domingo, agosto 23, 2015

Grandes álbumes: FATHER JOHN MISTY - I love you, honeybear

I love you, honeybear es el segundo álbum de estudio desde su salida de Fleet Foxes del músico folk estadounidense Josh Tillman bajo el seudónimo de Father John Misty, lanzado en febrero de 2015 a través de Sub Pop Records en Estados Unidos y Bella Union en Europa. Grabado en Los Angeles entre 2013 y 2014, y producido por Josh Tillman y Jonathan Wilson, fue mezclado por Phil Ek y masterizado por Greg Calbi en Sterling Sound.

Su magia reside en las letras, mordaces, genuinas, cargadas de sorna, pero también de un entendimiento del amor que va más allá de los finales felices y del azúcar, como When you are smiling and astride me, con ese aire a lo Lionel Richie. Tillman intercambia diálogos al borde del desquicio y de ilusión, consigo mismo, con su alter ego y con cualquiera que se cruce en su camino.

Once piezas en las que priman los arreglos, construyendo temas individuales, que se valen de violines (Strange encounter), metales con gusto por el jazz, sintetizadores (True affection), e incluso una banda de mariachis para la emocionante Chateau Lobby #4.

Joshua Tillman lleva componiendo música desde que tenía 21 años. A los 25, y tras un pequeño empujón por parte de Damien Jurado, editaba su primer trabajo, Minor works (2006). Después entraría a formar parte de Fleet Foxes como batería, algo que terminaría por aburrirle. Tras el final de la gira de Helplessness blues (2011), Tillman abandonaba el grupo para pocos meses después entregar Fear fun (Sub Pop, 2012). El gesto grave y serio que siempre le había acompañado se relajó. Terminó sonriendo y aceptando una nueva vida que trajo consigo unas canciones con menos maquillaje y mayor despreocupación, algo que el público supo apreciar. Fear fun se convertiría en el primer disco de Father John Misty.

“Rímel, sangre, cenizas y semen sobre las sábanas Rorschach donde hacemos el amor“. Así comienza I love you, honeybear, un trabajo conceptual traducido en un atractivo paseo por distintas fotografías de su vida: algunas viejas, otras hechas antes de ayer, varias con filtro Instagram, dos o tres en hermoso blanco y negro. Todas ellas con su novia, Emma Garr, como esplendoroso punto de fuga. Una aparentemente envidiable relación que Tillman retrata de forma convincente, graciosa y sin escatimar en detalles (“quiero tomarte en la cocina, levantarte tu vestido de bodas en el que alguna fue probablemente asesinada“). Entre toda esta novela rosa, de intriga y pasión (“nunca intentaré cambiarte, y si lo hiciera, ¿cuál sería la parte que más echaría de menos?“) se cuelan algunos episodios de desencantos varios (Bored in the USA) o ese sobresaliente resumen, escrito el día de su boda, de nuestra sensacional vida occidental que es Holy shit.

A la parte literaria del álbum no le importaría pasear sola, sin acordes ni voces de acompañamiento. Canciones deliciosas donde los diferentes arreglos otorgan placeres secretos a cada corte. Hay algo de Phil Spector y su muro de sonido en el tema I love you, honeybear, también sexo, drogas y rock´n´roll en The ideal husband, y algo de electrónica en una True affection que llega a quebrar el hechizo del disco, su unicidad, pese a estar situada al comienzo del mismo. Obviando esto último, I love you, honeybear se nos presenta como un intachable conjunto de canciones de la que George Harrison hubiera estado orgulloso. También Neil Young, Bob Dylan, Will Oldham y tantos otros ídolos a los que tuvo que separar para intentar convertirse él en uno.

Josh Tillman describe I love you, honeybear como un álbum conceptual sobre él mismo, abordando la vida personal de Tillman, incluyendo sus "participaciones en toda clase de comportamientos lamentables", así como su relación con su esposa Emma. Debido a la cruda naturaleza personal del álbum, Tillman se mostró muy preocupado por interpretar las canciones en vivo y al principio le costó mucho tiempo tocar esas canciones a gente cercana a él.

