domingo, marzo 29, 2015

Grandes álbumes: NEIL YOUNG - Harvest

Harvest es el cuarto álbum de estudio del músico canadiense Neil Young, publicado por la compañía discográfica Reprise Records en febrero de 1972. El álbum incluyó la participación de la Orquesta Sinfónica de Londres en A man needs a maid y There's a world, además de invitados como David Crosby, Graham Nash, Linda Ronstadt, Stephen Stills y James Taylor.

Tras su lanzamiento, Harvest se convirtió en el único trabajo de Young en alcanzar el primer puesto de la lista estadounidense Billboard 200, así como la primera posición en las listas de discos más vendidos de países como Reino Unido, Canadá, Australia, Noruega y Holanda. El single Heart of gold también alcanzó el primer puesto en la lista estadounidense Billboard Hot 100, mientras que el segundo single, Old man, llegó al número 31. Además, fue el álbum mejor vendido de 1972 en Estados Unidos.

El álbum más popular de Neil Young, Harvest, se benefició de la demora en su lanzamiento (necesitó 18 meses para completarlo debido a una lesión en la espalda de Young que le impedía mantenerse erguido), lo que estimuló el apetito de su audiencia y la desintegración de Crosby, Stills, Nash & Young (los tres antiguos socios de Young cantaban en el álbum, junto con Linda Ronstadt y James Taylor). También consiguió un verdadero éxito con Heart of gold, publicado un mes antes de Harvest, y ya estaba en el Top 40 cuando el LP llegó a las tiendas, y pronto a las listas. Young era omnipresente en aquel momento: Heart of gold fue sucedido en el número 1 por A horse with no name de America, que era una canción muy estilo Young.

Pero, a pesar del éxito obtenido por Harvest en su momento, muchos críticos lo han visto con el tiempo como un álbum desigual en el que Young se repite. Ciertamente, Harvest emplea varios estilos bruscamente. Gran parte del disco está teñido de country, hay una canción acústica, un par de interpretaciones rock empapadas de guitarra eléctrica, y dos canciones en las que Young es acompañado por la Orquesta Sinfónica de Londres. Pero el álbum tiene un tono y un contenido lírico en general melancólico, en el que las canciones sobre todo describen la nostalgia y la culminación de un nuevo amor. Young es más explícito sobre esto en el polémico A man needs a maid, a menudo condenada como sexista por público que sólo la juzga en base a su título. De hecho, la canción contrasta los temores de comprometerse en una relación con vivir solo, conteniendo parte de las letras más autobiográficas de Young. Una y otra vez, Young canta sobre la necesidad de amor en canciones como Out on the weekend, Heart of gold y Old man, con unas canciones inusualmente melódicas y accesibles. Los números de rock, como Are you ready for the country? y Alabama, suenan con el estilo familiar marca de Young, y There's a world y Words (Between the lines of age) son las canciones de Young más recargadas desde The last trip to Tulsa. Pero las canciones de amor, y el desgarrador retrato del descenso de un amigo a la adicción a la heroína, The needle and the damage done, permanecen entre las canciones más memorables de Young.

Sin embargo, el trabajo ya anunciaba la rabia y la desesperación de su inmediato futuro artístico en canciones nada complacientes como Alabama (un furioso alegato antirracista que irritó a los rednecks sureños y provocó la replica patriótica de Lynyrd Skynyrd en Sweet home, Alabama) y The needle and the damage done, con un texto premonitorio dedicado al guitarrista de Crazy Horse, Danny Whitten. Finalmente, Whitten murió por sobredosis de heroína nueve meses después de la publicación de Harvest, mientras Young se enfrentaba a una terrible tragedia familiar que habría de marcar su vida: el nacimiento de su hijo Zeke con parálisis cerebral.

Después de que Neil Young abandonase Crosby, Stills, Nash & Young, reclutó un grupo de músicos de sesión a los que bautizó como The Stray Gators, y grabó Harvest, un álbum con un sonido country-rock. El álbum se convirtió en el mayor éxito comercial del músico. Otras canciones regresaron a algunos temas habituales en Young: Alabama fue "un refrito desvergonzado de Souther man", según Jim Miller, periodista de Rolling Stone, mientras que The needle and the damage done es un lamento sobre los artistas que murieron a causa de su adicción a la heroína. El éxito de Harvest cogió a Young desprevenido, y su primera reacción fue alejarse del estrellato. Tal y como escribió en el recopilatorio Decade: "Ese disco me puso en medio de la carretera. Viajar ahí pronto se convirtió en un aburrimiento, así que me dirigí a una zanja. Un paseo áspero, pero vi gente más interesante ahí".

