a las sesiones de grabación en Town House y a las grabaciones demo en los estudios Polydor sobre cuál pensaban que sería el mejor lanzamiento, y estos eligieron Start!, por lo que se tomó la decisión de publicarlo. La decisión se mostró acertada cuando Start! entró directamente en el número 1. Pretty green incluye una línea de bajo funk y ritmos con pausas melódicas de guitarra y efectos de sonido psicodélicos. That's entertainment es una balada acústica. Boy about town y Dream time incluyen trompetas.

En 2006, la revista Q colocó el álbum en el número 15 en su lista de 40 mejores álbumes de los 80. NME clasificó el álbum en el número 487 en su lista de Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos.

In the city, el debut de The Jam en 1977, mostró una banda inconformista que mezclaba elementos del punk británico con algunos del viejo rhythm and blues norteamericano. This is the modern world, publicado en el mismo año, dejó paso a All mod cons de 1978, un trabajo que mostraba a los Jam más clásicos con plena solidez, y Setting sons, lanzado en 1979, se convertiría en un disco pseudo-conceptual que abrazaba sonidos propios del pop enmascarados por una brillante producción. En noviembre de 1980, The Jam publicaban el que a la postre sería su penúltimo álbum de estudio, Sound affects.

Descontentos con el enfoque más profesional de Setting sons, The Jam volvieron a lo básico, al uso de la reproducción económica y directa de All mod cons y Going underground, el brillante single que precedió a Sound affects por unos meses. Temáticamente, sin embargo, Paul Weller exploró una ruta más indirecta, dejando tras de sí (en mayor parte) los relatos de la canción-historia en favor de relaciones más abstractas de espiritualidad y percepción, por la influencia de sus recientes lecturas de Blake y Shelley, quien fue citada en la portada, pero más concretamente Geoffrey Ash, cuyo Camelot y la visión de Albion le causó una impresión fuerte. Musicalmente, Weller echó mano del álbum Revolver de los Beatles como fuente primaria (la línea de bajo del comienzo, que proviene directamente de Taxman, es la ocurrencia más obvia), incorporando ocasionalmente sonidos extraños y vocales en eco, que implicaba a la psicodelia sin sucumbir a sus excesos. De principio a fin, las canciones son pop puro, inteligente, infeccioso, como en That's entertainment y Man in the corner shop.

Con seis álbumes publicados en cinco años, cada uno de los álbumes de The Jam suponía una etapa distinta en el viaje de Paul Weller desde el imberbe apoyo de su juventud a Thatcher hasta convertirse en un maduro escritor con más cosas en su mente que la angustia adolescente y la insatisfacción política. A menudo este, su quinto esfuerzo, compite entre críticos y fans por el título del mejor disco de los Jam; el otro candidato naturalmente sería All mod cons (1978). Pero mientras que All mod cons es una rebanada embriagadora de proto-britpop, con su sensibilidad y comentarios sociales (y la deuda con los Kinks) como insignias, Sound affects es una magnífica amalgama de funk y de rock psicodélico de mediados de los años 60, salpicado todo de ganchos fantásticos.

Recién inaugurada la década de los 80, The Jam estaban considerados como una banda con un tremendo potencial y eran ciertamente respetados tanto por sus compañeros de profesión (alguna excepción había, como por ejemplo Sid Vicious), como por parte de la crítica. La banda se había formado en la pequeña localidad de Woking, y Paul Weller se hizo acompañar para el proyecto del bajista Bruce Foxton y de un por entonces batería de discutible calidad llamado Paul Buckler, renombrado a Rick Buckler. Chris Parry fue quien descubrió y lanzó a los Jam al mercado, siendo el primer tanto importante que se apuntó, además del mecenazgo que confirió a The Cure.

Los comienzos de la banda estuvieron asociados al punk, y su primer disco In the city era un claro ejemplo de ello. Rabia, fuerza, energía a raudales, pero con un toque de distinción, calidad y pericia que no estaba al alcance de todos los grupos de la época, similar, aunque en una onda algo diferente, a sus contemporáneos The Police o The Clash. El primer disco recibió muy buenas críticas y funcionó moderadamente bien en cuanto a ventas. Sin embargo, los buenos presagios que auguraba el debut, se vieron truncados temporalmente con el inconexo y descentrado segundo disco, que fue editado a los pocos meses. En This is the modern world, aunque el sonido era bastante parecido, las composiciones no tenían ese punto de enganche que sin duda desprendían las canciones del LP anterior.