"En un estacionamiento de algún lugar él conoce a Emma, que inspira en él una visión de una vida en la cual no es visto como sinónimo de vergüenza, pero posiblemente es una verdadera liberación y creatividad sublime y sin trabas. Esas ambiciones se frustran inicialmente como celos, autodestrucción y otros rasgos del encantador carácter humano que emergen. Josh Tillman se confiesa de punta a cabo".

"El álbum progresa, a veces cronológicamente, a veces no, entre dos polaridades: la primera es la creencia de que el mejor amor puede ser encontrar a alguien que es miserable de la misma manera que tú lo eres, y el punto final es que el amor no es para cualquier persona que no está interesada en encontrar un compañero con quien emprender una transformación total. No revelaré el final, pero abundan el sexo, violencia, groserías y las excavaciones de la psiquis masculina".

"Mi ambición, aparte de hacer un indulgente, conmovedor y épico sonido digno de la temática, era abordar la sensualidad del miedo, la terrible fuerza del amor, los placeres indecibles de la verdadera intimidad y la destrucción de las cárceles emocionales e intelectuales en mi propia voz".

"Este material exigió una nueva manera de ser hecha, y tardó mucho tiempo antes de que el proceso se revelase. La masiva y trastornada sensiblería que escuchaba en mi cabeza y saber que tenía que ser el sonido de este disco, se originó hace unos años mientras Emma y yo estábamos alucinando en Joshua Tree; la misma semana escribí la canción I love you, honeybear. Perseguí ese sonido durante todo el año y medio que estuvimos grabando. Los medios por los cuales se logró tenían una semejanza llamativa con las tribulaciones, abandono y transformación de aprender a amar y ser amado; ver y ser visto. Ahí: ya lo dije". Father John Misty.

Esa historia es la protagonista del segundo intento de Father John Misty, el seudónimo que Josh Tillman creó después de recorrer la Costa Oeste de Estados Unidos en una furgoneta acompañado de un cargamento de alucinógenos. En el momento en el que recaló en Laurel Canyon, dejó atrás su verdadero nombre y los discos que había editado para iniciar una nueva etapa con Fear fun en 2012.

Father John Misty es todo lo que Josh Tillman no pudo hacer, ni escribir en su niñez dentro del Cristianismo, y donde él mismo se dijo, años después, que estaba fallando como cristiano. Cuando se le preguntó a Tillman el cambio al seudónimo, éste parafraseó a Philip Roth y dijo: “Es todo y nada de mí, si no puedes verlo, no puedes entenderlo. Lo que yo llamo una total arbitrariedad, pero me gusta un nombre. Tú tienes que tener un nombre. Yo nunca pude escoger el mío”.

Este artista que, por momentos, por canciones, por discos y por seudónimos cambia la forma de ver las cosas, cambia totalmente el esquema del oyente y nos hace recordar a Dylan, a Neil Young por algunos momentos y a James Taylor en otros.

Fear fun fue una brillante primera muestra de lo que Josh Tillman había guardado dentro de sí durante años. Antes, había construido una melancólica y taciturna fachada en siete álbumes firmados bajo su nombre propio, a la par que ganaba repercusión como batería de Fleet Foxes.

“Cansado de ser J.”, como decía en Every man needs a companion, Tillman precisó de un personaje, Father John Misty, para canalizar y mostrar todo el desparpajo, sentido del humor, frescura y sensualidad que albergaba soterrados. Lejos de titubear o echarse atrás, Tillman ha agrandado la figura de Misty con actuaciones en las que daba muestra de todo su magnetismo y carisma. Esa evolución toma forma en I love you, honeybear, un segundo álbum que lleva aún más lejos esta personificación.

Paradójicamente, pese a enfundarse esta máscara para crecer como artista, Tillman dedica todo este álbum a narrar muy explícitamente su relación con su esposa, la fotógrafa y directora de cine Emma Elizabeth Tillman. Contando con el beneplácito de ésta, el norteamericano crea un relato casi cronológico de su historia de amor y cómo esta le afectó en lo personal y en lo creativo. Ante lo caótico que resulta su (muy extenso y divertido, por otra parte) texto promocional sobre el disco, basta echar un vistazo a las letras del disco para conocer de primera mano cómo Joshua invitó a Emma a tomar algo al encontrársela casualmente en el aparcamiento de una tienda de ultramarinos del californiano Laurel Canyon, tras un anterior encuentro en el que no surgió la chispa; y cómo, a partir de ahí, ambos se enamoraron locamente para rápidamente casarse, desintoxicarse de sus malos hábitos, mudarse a Nueva Orleans y no separarse nunca más, bajo ninguna circunstancia.