Words (Between the lines of age), la última canción de Harvest, contó con un largo trabajo de guitarra con la banda. Cuenta con una estructura típica en canciones de Young que consiste en cuatro acordes durante los solos de guitarra improvisados. Además, la canción es notable por alternar un compás estandar de 4/4 para las estrofas y el coro, y un compás inusual 11(3+3+3+2)/8 para los interludios.

La grabación de Harvest fue notable por la unión de la espontaneidad y la casualidad. La historia está relatada en un artículo de Acoustic Guitar Magazine, que incluye entrevistas con el productor Elliot Mazer, entre otros.

Young llegó a Nashville en 1971 para tocar en el programa de televisión The Johnny Cash show, donde Linda Ronstadt y James Taylor también iban a aparecer. Mazer había inaugurado el estudio Quadrafonic Sound en la ciudad, e invitó a Young a cenar en febrero para convencerle de que grabara ahí su siguiente disco. Neil admiraba el trabajo de músicos de estudio locales conocidos como Area Code 615, que habían grabado ahí, y se mostró interesado. Young había trabajado en nuevas canciones que estuvo interpretando recientemente en sus últimas giras, y comentó a Mazer que necesitaba un bajista, un batería y un guitarrista. Young tomó la decisión de comenzar a grabar esa misma tarde.

Dado que parte de los músicos de Area Code 615 estaban trabajando el sábado por la noche, Mazer encontró al batería Kenny Buttrey, al bajista Tim Drummond y al guitarrista Ben Keith. Esa noche grabaron las pistas básicas de Heart of gold, Old man, Harvest y Dance dance dance. La última canción fue finalmente descartada para su posible inclusión en Harvest, y apareció en el álbum Crazy horse. Out on the weekend fue grabada en sesiones posteriores junto con sobregrabaciones de los músicos James McMahon y John Harris, que tocaron el piano en Old man y Harvest, respectivamente, y de Teddy Irwin, que tocó una segunda guitarra acústica en Heart of gold.

Tras grabar su participación en The Johnny Cash show el domingo por la noche, Young invitó a Ronstadt y a Taylor para respaldarle en el estudio. Los tres se sentaron en un sofá y grabaron los coros de Heart of gold y Old man. Además, Taylor cogió el banjo de Young y sobregrabó una parte para la segunda canción.

Los temas Bad fog of loneliness y Journey through the past fueron también grabados durante estas sesiones de acuerdo con su aparición en la caja recopilatoria The Archives Vol. 1 1963-1972, que acredita a los mismos músicos de The Stray Gators, además de a Harris en la primera y a Ronstadt en la segunda. Una versión alternativa de Journey through the past, con Young tocando el piano, fue publicada en Time fades away, mientras que Bad fog of loneliness se mantuvo como una canción inédita hasta el lanzamiento en 2007 de Live at Massey Hall 1971.

Las canciones rock fueron grabadas en un granero del rancho que Young posee en California. Usando un sistema de grabación remoto, Mazer colocó altavoces en el granero hacia los monitores en lugar de que los músicos tocaran con auriculares. Este sistema resultó en una ingente "fuga" de sonido, de modo que cada micrófono recogía también el sonido de otros instrumentos, aunque fue satisfactorio para Young y Mazer. Are you ready for the country?, Alabama y Words fueron grabados durante estas sesiones con Buttrey, Drummond y Keith, además de Jack Nitzsche al piano. Young bautizó este grupo como The Stray Gators, que también acompañó al músico en su gira posterior. Los coros de Crosby, Stills y Nash se grabaron más tarde por Mazer en Nueva York.

A man needs a maid y There's a world fueron grabados por Nitzsche con la Orquesta Sinfónica de Londres, mientras que The needle and the damage done fue grabada en directo durante un concierto en la Universidad de Los Angeles. Las mezclas fueron realizadas tanto en los estudios Quadrafonic Sound como en el propio hogar de Young. Durante la reproducción de las canciones en el rancho, Mazer conectó el canal izquierdo en los altavoces aún presentes en el granero, y el canal derecho en altavoces dentro del hogar de Young. Con Crosby y Nash detrás de Mazer, Young se sentó fuera escuchando la mezcla. Cuando le preguntaban sobre el balance, gritaba, "¡más granero!"

