domingo, julio 26, 2015

Grandes álbumes: KINGS OF CONVENIENCE - Riot on an empty street

Riot on an empty street es el segundo álbum del dúo noruego Kings of Convenience, grabado entre septiembre de 2003 y marzo de 2004 en Noruega, y publicado en junio de 2004 bajo el sello discográfico Astralwerks, siendo producido por Davide Bertolini. De él se extrajeron tres singles: I'd rather dance with you, Misread y Know-how.

En el disco, The Kings of Convenience incidían en la línea acústica y melódica de su debut, Quiet is the new loud. Cuenta con la colaboración en dos canciones de la músico canadiense Leslie Feist. Llegó al número 2 en Noruega, al 3 en Italia (donde se mantuvo en la lista de álbumes durante un año) y al 49 en Reino Unido. Todas las canciones fueron escritas y compuestas por Kings of Convenience, salvo Live long, por un lado, que es una colaboración del dúo con Are Glambek Boe, y Know-how y The build-up, por otro, compuestas por los noruegos junto con Feist.

Procedentes de Noruega, los Kings of Convenience ofrecen sonidos cálidos de guitarras acústicas, acordes sencillos, una batería y una voz que susurra letras con sentimientos muy profundos, con una gran influencia de Simon & Garfunkel y de ritmos de bossanova. Este dúo pop-folk independiente ha logrado grabar con éxito cuatro álbumes de estudio, junto con el proyecto alternativo de Erlend Oye (The Whitest Boy Alive).

Kings of Convenience está compuesto por Erlend Oye y Eirik Boe, y sería imposible describir sus orígenes musicales sin hacer referencia a la ciudad en la que ambos nacieron, Bergen. A principio de los 90, Bergen se perfiló como la ciudad más vanguardista y palpitante del universo artístico noruego. Como por casualidad brotaron por doquier bandas y grupos de distinto signo, pero intrigados todos por la electrónica y el modo en el que los avances técnicos habrían de moldearla. Miembros de grupos como Frost, Röyksopp, Those Norwegian o Drum Island coincidieron en la periferia cultural, compartiendo inspiraciones y sueños de gloria.

Con apenas 16 años, Oye y Boe formaron parte de la banda Skog, que acabaría publicando el EP Tom Tids tale, pero tras un periplo no demasiado fructífero, el grupo desapareció en el olvido, y de sus cenizas brotó el germen de Kings of Convenience. Durante el verano de 1999, el recién horneado dúo se dejó ver por varios festivales europeos, captando la atención del sello norteamericano Kindercore, y tras una estancia de dos años en Londres, que habría de servirles para conocer de primera mano la escena musical de la capital británica, en 2001 salió al mercado su álbum de debut, Quiet is the new loud.

Pronto la crítica los etiquetó como la versión noruega de Coldplay, y la notoriedad granjeada en los círculos underground hizo que Quiet is the new loud se convirtiera en el leitmotiv que habrían de adoptar un sinfín de bandas de corte folk educadas a la sombra de míticos como Simon & Garfunkel, Elliott Smith o Belle & Sebastian. Un nuevo cambio de aires, esta vez a Berlín, y otro periodo de aparente silencio que tanto seduce al dúo. Durante sus tres años de paréntesis, a Erlend Øye podría encontrársele haciendo de DJ y lanzando discos en su proyecto noruego-alemán electrónico The Whitest Boy Alive, mientras Eirik Glambek Boe estaba terminando su licenciatura en Psicología.

En 2004, el dúo volvió a reunirse para engendrar Riot on an empty street, cuyo primer single, I'd rather dance with you, alcanzó un éxito inmenso; y tras él, de nuevo un largo mutismo. Cinco años de apariciones cargadas de misterio, de conciertos únicos en entornos exquisitos y toda clase de rumores, y por fin, en 2009, llegó Declaration of dependence, su trabajo más reciente hasta la fecha.

Hace unos años, desde las islas británicas se comenzó a hablar del NAM (new acoustic movement) para referirse a una generación de grupos que bañaban su espíritu folk con suaves melodías pop de estribillo fácil. Entre los más conocidos estaban Travis y Coldplay, y en el pelotón de seguidores, Turin Brakes, I Am Kloot, Starsailor o Elbow, y entre lo más jugoso y realmente interesante, Badly Drawn Boy y el turbador disco de debut de unos noruegos caídos en tierra de nadie, Kings of Convenience, que con Quiet is the new loud ponían a sus pies a toda la prensa internacional.