En sus fantásticas letras, Tillman desnuda todo ese recorrido de forma hiperreal, huyendo de clichés y de figuras excesivamente edulcoradas (o alternándolas con los momentos de amargura, al menos). Su título 'Te amo, Osito' no es irónico, pero sí engaña, porque retrata con diáfana sinceridad su enamoramiento sin despreciar la angustiosa dependencia física, las dudas respecto a transformarse o transformar a la otra persona, el abismo de la inseguridad o la confortable sensación de estar totalmente a salvo al lado de esa persona cuando todo se desmorona a su alrededor. Así, consigue plasmar ese tifón emocional, sus glorias y sus miserias (sobre todo, sus glorias) y darle, como en las grandes novelas norteamericanas, un carácter universal. Y, de paso, no pierde la oportunidad de mandar recaditos a la distópica sociedad occidental, con pullas sobre religión, alienación y pobreza económica y moral. La más específica es la sobresaliente Bored in the USA, una canción que afea el estilo de vida de la clase media norteamericana. Su directa y ácida letra tiene tantos recovecos que casi merece una tesis en la que cabrían Springsteen, Schopenhauer y la deuda financiera a la que se ven abocados hoy los jóvenes universitarios.

El cantante ha declarado en diferentes entrevistas que quería escribir sobre el amor, pero no como todos lo hacen típicamente con las tan conocidas “frases hechas” y los estilos que abundan en las canciones románticas. Y aunque trata de conservar su actitud crítica, al cantautor lo rebasan los sentimientos por su ahora esposa, la fotógrafa Emma Tillman. El artista asegura que su idea de lo que es ser un artista serio ha ido cambiando con los años, sobre todo con este último álbum y que espera que eso siga sucediendo.

I love you, honeybear es un disco con un fuerte tinte narrativo lleno de momentos entre Josh y su esposa. De repente podría dudarse si lo que uno disfruta más son los temas o la historia de amor que se cuenta a través de ellos. Con arreglos y sonidos que hacen pensar en la música de The Beatles, el cantante ha mencionado a John Lennon en su etapa de solista, a Scott Walker, Randy Newman, entre otros, así como a Woody Allen y Alejandro Jodorowsky entre las influencias que lo inspiraron para este disco. El álbum en general se compone de frases simples, canciones cortas, pero ambas llenas de muchísimo contenido.

A lo largo del disco, Joshua nos desvela cómo es la relación que mantiene con su actual esposa. Y aunque canta al amor, no lo hace de la manera convencional, alabando sus virtudes y dejando a un lado las imperfecciones. Él prefiere retratar la cotidianidad de un amor que tiene, como todos, luces y sombras, en el que se puede regocijar y esconder, en el que se siente a salvo la mayor parte del tiempo pero que, a veces, genera una angustia similar a la que se sentiría si se estuviese al borde de un precipicio (when you smiling and astride me/ I can hardly belive I’ve found you and I’m terrified by that)

Además de al amor, sus letras contienen guiños constantes a la actualidad ("unless we’re naked, getting high on the mattress/while the global market crashes"), pequeños reproches dirigidos a la sociedad que le rodea, mofas sobre la religión, la política y los valores imperantes en su país natal. Y para muestra, Bored in the USA ("save me white Jesus/bored in the USA/oh they gave me useless education and subprime loan")

Sin embargo, I love you, honeybear, contiene algo más que rebosantes y voluptuosas letras. Sus canciones están repletas de sutiles arreglos de piano y órgano, cuerdas delicadas y cierta psicodelia, de la que hace gala una de las mejores canciones del disco, True affection. Por otro lado, es evidente que Josh Tillman ha evolucionado como cantante y nos deleita dibujando cálidas melodías capaces de rellenar cualquier pequeño espacio vacío a nuestro alrededor.