A continuación el grupo comandado por Paul Weller respondería a la presión editando All mod cons (1978), disco de claro tributo al resurgimiento de la causa mod que abanderaban los Jam, y que está considerado como una de sus grandes obras. Canciones como To be someone (didn’t we have a nice time?), In the crowd y la balada amada/odiada por Paul, English rose, dedicada a su novia de aquella época, ponían de manifiesto la calidad de este disco. En 1979, Setting sons bajó sensiblemente el grado de brillantez de su predecesor, pero para que el ritmo y la calidad no decayeran, la banda intercalaba singles que no se incluían en los discos de estudio que hacían las delicias de los fans, como When you’re young, Strange town o Going underground, que supuso el primer número 1 en la lista de singles del trío.

La edición de este single vino a confirmar que desde la edición de All mod cons la banda se encontraba en estado de gracia y en una muy buena disposición continuada en el tiempo para ofrecer material de una factura más que notable. Todo esto se vendría a reconfirmar con la edición de Sound affects. Para seguir manteniendo diferenciación entre lo que eran singles y canciones de LP, Going underground se dejó fuera de la impresión del disco. Un claro gesto de descaro, que venía a decir algo así como que el disco que se iba a editar era tan bueno, que hasta no les hacía falta incluir su primer número 1 para que tener un buen reclamo. Podría considerarse una actitud algo altanera, pero tras dar a conocer el álbum, parece que fue una decisión acertada y Going underground podría haber sido considerada como un postizo en mitad de la obra.

Planteado como un elegante ejercicio de pop art, Sound affects, Weller ahondando en más en su desilusión con el clima político y social que imperaba en Inglaterra a finales de la década de 1970, observaba las costumbres de la sociedad de consumo para luego transformar estos apuntes del natural en pop incisivo. Paul Weller ya intentó ser así de ambicioso en el anterior disco, Setting sons (1979), pero en Sound affects se puede escuchar a The Jam en su cumbre creativa absoluta.

En este disco fue donde Weller comenzó a moverse hacia el britfunk que experimentaría con su siguiente proyecto, The Style Council. Las trompetas empezaron a entrar en la mezcla de algunas canciones como Dream time, mientras el bajo de Bruce Foxton abriendo en Pretty green suponía un movimiento de alejamiento de sus previos trabajos.

La banda obviamente había abierto sus oídos a más grupos que a The Who y Ray Davies. Hay referencias a bandas post punk como XTC (Music for the last couple o Scrape away podrían formar parte de Drums and wires de este grupo) y a Joy Division y a la psicodelia de los Beatles de su era Revolver.

Paul Weller explora una vez más aspectos de la vida cotidiana, pero esta vez lo hace desde un enfoque más abstracto y poético. Su ingeniosa poesía se combinó a la perfección con nerviosas melodías que conseguirían hacer de Sound affects probablemente el álbum más consistente de la carrera de la banda. Una habilidad para escribir canciones que alcanzaba en Sound affects la cima de la carrera de Weller y que reflejaba la angustia, el aburrimiento y la frustración que reinaban en Reino Unido en la confluencia de las décadas de los 70 y de los 80.

Musicalmente The Jam mantienen la agudeza de sus inicios, pero esta vez consiguen canalizar su sonido de modo que se mantenga en ebullición a lo largo de todo el álbum en lugar de explotar como había sucedido en los álbumes precedentes, con la ayuda de la soberbia producción de Chris Parry y Vic Coppersmith-Heaven. Las influencias de los Small Faces, los Who o los Kinks siguen presentes en Sound affects, al tiempo que comenzaban a percibirse elementos del soul o el funk, aunque lo más destacable es ese aroma al Revolver de The Beatles, el álbum que la banda escuchó de manera enfebrecida durante la gira previa a su entrada en el estudio para grabar Sound affects.

Las letras de Weller también eran más humanas y accesibles. Varias veces hace referencia autocrítica a su estatus de estrella (Boy about town) y también a la aceptación del poder curativo del amor (But I'm different now). Sólo en Set the house ablaze (que suena como un descarte de su álbum anterior, Setting sons) hacen que suene como si él estuviera flotando.