Tres años necesitaron Erlen Oye y Erik Glambeck Boe para dar continuidad a su primer álbum, y con Riot on an empty street supieron recopilar alguna de sus mejores composiciones manteniéndose totalmente fieles a su forma de entender la música y a su manera de expresar los sentimientos más comunes. Siempre habrá quien mantenga que no son más que la versión moderna de Paul Simon y Art Garfunkel, y sería de necios negar los vínculos con los británicos de canciones como Homesick o Know-how, pero basta con prestar un poco de atención a la multitud de detalles que presentan las canciones de Kings of Convenience (las tímidas cuerdas que aparecen y desaparecen, los oportunos coros, los juegos de voces, los sutilísimos arreglos electrónicos... ) para concluir que el dúo ofrece una autentica exhibición de exquisito pop atemporal.

Pertrechados tras las guitarras acústicas, el peculiar par lideró a principios de siglo uno de los movimientos más interesantes y dulces de la música independiente: un strip-tease instrumental, una llamada a la ortodoxia melódica, a la pureza y a la sencillez. Herederos morales de los inmensos Simon & Garfunkel, Kings of Convenience demostraron con Riot on an empty street que no había premeditación en ese aire desgarbado y distraído que los define. Ni maquillaje ni artificio. Dos músicos tranquilos que desean regalarnos una música sincera, agradable, limpia. Y Riot on an empty street es una historia de silencios y puestas de sol.

Preciosismo folk, pop acústico, sobrio y elegante, las canciones de Kings of Convenience se deslizan suavemente y acogen al oyente entre sus melodías, e incluso en algunos casos (Love is no big truth y sobre todo I'd rather dance with you) con sus teclados y sus instrumentos de viento hacen mover los pies con ese ritmo sencillo y pegadizo. Tres singles extraídos y cuatro estrellas en las críticas de los medios especializados All Music y The Guardian como recompensa al trabajo de tantos meses, y una retahíla de celebradísimas apariciones en festivales de renombre como materialización de esa fabulosa acogida de Riot on an empty street, la posición de Kings of Convenience en el panorama internacional ya estaba firmemente cementada.

Su primer álbum (en ambas versiones) cojeaba un tanto en el lado de la consistencia. Al igual que su predecesor, Quiet is the new loud, es un álbum que confía mucho en el equilibrio entre las voces de Erlend y Eirik con melodías simples y armoniosas creadas por los instrumentos, que terminan de enriquecer el contenido de las 12 canciones distribuidas en poco más de 44 minutos de álbum. En el álbum menudean los cuentos de amores perdidos y confusión existencial brillando con armonías precisas, melodías memorablemente melancólicas y arreglos ricos pero sobrios.

Con un suave sonido y aparentemente sencillo, aquí la banda parecía haber aprendido la lección importantísima de equilibrar ritmo y variedad. Los arreglos son más completos con pianos, cuerdas, guitarra eléctrica ocasional y la encantadora voz invitada en dos canciones de la miembro de Broken Social Scene, Leslie Feist. No se trataba de un cambio traumático, ya que todavía se mostraban apegados muy estrechamente a las guitarras acústicas conducidas por voces suaves, y el tono del álbum es otoñal y sobrio como el primero. Sólo añadieron más canciones como la suave Misread, el cadencioso vals Stay out of trouble, y el francamente vivaz I'd rather dance with you. El viaje de Øye por la electrónica sólo asoma su cabeza en la no-electrónica pero sí moderno-sonido de Love is no big truth. No importa cómo sea la canción, sin embargo; cuando armonizan sus tiernas y frágiles voces pueden convertirla en impresionante y desgarradora, como el momento en que en Surprise ice a la voz de Eirik se suma la de Erland, o en otros pasajes del disco.

A lo largo del álbum, el dúo justifica su práctica por ocultar su reposado, melodioso e incluso melifluo sonido en producción casi incómodamente íntima. Micrófonos colocados milímetricamente a la distancia adecuada de las bocas y las guitarras, recogiendo la vibración de cada cuerda, el rechinar de los dedos y la explosión de las glotis.