Young buscaba su auténtico hábitat natural, a pesar de las múltiples versiones de sí mismo que el canadiense nos ha brindado en medio siglo de carrera musical. No importa cuántas veces se haya escorado hacia el country, ensuciado su sonido adelantándose acaso al grunge o atacado sin miramientos el hard rock. El corazón de su estilo, con una dosis mayor o menor de rock según la ocasión, se ubica en esa frontera en la que el folk-rock pasa a ser simplemente folk y viceversa.

Y el disco que mejor resume y condensa esa tendencia, la imprescindible Piedra de Rosetta en la que se articula toda su obra, es Harvest, su cuarto disco de estudio en solitario y octavo en total hasta entonces, sumando los tres que había grabado con Buffalo Springfield y el célebre Déjà vu (1970) con el supergrupo Crosby, Stills, Nash & Young, junto a los cuales había editado además un álbum en directo justamente el año anterior a la publicación de Harvest, llamado 4 Way Street, y algún single inédito, como el fantástico Ohio en 1970.

Según una entrevista en Rolling Stone, Young quería que la portada del álbum se biodegradara después de abrir el envoltorio, pero la idea fue rechazada por la compañía discográfica basándose en los gastos y en la posible pérdida del producto debido a accidentes marítimos. Mo Ostin mencionó la petición del músico en la 22ª edición de los premios ASCAP.

“She got pictures on the wall; they make me look up from her big brass bed. Now I’m running down the road trying to stay up somewhere in her head”. El disco abre con una canción, Out on the weekend, que delimita perfectamente esa zona de confort en la que se mueven las composiciones de Young, con elementos propios del rock como el ritmo y la instrumentación, y una profunda base country que lo acercaría definitivamente al más puro folk-rock de no ser por la ausencia de armonías vocales y la sustitución de las limpias guitarras eléctricas características de ese género por una acústica acompañada de un perezoso y permanente sonido de slide, tan sólo interrumpido ocasionalmente por una lánguida armónica, instrumento recurrente en el Neil Young de entonces. El tema central es la melancolía de amor, en donde Neil introduce uno de sus personajes predilectos, el del looner, aquél lobo solitario casi siempre perdedor que recoge sus cosas y se marcha en busca de nuevas metas: “Creo que voy a hacer las maletas y a comprar un pick-up, lo llevaré a Los Angeles. Encontraré un sitio solo para mí, trataré de arreglarlo y de empezar un nuevo día”, canta con voz plácida y suave, en un clima melódico que es un oasis de serenidad.

“Did she wake you up to tell you that it was only a change of plan? Dream up, dream up… Let me fill your cup with the promise of a man”. El segundo corte del álbum, Harvest, es una canción típica country marca Young llena de melancolía. Sobre un compás de 2/4 al uso, y con el piano y una guitarra pedal steel como instrumentos más destacables, con melodías de piano elaboradas con reparo, junto con el banjo de James Taylor con denudada audacia de los ritmos, a primera vista se sugiere la historia de un amor imposible entre un chico y una chica debido a la oposición de la madre de ésta a la relación, pero también hay quien piensa que en realidad Young habla en Harvest de los embarazos adolescentes o incluso del lesbianismo en la América más intransigente. “Te veré ofrecerme más de lo que puedo tomar? O recolectaré solo algo?” (Will I see you give me more than I can take? Will I only harvest some?). La palabra “recolección” consigue así su intensidad temática; la cosecha de Neil Young adquiere una dimensión metafórica y se deja ver como un acto de amor, de búsqueda emocional, de recolección afectiva después de una paciente siembra: “¿Como los días pasan volando, perderemos nuestro sentido? ¿O se fundirá en el sol?” (As the days fly past will we lose our grasp? Or fuse it in the sun?) continúa el cantante. Recolección y sol, los dos temas centrales de la cara A del disco, los mismos que encontramos en la portada, solitarios sobre un fondo neutro; un sol caliente que llega para fundir y soldar los vínculos más importantes de la vida, los que se siembran con cuidado y se dejan madurar para seguir más adelante con una recolección que siempre se espera llena de frutos.