En última instancia, Sound affects muestra una banda que fue empujada por su líder un poco más allá de su nivel de habilidad. La propulsiva perspicacia de Buckler y Foxton ya comenzaba a situarse detrás de las ambiciones de Weller. Después de la plena reactivación soul de The gift, Weller abandonaría la formación de tres piezas para probar nuevos proyectos.

Weller condujo a su banda por los caminos del punk, el rock, el pop y el rhythm and blues, y lo hizo de un modo arrollador, tal vez sin alcanzar la seriedad de The Clash, pero demostrando en álbumes como Sound affects la inteligencia suficiente como para llevarlos al éxito comercial, además de una actitud y una energía que les convertiría en una de las grandes bandas británicas de la historia. Por supuesto Weller no estuvo sólo, y el bajo de Bruce Foxton y la batería de Rick Buckler se convertirían en el combo rítmico perfecto para soportar los vericuetos interpretativos y compositivos de su líder.

Sound affects comienza de un modo lleno de poderío con un bajo muy marcado dirigido por Foxton, que junto a la batería de un cada vez mejor Rick Buckler, crean la agitada y saltarina línea de ritmo de Pretty green, una declaración de principios sobre el dinero y el poder, en un claro guiño de Weller al negocio, al éxito, al consumismo, a la acumulación de fortunas y todas esas cosas que desde hacía un tiempo venía experimentando el trío, tras la que Monday se convierte en una melancólica melodía llena de atractivo, de fuerte aroma a Ray Davies y uno de los pocos tema del álbum que muestra algún destello de optimismo y la primera piedra de toque con la psicodelia. Monday es un contrapunto al animado inicio, un tema ciertamente lento, decadente, con cierto aire de melancolía y resignación que también irá asociado a la connotación ciertamente negativa que llevan los lunes en sí mismos, aunque Weller lo trata de manera positiva: “Oh, nena, sueño con el lunes, oh nena cuando te volveré a ver”.

Después, la vitalidad vuelve con But I’m different now, un breve tema pseudo punk con un Paul Weller cantando de forma vertiginosa, con la nerviosa instrumentación, sobre todo de la batería de Buckler, y su propia guitarra. Canción de sonido alegre y desenfadado y que por su corta duración, menos de 2 minutos, recuerda a las primeras composiciones del grupo. En el otro extremo se encuentra su sucesora en el orden de prelación del disco, ya que Set the house ablaze dura más de 5 minutos y su carácter es serio y su sonido sumamente abrasivo en ciertas partes de guitarra, en una declaración "dura" de amor y cambio y una protesta a la guerra. El muro de sonido alcanzado en la parte instrumental final supone uno de los instantes más agresivos y acelerados de toda la historia de la banda. Al mismo tiempo, el decaer de los instrumentos le confiere un cierto aire de melancolía. Set the house ablaze refleja esa situación por la que pasaba la sociedad británica del momento mientras abrasa con un silbido espeluznante y un excelente riff principal, en un tema sombrío, avasallante y lleno de energía.

Para compensar la agresividad de Set the house ablaze, Start! deja como notas más positivas un sobresaliente riff de bajo cortesía de Bruce Foxton y un fuerte aroma a James Brown, que se sustenta principalmente en la importada línea de bajo de Taxman de The Beatles. La canción habla de la dificultad de las relaciones sociales y el vacío contenido de las mismas que suele existir en una gran mayoría de las ocasiones: “da igual si no conozco tu nombre, ni tú conoces el mío, pero si tan sólo habláramos durante dos minutos eso ya sería suficiente”. En un principio la canción iba a llamarse 2 minutes, en una clara alusión a la letra. Destaca el último estribillo recalcado, ”lo que das es lo que recibes”, que suelta Paul con tremenda rabia.

Sin dejar un momento de respiro, se presenta otro momento inolvidable del disco. That’s entertainment, que muestra un sarcasmo mordaz sobre los males que asolan el mundo al tiempo que desarrolla un fabuloso trabajo de guitarras para tal vez el corte más atemporal de The Jam, escrito por un Weller alcoholizado y revisado años más tarde por Morrissey, que expresa su resentimiento contra la sociedad de modo irónico, como una oda a la clase media o la “working class” de Inglaterra, a la que él perteneció, con una melodía perfecta, mezclada con psicodelia y guitarras brillantes, en una sublime muestra de las influencias sesenteras. That's entertainment vuelve a ser una crítica social, pero esta vez va más allá de las relaciones personales, intentando abarcar el todo y nos retrata una gris estampa social. Desoladas viñetas como “levantarse en una cálida mañana, abrir las ventanas y respirar gasolina… esto es espectáculo”, o “dos amantes besándose en medio del grito de la medianoche, dos amantes perdiéndose la tranquilidad de la soledad”. Si Start tenía un aire irónico en su sonido, aquí el regusto es ciertamente melancólico, apoyado en su concepción acústica y los coros aportados por el grupo.