El sonido enfocado puede ser intencionado para añadir alguna intensidad a las canciones de apertura y cierre del álbum sin tambores, pero la rígida pronunciación inglesa de Øye y Erik Glambek Bøe y el obtuso lirismo actúan como un apoyalibros de hojas finas para el álbum. El sonido de los Kings no comienza a desarrollar las raíces hasta el final de Know-how, donde su folk teñido de bossanova construye un coro con la vocalista invitada Leslie Feist. Las cuatro canciones que siguen agregan una estructura de soporte de una percusión pulida, que proporciona un esqueleto rítmico suave sobre el cual el dúo construye un sonido más rico: cuerdas psicodélicas afianzan Sorry or please?, mientras dobles líneas de piano y punteos en pizzicato subrayan I'd rather dance with you.

Más experimentos de este tipo ayudarían a los Kings of Convenience a actualizar su sonido a base de armonías y punteos para un mundo moderno, en lugar de continuar existiendo como una pieza de museo, trazando el perfil de unos músicos que seguían demasiado las huellas de The boxer. También les serviría para construir un puente hacia los oyentes atraídos por las actividades extracurriculares de Øye, pero que no estarían dispuestos a dar el salto a un ambiente tan poco rítmico como el que se puede encontrar en la mayor parte de Riot on an empty street.

Nunca suenan deprimidos, pero sí traspúa mucha angustia en el mundo de este dúo. Incluso si están buscando la canción perfecta para reparar su corazón, aun cuando están en la faena (Homesick), o comparando una relación con la prisión y teatro (Sorry or please), The Kings of Convenience mantienen ese sonido animoso y optimista de guitarras. En Stay out of trouble, Erlend y Eirik dicen adiós a alguien que les importa mucho.

Los Kings of Convenience no se alejan de su fórmula básica de guitarras, contrabajo, titilante piano, viola, violonchelo y percusión suave de fondo. Es consistente y funciona. Sin embargo, son lo suficientemente listos como para introducir un banjo o una trompeta al final de una canción para mantener el interés. Pero, igual que Simon & Garfunkel, los ganchos y las melodías de las canciones son creados con vocales armonizados, acreditados a Erlend y Eirik en las notas del disco como "voz alta" y "voz baja", respectivamente.

Intercaladas entre canciones folk ocasionalmente austeras se encuentran melodías veloces y palabras caprichosas, pero los mensajes permanecen constantes: amables consejos ("A friend is not a means you utilize to get somewhere" -un amigo no es un medio que utilizas para llegar a algún lado-, Misread) recuerdos idealizados color sepia ("These canals, it seems, they all go in circles, places look the same, and we're the only difference" -estos canales, parece, todos van en círculos, lugares que tienen el mismo aspecto y son la única diferencia-, Cayman Islands).

Sólo observar la portada del álbum da una indicación de lo que espera al oyente: una foto tomada por Paulo Sutch y Oystein Fyxe, en la que hay dos chicos delgados blancos de Noruega, vestidos con colores otoñales, plantados frente a un tablero de ajedrez sobre una mullida alfombra blanca. Uno está mirando a una sonriente morena leyendo un libro de tapa dura, mientras la mirada del otro se vuelve hacia el que mira el disco.

Una mansedumbre exacerbada abre Riot on an empty street con Homesick, jugando a la ironía y desmontando los conceptos. Guitarras líquidas que se desaguan sobre los estribillos en una acuarela encantadora, dos voces en perfecta armonía que se sostienen en equilibrio sobre ese océano apenas dibujado a través de las melodías y las mudeces. Las letras tratan sobre lo que hace a un hogar lo que realmente es, narrando la historia de un vendedor que se enamora de "dos voces suaves mezcladas a la perfección" en una cinta encontrada. La línea "Every day there's a boy in the mirror asking me 'what are you doing here'" (todos los días hay un chico en el espejo que me pregunta 'qué estás haciendo aquí') realmente establece el tono de la canción y la línea final de la canción, "Homesick, 'cause I no longer no where home is" (nostálgico, porque ya no sé dónde está mi hogar) es un final perfecto.