“It’s hard to make that change when life and love turn strange… and old”. Con A man needs a maid, por primera vez en el disco, Neil Young abandona a Neil Young y firma una triste balada de la que se encarga de dar forma la Orquesta Sinfónica de Londres. En primera persona, un hombre aparentemente anciano y solitario divaga sobre la necesidad de encontrar una sirvienta que mantenga su casa limpia, le prepare la comida y se vaya. Al contrario de lo que se ha escrito sobre la frivolidad de esta canción, en ella Young habla de lo terriblemente engañosa que puede ser la soledad que nace del dolor y la pena, capaz de convencer a quien está sumido en ella de que permanecer al margen del mundo y no comprometerse con nadie es la única forma de no volver a sufrir. A man needs a maid es la pieza más trabajada, está llena y acabada de una hechura en orquestación magnificente; la teatralidad resopla por sí sola, conmocionando cualquier estado de simpleza, sustituyéndolo por una cristalina cobertura en pianos, una voz desnuda, pequeños adornos, campanillas, y demás atrezzos de gran finura.

“When will I see you again?”, pregunta en dos ocasiones aisladas la persona que nos habla sin dirigirse a ningún interlocutor en concreto, quizá recordando a un ser amado a quien extraña tanto que, en su pesar, se niega a tener que perder para siempre a nadie más y se conforma con alguien que le ayude en su vejez sin establecer vínculo afectivo alguno. A man needs a maid es el duro y amargo relato de los miedos y el dolor de quien espera la muerte en soledad, magistralmente convertido en canción y fantásticamente orquestado. La canción causó un enorme revuelo en el momento del lanzamiento ya que su contenido fue percibido como sexista. Young lamenta su mala suerte en el amor y reflexiona sobre la idea de que los hombres deben tener simplemente criadas en lugar de esposas, quienes desempeñan los deberes de las esposas mientras protegen a los hombres de la angustia inevitable que siente en las relaciones. La dinámica es poderosa en el coro, con el sombrío piano de Nitzsche dando paso a barridos orquestales dramáticos.

“It’s these expressions I never give that keep me searching for a heart of gold. And I’m getting old”. Heart of gold es el hit del disco, el número 1 indiscutible. Como en la mayoría de los temas del disco, la banda de apoyo en este caso fue The Stray Gators, el grupo ad hoc formado por varios músicos seleccionados prácticamente al azar el mismo día que comenzaron a grabar. Heart of gold está llena de un minimalismo sincero, que se centra en la brillantez, en la metódica y cautelosa voz angustiosa de Young, en la apertura de la mohína y sincrónica armónica, en los coros fónicos de las féminas, en la entonación sigilosa de estribillo en estribillo… Uno de los resultados de la colaboración de todos los mencionados fue precisamente este Heart of gold, en el que Taylor y Ronstadt prestan sus voces en los coros, The Stray Gators se encargan de la batería, el bajo y la guitarra pedal steel, y Neil Young de la voz principal, la guitarra y la armónica, conformando una pieza de nuevo a medio camino entre el country y el folk-rock que Dylan confesó detestar años más tarde por lo mucho que le recordaba a él mismo. “If it sounds like me, it should as well be me”, declaró.

La búsqueda, ya sea de amor, de si mismo o de sentido vital, siempre es para Neil un acto doloroso, que se consigue con el sudor de la frente y cuya incertidumbre a menudo da miedo, como una cosecha atormentada por el mal tiempo, dudosa, o la siempre peligrosa bajada a las profundidades de una mina donde uno no sabe lo que se encontrará tras la oscuridad. “He sido un minero por un corazón de oro” canta en la preciosa Heart of gold, y aunque esta frase pueda dar cabida a muchas interpretaciones parece que Neil estuviera cantando su desilusión después de haber intentado con ahínco dar un sentido a la vida, excavando un largo tiempo en la mina del mundo a la búsqueda del “corazón de oro” de la humanidad. Hollywood y Redwood (ciudad del Norte de América donde al final del siglo XX los buscadores de oro causaron la destrucción del bosque y la población de los nativos americanos), nombradas en la canción, pueden ser consideradas como alegorías del mal humano, relacionadas con el egoísmo, la falta de escrúpulos y la supremacía de las apariencias.