Dream time empieza con una divagación instrumental para posteriormente adoptar un carácter semejante al de But I’m different now, y.deja unas maravillosas guitarras que acercan de manera sensible a ese sonido del Revolver de The Beatles al tiempo que captura de un modo impecable el maravilloso cinismo de las letras de Weller. Man in the corner shop medita sobre la envidia entre clases con un Paul Weller en modo Ray Davies, y vuelve a describir aspectos sociales con cierto aire pausado, relajado, y también resignado derivado de la letra que incluye sobre la vida del personaje descrito y sus compañeros cotidianos. La guitarra de Weller crea melancolía, mientras que el bajo y la batería acompañan de forma espectacular el camino de la canción. Music for the last couple es una composición fundamentalmente instrumental en la que destaca la genial interacción entre Weller, Foxton y Buckler, y a la vez el más experimental en su extraño sonido que, por otro lado, es muy juguetón y amable con quien lo escucha. El comienzo es ciertamente esquelético con unos sonidos confusos para dar paso a una guitarra tremendamente rítmica y una línea de bajo de 1, 2, 3 acordes y una batería igual de sencilla. Algunos arreglos de viento, que advierten tiempos futuros, ayudan a dar forma al corte.

Boy about town es otra composición sumamente ágil, bailable, alegre, desenfada y curiosa. Un tema de pop descarado y sencillo de digerir, tanto por su sonido como por su corta duración. De nuevo nos encontramos ciertos arreglos de viento que muestran el camino hacia donde evolucionaría la banda. Scrape away es el cierre perfecto y poderoso para un álbum como Sound affects, un artefacto que muestra la garra instrumental del debut, la composición y el sentido de la melodía de All mod cons y el toque poético de las letras de Weller, en que abandona el aire alegre de las dos canciones anteriores y, sin llegar al nivel de Set the house ablaze, da forma a un corte de carácter mucho más serio y de sabor amargo, en una queja final sobre la política y los idealismos.

Quizá Sound affects debió haber recibido mucha mayor notoriedad de la adquirida, pero desgraciadamente la carrera de The Jam inició un declive tras su publicación. Sound affects es un álbum que evoca los tiempos en los que fue grabado, algo lógico y natural, pero el paso de ese tiempo le ha afectado poco y hoy en día continúa siendo un álbum absolutamente relevante. Partiendo de la base desde la que The Jam se inciaron en el mundo discográfico, es decir, el punk, consiguieron llegar a un alto grado de madurez compositiva e interpretativa.

El nivel compositivo que demostró Paul Weller en Sound affects le colocó, si no a la altura, al menos cerca de aquellos a los que había idolatrado como Ray Davies, el alma mater de los Kinks. La solidez y la consistencia de un álbum en el que no se percibe ni un solo momento desechable. La combinación perfecta de elementos del rock, del punk y del pop en pro del éxito comercial.

Tras la edición de Sound affects la banda siguió una actividad frenética en tanto a actuaciones en directo y giras, e intercalando ediciones de singles que no formarían parte de los álbumes que se editarían posteriormente. The gift, último disco de estudio de la banda, vería la luz en 1982. Como ya se advertía en algunas canciones de Sound affects, la inclusión de las secciones de viento y su giro hacia el jazz es lo que más marcó a esta edición. A pesar de incluir otro inmortal del repertorio de la banda como Town called Malice, y que dicho single, e incluso el disco alcanzaran buenos puestos en las listas de ventas, la percepción del disco y el apoyo de la prensa no fue muy favorable y tuvo una fría acogida, ante lo que Paul Weller decidió por finiquitar el grupo tras una gira de despedida y un último single, Beat surrender, de regalo para los fans, que supuso el último número 1 de la banda.