La voz de Eirik toma el protagonismo en Misread, un midtempo ciertamente más encendido que Homesick, más rico, incluso, hipnótico, acústico y relajante de principio a fin, con buenas letras referentes a lo que es una amistad: “A friend is not a means you utilize to get somewhere, somehow I didn’t notice, friendship is an end” (un amigo no significa que lo puedas utilizar para llegar a cualquier sitio, de alguna manera de la que no me di cuenta, la amistad es un final). La presencia de ese piano que apenas se deja entrever y que con tanta gracia se yergue de puntillas al final de la canción, la guitarra llevando el ritmo por la ausencia de percusión, el violonchelo de Siri Hilmen y la cariacontecida mueca del doble bajo bosquejan una pieza magnífica con una letra profunda y valiente. "How come no one told me, all throughout history, the loneliest people were the ones who always spoke the truth. The ones who made a difference, but were standing indifferent, I guess it's up to me now, should I take that risk or just smile?" (¿por qué nadie me dijo, a lo largo de la historia, que las personas más solitarias eran las que siempre decían la verdad. Fueron los que marcaron la diferencia, pero permanecieron indiferentes, creo que depende de mí ahora, ¿debo tomar ese riesgo o sólo sonreir?)

Completa y descaradamente íntima, Cayman Islands es coqueta y elocuente en su más que decidida quietud. Si el violonchelo de Siri Hilmen servía para acentuar los matices de Misread, en esta pieza cobra especial relevancia, perfilando golpes de brisa y un calor agradable de primaveras sobre la piel. El riff de guitarra delicado y las íntimas y tenues armonías vocales realmente pintan un retrato, y es una canción de amor muy eficaz que supone el primer uso de cuerdas en el álbum. "If only they could see, if only they had been here, they would understand how someone could have chosen to go the length I've gone to spend just one day riding. Holding onto you, I never thought it would be this clear" (si solo pudieron ver, si tan sólo hubieran estado aquí, entenderían cómo alguien podría haber optado por ir tan lejos como yo he ido un día montando).

Stay out of trouble es toda una celebración de cuerdas con guitarras de nylon, violas, violonchelos, bajos y dobles bajos, la pieza más larga de todo el álbum con sus cinco minutos. Hay algo fascinante en ella, algo que impide apartar la mirada y encerrarla en el olvido. Quizá porque sabe a despedida, a agridulce rendición, a sonrisa y lágrima a la vez, a marcha.

Know-how es una gran canción, con una primorosa confrontación entre la voz de Erlend y la de la canadiense Feist, tan valiente y dolida, e implementa un riff de guitarra un poco funky que cambia un poco el ritmo del álbum. Las voces son todavía muy íntimas, pero el duelo de guitarras es la estrella de la canción. A mitad de la canción, Leslie Feist canta una parte del hermoso dueto, "What is there to know? This is what it is. You and me alone, sheer simplicity" (¿qué hay que saber? Esto es lo que hay. Tú y yo solos, pura simplicidad). El acompañamiento aquí es sólo de un piano al principio antes de que lentamente las guitarras regresen y alcancen un buen clímax para la canción.

Con un aire mucho más underground y un cierto descaro callejero surge Sorry or please. La inconfundible tonalidad del banjo jugando a esconderse tras la trompeta plantea pasajes tan intrigantes como hermosos. Uno de los cortes más asequibles de Riot on an empty street, hay algo sumamente agradable en esta pieza, algo familiar. Cuatro minutos de recuerdos prestados.

La guitarra eléctrica aporta un cariz totalmente diferente a Love is no big truth, un poema donde Kings of Convenience reniegan del amor y se oponen a su hegemonía, pero siempre desde la derrota, desde la pose del derrengado, como un niño que clama contra el poder paterno. Desenfadada y envolvente, incluso caribeña. "All I do is sleep all day and think of you" (todo lo que hago es dormir todo el día y pensar en ti). La canción contiene riffs de guitarra muy pegadizos y funky e incluso un solo de banjo cerca del final de la canción. Un muy buen comienzo para la segunda mitad del álbum.