La búsqueda es difícil y a menudo decepcionante, Young afirma estar envejeciendo pero también reafirma su intención de seguir buscando, a pesar de la desilusión y del cinismo que avanza. Es una incitación a no ceder, a no darse por vencido: “I want to live, I want to give” (Quiero vivir, quiero dar) canta, porque hay una diferencia substancial entre vivir ávidamente de la vida y al mismo tiempo dar algo a cambio, es una cuestión de corazón, de “corazón de oro”.

“Are you ready for the country? Because is time to go. I was talkin’ to the preacher; said God was on my side. Then I ran into the hangman; he said it’s time to die. You gotta tell your story boy, you know the reason why”. En Are you ready for the country? se esconde un blues y R&B típico de pregunta/respuesta trasladado por Young mediante la acomodación del ritmo y la armonía a ese otro lado del terreno de juego próximo al rock y el folk donde se mueve como nadie. Una cuestión de corazón para Neil Young es también la guerra. Con espíritu pacifista, el cantante hace una llamada a la vez irónica y macabra en las estrofas de Are you ready for the country a su país, que suena como una reflexión amarga después de la Guerra de Vietnam.

“Old man, look at my life, I’m a lot like you were”. Old man mezcla el perfecto country-rock con el bailable y amorfo ambiente castigador del rock electrificante, y en ella, la base rítmica formada por la batería y el bajo la dotan de los cimientos necesarios para ser una canción de rock, y las armonías vocales del estribillo la asemejan a un buen número de ejemplos históricos de folk-rock. Sin embargo, el alma sureña de la melodía de la voz principal, la guitarra pedal steel fraseando en la segunda estrofa, y la entrada del banjo de James Taylor en los estribillos hacen inevitable clasificarla como tal. La canción también cuenta con las habilidades vocales de Linda Ronstadt y James Taylor. Una melodía de banjo en la introducción da paso a un pasaje similar a la guitarra acústica, mientras Young otra vez reflexiona sobre la sensación de envejecimiento sin amar.

Es célebre su enfrentamiento por ese motivo con Stephen Stills desde que ambos militaban en Crosby, Stills, Nash & Young. Antes de la incorporación de este último, el trío se hallaba en un perfecto equilibrio creativo que cristalizaba en auténticas joyas de folk-rock. David Crosby aportaba el dominio de la armonía en el folk que venía demostrando en The Byrds; Graham Nash, el rejuvenecido sonido británico latente en The Hollies; y Stills, el necesario contrapeso de un espíritu rock más evidente. Con el ingreso de Young en el supergrupo, el estilo del mismo comenzó a inclinarse hacia el country más de lo que a Stills hacía gracia, lo que unido a las batallas de ambos en el pasado por el control creativo de Buffalo Springfield derivó en el enfado y la irritación de Stephen Stills, quien desde entonces comenzó a definir a Neil Young como “un tío que pretende hacer folk en una banda de rock”.

“There’s a world you’re living in. No one else has your part. All God’s children in the wind take it in and blow hard”. En There’s a world, el trabajo desarrollado por la Orquesta Sinfónica de Londres, y el esfuerzo de Young en dotar al tema de un cierto aire épico repitiendo el patrón melódico no son suficientes.

“Alabama, you got the weight on your shoulders that’s breaking your back. Your Cadillac has got a wheel in the ditch and a wheel on the track”. En ese habitual baile a la derecha y a la izquierda del folk rock que casi siempre cae del lado del folk, con Alabama esta vez sale victorioso el rock. Ese rock sucio y a veces incómodo que ha granjeado a Young el apodo de “Padrino del grunge” y que en cualquier caso jamás pierde de vista el Sur. Un Sur que es precisamente el protagonista de Alabama. Young censura sin reservas los valores de la región estadounidense conocida como el Cinturón de la Biblia (representada aquí por el Estado de Alabama), donde el puritanismo, la homofobia, el fundamentalismo religioso y el racismo son los ingredientes principales de un indigesto caldo con sabor a rancio.