Y Father John Misty crece en más sentidos. De nuevo junto al magnífico Jonathan Wilson en la producción y dejando cada vez más de lado sus facetas folk y country, Tillman crea un heterodoxo muro de sonido con coros, arreglos orquestales, mariachi, jazz, soul, rhythm and blues y hasta algún ramalazo electrónico ocasional. Un conjunto de fabulosas canciones que, aunque no esconde la herencia de Harry Nilsson, Scott Walker o Randy Newman, Josh hace suyas mostrándose, más que nunca, como un cantante notable, sacando su faceta más negra. I love you, honeybear tiene momentos vibrantes como The ideal husband o la sorprendente (y bailable) True affection. Pero, sobre todo, está repleto de instantes conmovedores, de sinceridad y pasión desbordantes, como la propia I love you, honeybear, Chateau Lobby #4 (in C for two virgins) (siendo Josh y Emma esos dos vírgenes en el amor), Where you’re smiling and astride me, Holy shit o I went to the store that day, que cierra el álbum recordando el día en que se conoció la pareja y proyectando, a la vez, su futuro.

La portada ilustra diferentes aspectos importantes de la vida y trayectoria del artista. Desde imágenes religiosas hasta gráficos de figuras de la cultura latinoamericana; una jungla llena de todo, como sus letras.

Tillman denominó a la canción Bored in the USA como "una balada sarcástica". Pitchfork Media describió la canción como burlándose de "la completa franquicia de todo privilegiado hombre blanco haciendo su vacío espiritual al oscuro centro del universo". Tillman añadió un fragmento de risas a la canción como "una forma de neutralización de ideas incómodas".

La canción Chateau Lobby #4 (in C for two virgins) trataba de Tillman y su esposa Emma explorando Los Angeles cuando se conocieron. True affection, una canción electrónica, trata del aislamiento y la frustración de Tillman "intentando cortejar a alguien con correos electrónicos y mensajes de texto y tratando de hacer una conexión de esa manera". Holy shit fue escrito el día que Tillman y su esposa se casaron. Nothing good ever happens at the Goddamn Thirsty Crow se divide en dos partes. La primera parte, una canción de country blues, que muestra a Tillman "rechazando a mujeres agresivas en The Crow, un bar en Silver Lake, Los Angeles. La segunda parte, un canto fúnebre jazz, trata sobre hombres acosando a la esposa de Tillman en The Crow, mientras Tillman está de gira. I went to the store one day, la última canción del álbum, escribe una crónica de Tillman y la relación con su esposa desde el día que se conocieron en una tienda hasta sus muertes.

En noviembre de 2014, Tillman interpretó Bored in the USA en el Late Show with David Letterman. Al día siguiente, se anunció el lanzamiento de I love you, honeybear. A principios de diciembre de 2014, se emitió un vídeo musical para la canción Chateau Lobby #4 (in C for two virgins). Respecto a este videoclip, Tillman dijo: "iba a alquilar una capilla de bodas, una docena de gatitos y escenificar una boda de gatitos, la cual yo presidiría e intercalaría con imágenes de la interpretación de mí playback de la canción". Como la idea original no era realizable, Tillman dijo sobre la versión final: "no me importa tanto si te gusta el vídeo musical o no. La etiqueta no convence del todo. La dirección todavía no convence del todo. Lo hice en un iPad en mi aniversario de bodas con la única a la que amo".

En enero de 2015, Tillman lanzó un falso servicio de streaming llamado Audio Protocol, donde subió una versión lo-fi de I love you, honeybear para streaming. La versión incluía el álbum entero sin voz y otros instrumentos que destacan en la actual versión del álbum. Tillman describió este servicio como algo donde "el consumidor puede decidir rápidamente y eficientemente si les gusta una composición musical, basada estrictamente en sus cualidades formales, lo suficiente para gastarse dinero en él".

Poco después del lanzamiento de la versión LP deluxe de Sub Pop en febrero de 2015, los fans y el sello reconocieron que las copias impresas fueron dañadas debido a problemas de empaquetado que finalmente causaron un defecto de deformación en el disco. En febrero de 2015, el sello discográfico publicó un comunicado oficial, confirmando que la primera impresión de la versión deluxe ya no estaría disponible y que imprimirían una nueva versión.