Los otros dos miembros del grupo nunca encajaron esa decisión y desde entonces no tienen relación con Weller. Todo ello está intensificado por el libro que sacaron en los años 90, que sacaba a relucir ciertos trapos sucios del “Modfather”, aunque recientemente se unieron para hacer un tour llamado From The Jam.

Con motivo del 30º aniversario de Sound affects, Universal reeditó el LP en formato Deluxe con numeroso material extra, concretamente un segundo CD con las maquetas de los temas que forman parte del disco, caras B y demos de algunas versiones (ya que en el momento en que Paul Weller y los Jam entraron en el estudio no tenían composiciones propias suficientes para un álbum entero), como una versión de Waterloo sunset de The Kinks, otra de Get yourself together de Small Faces u otra de And your bird can sing de The Beatles, así como un libreto lleno de fotos y anotaciones. Los temas inéditos incluyen demos y versiones alternativas de los temas del álbum, así como dos temas instrumentales. Hay dos versiones de la sublime cara B Liza Radley, así como de Pop art poem, un número puramente Weller, con todos los instrumentos interpretados por él mismo. Una versión demo de That's entertainment en la que aparecen unos vocales encajonados y una descarada enmienda a las letras ("abrazando a un chico cariñoso") y la inclusión de la delicada No one in this world demuestra que las baladas de Weller podrían ya haber competido con lo mejor de The Style Council, como Ghosts of Dachau. Canciones como ésta mostraban destellos fugaces de lo que estaba por venir, sin renunciar a la idiosincrasia de los Jam.

Fuentes: https://es.wikipedia.org, https://en.wikipedia.org, http://www.allmusic.com, http://www.bbc.co.uk, http://www.rockdelux.com, http://elquintobeatle.com, https://thefaustorocksyeah.wordpress.com, http://persimusic.com, http://discosmusicayreflexiones.blogspot.com.es, http://lollamanpopmama.blogspot.com.es, http://www.zm.nu, http://hacienda-discos.blogspot.com.es, http://reaccionmutable.blogspot.com.es, http://thesoundaffects.blogspot.com.es, http://thequietus.com, http://www.sputnikmusic.com, http://www.uncut.co.uk, http://www.punknews.org, http://rincondesconexion.blogspot.com

Listado de canciones:

1.-   Pretty green
2.-   Monday
3.-   But I'm different now
4.-   Set the house ablaze
5.-   Start!
6.-   That's entertainment
7.-   Dream time
8.-   Man in the corner shop
9.-   Music for the last couple
10.- Boy about town
11.- Scrape away

Edición Deluxe 2010:
12.- Start! (Single version)
13.- Liza Radley
14.- The dreams of children
15.- That's entertainment (alternate)
16.- Pretty green (demo)
17.- Pop art poem
18.- Rain
19.- Boy about town (demo)
20.- Dream time (demo)
21.- Dead end street
22.- But I'm different now (demo)
23.- Scrapeaway (instrumental)
24.- Start! (demo)
25.- Liza Radley (demo)
26.- And your bird can sing
27.- Monday (alternate)
28.- Get yourself together
29.- Set the house ablaze (alternate 'dub' ending)
30.- Boy about town (alternate)
31.- No one in the world (demo)
32.- Instrumental (demo)
33.- Waterloo Sunset (demo)

Vídeos:

Pretty green - The Jam


Monday - The Jam


But I'm different now - The Jam


Set the house ablaze - The Jam


Start! - The Jam


That's entertainment - The Jam


Dream time - The Jam


Man in the corner shop - The Jam


Music for the last couple - The Jam


Boy about town - The Jam


Scrape away - The Jam


Liza Radley - The Jam


The dreams of children - The Jam


That's entertainment (alternate) - The Jam


Pretty green (demo) - The Jam


Pop art poem - The Jam


Rain - The Jam


Boy about town (demo) - The Jam


Dream time (demo) - The Jam


Dead end street - The Jam


But I'm different now (demo) - The Jam


Scrapeaway (instrumental) - The Jam


Liza Radley (demo) - The Jam


And your bird can sing - The Jam


Get yourself together - The Jam


Set the house ablaze (alternate 'dub' ending) - The Jam


Boy about town (alternate) - The Jam


No one in the world (demo) - The Jam


Instrumental (demo) - The Jam


Waterloo Sunset (demo) - The Jam