A las temáticas íntimas y sentimentales, se le van uniendo letras comprometidas que se inscriben en la línea de protesta que en los años 60 había marcado de manera profunda la vida cultural y artística americana. El rock comprometido adquiere a través de la voz de Neil Young un tono razonable, reposado y elegante que parece modelarse dentro del espíritu del presidente Kennedy. Es con este tono con el que Neil Young pone al descubierto el corazón sangrante del disco en Alabama, una canción que es una invectiva antirracista afligida y dolorida: “Alabama ves el peso sobre tus hombros, está rompiendo tu espalda. Tu Cadillac tiene una rueda en la cuneta y una rueda en la pista” (Alabama, you go the weight on your shoulders that’s breaking your back. Your Cadillac Has got a wheel in the ditch and a wheel on the track) canta Neil con voz trémula. La imagen del Cadillac, típico coche americano, atascada entre la cuneta y la pista, parece simbolizar un país aún bloqueado por sus estereotipos, siempre al borde del abismo, en continua lucha entre el progreso y su mentalidad cerrada. “Oh, Alabama, los banjos están tocando a través de los cristales rotos” (Oh, Alabama banjos are playing through the broken glass) continúa. Detrás de las ventanas cerradas y polvorientas de las casas americanas, resuena el eco de los banjos, típico instrumento africano integrado desde hace mucho tiempo en la tradición musical norteamericana, metáfora de la que se sirve Neil, para descubrir la existencia de una cultura compartida, aunque a menudo olvidada.

Con Alabama, Young hizo algo muy similar a lo que ya había hecho con la fantástica Southern man dos años antes en After the gold rush (coincidencia temática que sirvió de argumento a muchos para considerar a una como un mero refrito de la otra). La consecuencia más notable de la reprobación de los principios morales del Sur estadounidense por parte de un canadiense fue la defensa a ultranza de su región que hicieron Lynyrd Skynyrd con forma de canción a modo de respuesta a Young: Sweet home Alabama.

“I hit the city and I lost my band. I watched the needle take another man. Gone, gone, the damage done”. The needle and the damage done es puro folk americano. Sin metáforas ni subterfugios, con un lenguaje desnudo, directo y crudo, Young habla de los hombres que, a pesar de su juventud, ha visto descender a los infiernos y finalmente morir debido a su adicción a la heroína. Y lo hace a raíz de la enfermedad y posterior muerte de su amigo Danny Whitten, guitarrista de Crazy Horse. Un hecho que lo dejó profundamente marcado. “Canto la canción porque amo al hombre. Sé que alguno de vosotros no entiende…pero cada drogado es como una puesta de sol” (I sing the song because I love the man. I know that some of you do not understand. But every junkie’s like a setting sun) canta Neil sufriendo por el amigo, y es un dolor íntimo y desgarrador que Young transformará en epitafio del dolor universal en el disco Tonight’s the night (1975), lamento fúnebre de toda una generación, una amarga reflexión sobre las contradicciones y las cicatrices del rock n’roll, sobre el vicio siempre atractivo de la autodestrucción, de estar continuamente al borde del precipicio, de la cara negra del éxito que en demasiadas ocasiones seducen tanto a principiantes como a grandes estrellas del rock. Grabada en directo el 30 de enero de 1971 en el Royce Hall de la Universidad de California en Los Ángeles, la ausencia de edición en estudio da una idea de la maestría de Neil con la guitarra acústica como instrumento rítmico.

“Out in the fields they were turning the soil. I’m sitting here hoping this water will boil”. Words (Between the lines of age) es una triste balada de auténtico folk-rock en la que Young, de forma dramática y netamente poética, reflexiona con melancolía sobre la esterilidad de su vida como músico de rock en comparación con la de aquellos para los que el trabajo y el esfuerzo tienen un significado real y verdadero. Se pregunta con miedo si habría sido capaz de ser cualquier otra persona de no haber sido él mismo, y se sorprende de que el admirado sea precisamente él, cuando lo único a lo que se dedica es a cantar palabras vacías mientras los años continúan pasando de forma inclemente.

La forma en que se acoplan entre sí las diferentes voces, los arpegios de piano, las transiciones entre compases en las partes instrumentales, la estridencia de la guitarra eléctrica, la temática elegida… Words tiene algo de mágico que impide que uno pueda escucharla con indiferencia y lejanía. Es probablemente una de las mejores canciones de Young y el broche perfecto para este gran álbum.

Las evaluaciones llevadas a cabo por los críticos no fueron abrumadoramente favorables en su época. John Mendelsohn de Rolling Stone calificó el álbum como un decepcionante retroceso respecto de sus anteriores trabajos, que los consideraba superiores, escribiendo sobre "la semejanza inconfundible de casi todas las canciones de este álbum a una composición anterior de Young, es como si sólo añadiese una guitarra steel y nuevas letras para After the gold rush". Una crítica en The Montreal Gazette, daba al álbum un veredicto mixto, denominándolo "embarazoso" en algunos lugares, pero interesante líricamente, y singularizando a Are you ready for the country? como el mejor corte.