Además, en el mismo artículo el sello explicaba su decisión de publicar I love you, honeybear como un doble LP: "debido a su longitud y el amplio espectro de audio de la grabación, nosotros en Sub Pop, junto con Father John Misty, decidimos que el álbum sonaría mucho mejor si lo cortábamos a 45 RPM en dos piezas de vinilo. A pesar de que todos preferían la experiencia auditiva de una sola pieza de vinilo, en este caso decidimos dar prioridad a la calidad de audio (una determinación sin duda muy subjetiva)".

El disco se puso a la venta, aparte de en el formato digital standard, CD y ediciones 2xLP, también a través de una edición deluxe limitada 2xLP con una portada alternativa. Un vinilo tricolor en una especie de caja/folder llamado: “Dioramic, meta-musical funtime gatefold jacket”. Todos los discos compactos y LPs incluyen un póster con fotos tomadas por Emma Tillman, diseño de Alia Penner y extensivos “exercises for listening” (ejercicios para escuchar) escritos por Josh Tillman.

Si con Fear fun (2012), Father John Misty dio un paso adelante en lo grandilocuente de su instrumentación, en este I love you, honeybear el músico continuaba abrazando los arreglos perfectos, todo bañado por un cierto tono romántico que predomina en su música sobre todas las cosas. Seguramente rebajando el ímpetu de folk más intrínseco que en ocasiones se mostraba en su anterior trabajo, se puede decir que el de Baltimore ha logrado su trabajo más inspirado hasta la fecha.

El disco da comienzo con el tema homónimo I love you honeybear, una canción que contiene motivos de cuerda brillantes unidos al sentimiento de estar ante un músico que pone todo su corazón en la canción, algo que nos va a acompañar a lo largo de todo el trabajo. Un recorrido por el amor más profundo del que nunca dudarías y que Joshua sabe concretarlo en certeras frases como "Don’t ever doubt this, my steadfast conviction". Del mismo modo, a lo largo de la canción también se incluyen, de la misma manera que nos ha enseñado en ocasiones anteriores, todos esos entresijos que hacen que una canción sea aún más convincente e ingeniosa, como pone de manifiesto en oraciones como "I’ve brought my mother’s depression/ You’ve got your father’s scorn and a wayward aunt’s schizophrenia", donde Tillman saca a relucir su lado más irónico con matices de convertirse en un tono serio. La melodía suena a una de las canciones que Robert Zemeckis habría usado para musicalizar “El baile del encanto bajo el océano” en Back to the future; sin embargo la letra más bien parece compuesta por Alex DeLarge de la película La Naranja Mecánica.

Abriéndonos paso en el trabajo encontramos más arreglos instrumentales perfectos como los de Chateau Lobby #4 (in C for two virgins), donde el músico plantea una situación enormemente detallada sobre primeras veces y sentimientos aferrados, en un escenario que evoca la época de los 60, e incluso con el vídeo. El espíritu de crooner de Joshua sale a relucir más que nunca en este tema, recordando no tanto en lo musical pero sí en la forma de desarrollar la canción al Neil Hannon de Victory for the comic muse. Escrita de manera casi cinematográfica, llena de arreglos precisos hasta de trompetas de mariachi, bien escrita, cantada y producida, y con ese toque de humor ya característico en Tillman, el tema resalta esas simplezas que sólo alguien enamorado puede ver, y cuenta entre otras cosas, detalles de la primera vez que él y Emma estuvieron juntos: “You left a note in your perfect script/ Stay as long as you want/ I haven’t left your bed since”.

Continuando con la escucha nos encontramos con True afecttion, el tema que sin lugar a dudas rompe con el trabajo, pero que tras varias escuchas descubrimos que le viene como anillo al dedo a Tillman. Bases sintéticas junto a otros elementos electrónicos para conseguir, de una forma mucho más natural que, por ejemplo, la que emplea John Grant, conducir el tema hacia su destino. Un tema, aunque también romántico, relacionado a la tecnología y su influencia en la comunicación de hoy en día. “When can we talk/ with the face/ instead of using all these strange devices?”