Uno de los mayores éxitos comerciales de Kings of Convenience, I'd rather dance with you, parte de una base melódica muy distinta a las que los noruegos acostumbran. La canción es mucho más descocada, más ligera, con mucho ritmo y pegadiza, como si a golpe de alas se hubieran quitado ese polvo macilento y triste que suele cubrirlos, con un vídeo humorístico (que fue elegido como Mejor vídeo europeo del año por la cadena MTV), al igual que la letra, que no deja de evocar algo así como el “Hakuna Matata” de las relaciones de pareja.

El trombón de Arild Suther nos invita con elegancia en Live long, con sabor a jazz, con ese perfume viejo a sillones mullidos y chimeneas conocidas. Los noruegos muestran aquí su maestría, sacando a relucir esas cartas que con tanta presteza saben jugar. Melodías emotivas, voces de terciopelo y guitarras de nylon derritiéndose junto al fuego.

En Surprise ice, la voz de Eirik suena cansada y elocuentemente arruinada. De nuevo, con una simpleza elaborada, una sencillez decididamente enarbolada, y unos pocos acordes de guitarra como toda compañía.

Puramente melancólica y nostálgica se presenta Gold in the air of summer, con sus arpegios de guitarra y su lánguida naturaleza, reminiscente de algunos de los cortes mejor conocidos de los míticos Crowded House.

La mera presencia de la compositora canadiense Feist, con su voz tan venida de otra época, transforma The build-up en un himno a westerns que ya nadie recuerda. Riot on an empty street llega a su fin sin fanfarria alguna, con la misma sutileza con la que comenzó cuarenta y cinco minutos antes. Un viaje cándido y primoroso a través del tiempo y de las emociones. Un viaje hacia la honestidad.

Riot on an empty street es un álbum grandioso, y lo es de un modo sutil y lisonjero. No posee la grandilocuencia de algunos actos escritos en luces de neón, ni el chirriante peso metálico de los gigantescos rompe-pistas. No hay una enorme casa discográfica ejerciendo presión tras ellos, exprimiendo con sarna cada uno de sus trabajos, con mil y un trucos digitales.

Si Quiet is the new loud vino vestido de novedad para sorprender al mundo musical, Riot on an empty street, tres años después, llegó cargado de las mismas promesas que su predecesor, pero ahora cumplidas y abotonadas. Ni cambios radicales, ni radicales ejercicios. La misma fórmula que funcionara en el primero funciona igualmente en el segundo.

Con los años, Kings of Convenience han perfeccionado un estilo que, sin ser completamente novedoso, destaca por su claridad y por su sinceridad. Hay algo en sus voces que las hace magníficas cuando se juntan. Algo en esas guitarras que trasciende la mera música cuando suenan una junto a la otra. Una revolución de piernas cruzadas, una rebelión en calles vacías.

Fuentes: http://en.wikipedia.org, http://www.metacritic.com, http://www.allmusic.com, http://pitchfork.com, http://www.stylusmagazine.com, http://www.amazon.com, http://spacemonkeymusic.com, http://blagora.net, http://yagamitsurround.blogspot.com.es, http://www.audiograma.com.br, http://muzikalia.com, http://www.dooyoo.es, http://www.nerdssomosnozes.com, http://www.ondarock.it, http://www.sputnikmusic.com, http://www.popmatters.com, http://www.musicomh.com, http://www.theguardian.com, http://www.pastemagazine.com, http://rincondesconexion.blogspot.com

Listado de canciones:

1.-   Homesick
2.-   Misread
3.-   Cayman Islands
4.-   Stay out of trouble
5.-   Know-how (feat. Feist)
6.-   Sorry or please
7.-   Love is no big truth
8.-   I'd rather dance with you
9.-   Live long
10.- Surprise ice
11.- Gold in the air of summer
12.- The build-up (feat. Feist)

Vídeos:

Homesick - Kings of Convenience


Misread - Kings of Convenience


Cayman Islands - Kings of Convenience


Stay out of trouble - Kings of Convenience


Know-how - Kings of Convenience feat. Feist


Sorry or please - Kings of Convenience


Love is no big truth - Kings of Convenience


I'd rather dance with you - Kings of Convenience


Live long - Kings of Convenience


Surprise ice - Kings of Convenience


Gold in the air of summer - Kings of Convenience


The build-up - Kings of Convenience feat. Feist