The night Josh Tillman came to our apartment es una de las canciones más hermosas del trabajo. Un Father John Misty que suena folk, de nuevo totalmente romántico, pero racional. Elementos que agradan como un xilófono o unas cuerdas que en este caso juegan un papel más secundario, pero muy preciosista. El equilibrio entre la admiración y el amor reflejado como nunca.

Con más romanticismo aparece When you’re smiling and astride me, aunque en este caso nos encontramos la segunda cara del músico dejándose llevar hacia algo que no acaba de ser del todo ironía, pero que vuelve a reflejar la madurez lírica óptima del trabajo. Sonando un poco a blues, con buenos arreglos de guitarra, éste es un tema romántico y sensual que vuelve a dejar claro que el amor de Tillman por su esposa es su principal fuente de inspiración esta vez. “That’s how you live free/ Truly see and be seen”.

Avanzando en el disco, los aires se relajan algo más en Nothing good ever happens at The Goddamn Thirsty Crow, para de pronto dar rienda suelta a la parte amorosa más desesperada, aunque Joshua no está herido de muerte y sabe reflejarlo bien ("Doesn’t take half that long for men about town to forget what’s mine").

Otra de las grandes protagonistas del trabajo es Stranger encouter. Cuerdas de fondo que se pulsan al máximo logrando un ambiente relajado como el de Hope Sandoval para introducirle una emocionante fuerza al tema por momentos. Más relaciones amorosas profundas, de las que dejan huella y que el músico se encarga de transformar en un estribillo para provocar lágrimas en las almas más sensibles. Una capacidad sobrecogedora para expresar lo que quiere en el momento preciso.

Echando más leña al fuego llega a The ideal husband, la canción más destructiva del trabajo, plasmándose en el apartado sonoro. Agudas notas de piano para sacar lo más turbio unido a una espiral de distorsión de cuerdas que acompaña a estrofas de nuevo brillantes como "Tired of running, tired of running/ Let’s put a baby in the oven/ Wouldn’t I make the ideal husband?

Afrontando el tramo final, aparece la conocida Bored in the USA, canción profunda que se aleja de la tónica amorosa general del disco. Joshua muestra profundamente reflexiones, sin abandonar su especial ironía y que se corresponde muy bien con las risas enlatadas que aparecen en los momentos álgidos del tema. Otro instante en el que nos podemos dar cuenta de la brillante personalidad del músico, que critica a la sociedad norteamericana y los distintos patrones dedicados a la “felicidad” para su cultura.

Con cierto aroma a despedida y displicencia, aparece Holy shit, una canción donde las reflexiones llegan de forma directa ("Satirical news, free energy mobile lifestyle, loveless sex independence, happiness"), para acabar cuestionando el amor que tanto ha mutado a lo largo de la obra. Holy shit fue escrita por Tillman el día de su boda y explica: “La forma en que me sentí el día de mi boda fue tan, tan salvaje. Tomar una decisión basada en algo que crees (salir de la ciénaga de la ambivalencia, vivir de acuerdo a las contingencias interminables y contratiempos potenciales, el potencial de la infelicidad) es enorme para mí”. “Oh, and love is just an institution based on human frailty What's your paradise gotta do with Adam and Eve? Maybe love is just an economy based on resource scarcity What I fail to see is what that's gotta do with you and me.”

Cerrando ya el disco aparece la delicada I went to the store one day, la fantasía amorosa en el súper de una forma delicada y profunda, viendo pasar toda una vida mientras hace la compra. Otra muestra más del amplio espectro amoroso que se mueve en el trabajo y la forma de que todo parezca que te importa como si tú fueses el protagonista.

Matthew Ritchie de Exclaim! dio al álbum una puntuación muy buena, escribiendo que "las intenciones y sentimientos de Tillman como compositor nunca han parecido tan claras". Alexis Petridis de The Guardian elogió las letras del álbum, escribiendo, "hay momentos en que, si estás escuchando atentamente, la constante lírica cambia de la cáustica ironía a melancólicas declaraciones de amor que pueden realmente impactarte, como la canción I love you, honeybear. Mike Powell de Pitchfork Media dio al álbum una designación como "Best new music", calificándolo como "un álbum por turnos apasionado y desilusionado, tierno y enojado, tan cínico que es repugnante y tan amigable que hiere". James Christopher Monger de Allmusic escribió "Honeybear tiene la arquitectura de su predecesor, pero contiene elecciones de valientes opciones melódicas, y en un puro nivel pop, es el LP más desafiante de los dos, pero recompensa al oyente constantemente".

Marc Hirsh del Boston Globe, por otro lado, criticó la letra del álbum, escrita "con un modo preestablecido de travieso sarcasmo, Misty no tiene mucho que decir; consigue una aguda línea aquí y allá, pero no puede engarzarlas en algo más grande". En una crítica positiva, Sean McCarthy de Popmatters escribió, "después de una primera mitad increíblemente sólida, la segunda mitad de Honeybear sufre algún bajón, debido a que algunas canciones tienen falta de un gancho memorable o estribillo (Strange encounter), o experimentos que no dan resultado (como la pista de risas en Bored in the USA).

I love you, honeybear fue número 17 en Billboard (número 2 en la lista de álbumes folk y 3 en la lista alternativa), número 14 en Reino Unido, 10 en Noruega, 17 en Canadá, y 38 en Australia.

I love you, honeybear es ya uno de los grandes discos del año, gracias a ese equilibrio de talento demostrado tanto en la escritura de los riffs de guitarra acústica como en la composición de las sentidas y tranquilas melodías de piano a las que se añade la dosis ideal de cuerdas y exuberantes coros.

Musicalmente el álbum está perfectamente realizado y magistralmente arreglado, alternando a la perfección entre las baladas folk, country y western y el tradicional sonido Americana. Se puede percibir que el disco está grabado en un período sosegado de su vida, felizmente casado y con las ideas musicales claras. Tillman usa esta estabilidad a su favor, buen momento para filosofar sobre una serie de temas y básicamente hacer frente a los problemas que nos hacen más humanos.

El verdadero éxito de I love you, honeybear radica en la gran variedad de emociones que Josh Tillman transmite, más allá de las fantasías e historias que interpreta en un tono confesional, algo así como un viaje espiritual y emocional del que es protagonista.

Las alusiones de Tillman en la canción final del disco,I went to the store one day, son indicativos de la transformación de Father John Misty. De escéptico y hedonista a humilde alma satisfecha.

Una grabación profunda, reflexiva y personal de un auténtico artista.

Fuentes: http://en.wikipedia.org, https://www.subpop.com, http://grantland.com, http://consequenceofsound.net, http://exclaim.ca, http://www.theguardian.com, http://pitchfork.com, http://www.popmatters.com, http://www.rollingstone.com, http://www.spin.com, http://www.bostonglobe.com, http://www.allmusic.com, http://www.guiadelocio.com, http://www.89decibeles.com, http://jenesaispop.com, http://www.altafidelidad.org, http://www.mindies.es, http://warp.la, http://www.mondosonoro.com, http://www.binaural.es, http://www.ultrasonica.info, http://www.elgiradiscos.com, http://notedetengas.es, http://rincondesconexion.blogspot.com

Listado de canciones:

1..   I love you, honeybear
2.-   Chateau Lobby #4 (in C for two virgins)
3.-   True affection
4.-   The night Josh Tillman came to our apartment
5.-   When you're smiling and astride me
6.-   Nothing good ever happens at the Goddamn Thirsty Crow
7.-   Strange encounter
8.-   The ideal husband
9.-   Bored in the USA
10.- Holy shit
11.- I went to the store one day

Vídeos:

I love you, honeybear - Father John Misty


Chateau Lobby #4 (in C for two virgins) - Father John Misty


True affection - Father John Misty


The night Josh Tillman came to our apartment - Father John Misty


When you're smiling and astride me - Father John Misty


Nothing good ever happens at the Goddamn Thirsty Crow - Father John Misty


Stranger encounter - Father John Misty


The ideal husband - Father John Misty


Bored in the USA - Father John Misty


Holy shit - Father John Misty


I went to the store one day - Father John Misty