En 1998, los lectores de la revista Q votaron a Harvest como el 64º mejor álbum de todos los tiempos. En 1996, en 2000 y en 2005, los lectores de la revista Chart situaron a Harvest en el 2º puesto en las tres encuestas, por debajo del álbum de Joni Mitchell. Blue, en la primera encuesta, y del álbum de Sloan, Twice removed, en las otras dos. En 2003, la revista musical Rolling Stone emplazó a Harvest en el puesto 78 de Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. En 2007, Harvest fue nombrado el Mejor álbum canadiense de la historia en el libro de Bob Mersereau, The Top 100 Canadian albums.

En octubre de 2002, Harvest fue remezclado y remasterizado digitalmente para el formato DVD-Audio. La nueva mezcla 5.1 fue objeto de cierta controversia debido a su poco convencional modo panorámico, con las voces en el centro de la habitación y los tambores en los altavoces traseros. Harvest fue remasterizado y lanzado en HDCD-CD codificado y en descarga digital en julio de 2009 como parte de la serie de entregas Original Neil Young Archives. Una edición remasterizada en vinilo de 180 gramos fue lanzada en diciembre de 2009 junto con las ediciones remasterizadas en vinilo de sus primeros cuatro álbumes, que también se podían adquirir por separado.

Harvest se ha vuelto un disco indispensable para quienes se precian de melomanía, ya que, aparte de ser un álbum con un excelente y nostálgico aire novelesco-anecdótico y gran valor musical, es un aclamador proyecto donde Neil mostraba una parcela sosegada de suspirados provenientes de un músico de carretera, lleno de sentimientos intransigentes y descuidados, al igual que comprometedores, pero alusivos y empáticos.

Componentes que hacen de este pequeño álbum una prueba contorsionada y leal de la música, se pueden nombrar su elaboración cuidada y entrega instrumental. Harvest, en términos musicales, llega a ser un encuentro apacible y amonestado de la realidad crepitante. Cada uno de los bloques que componen sus básicas ejecuciones llenas de dramatismo improvisado, pueden llegar a significar una cruzada de ideas interpuestas entre sí; como es el caso de Alabama, con una prosa ensoñadora unas veces enriquecedora y relajante, y otras veces cruda y suntuosa.

Con Harvest, Neil Young pone las bases de un rock social, meditativo, que no grita groseramente, sino que invita a la reflexión. Una reflexión que nos pone en la tesitura de ver el presumible fracaso de la ideología imperante, una ideología en la que en algún momento él también había creído. Quizá sea esta la razón del increíble éxito de Harvest, álbum mas vendido en 1972, el año de su publicación, por delante de titanes de la música como Deep Purple y Jethro Tull.

Con elegancia y sabiduría Young acierta a combinar temas de marcado carácter social con un gran elenco de matices musicales, que van desde los suaves sonidos acústicos hasta la energía de los timbres eléctricos, empapado todo ello de la mejor tradición folk y country y, a veces, incluso, acompañada con sofisticados arreglos como los de la London Symphony Orchestra. Pero es cuando Neil Young se acaricia la melena, se pone una de sus camisas desgastadas de leñador y se sube en soledad al escenario, cuando su guitarra y sus melodías cobran su máxima intensidad. Es allí, con el sonido limpio y cortante de su armónica y su voz apacible, cuando descubre sus cartas y uno percibe de buena tinta su verdadera alma de “looner”, aquella que tanto se ha empeñado en reflejar en su discografía.

Neil Young, en sus canciones bucea en los múltiples claroscuros del rock, creando un cancionero atemporal, profundo y algo psicodenso, que penetra en los entresijos del mal de la condición humana y disecciona nuestra sociedad con una mirada crítica y muy personal. A través de sus dolientes baladas y de sus estallidos roqueros, Young ha representado los anhelos y los sueños rotos de toda una generación marcada por el estallido hippie y sus incoherencias.

Como letrista, Young se nos revela lúcido, coherente y sensato. Nos habla de la contradicción de las drogas, en un momento en el que los estertores de la marihuana y el LSD propio de la psicodelia de los 60 todavía querían seguir manteniendo su caché, rompiendo así el molde que separaba la utilización de la droga como experimentación para la composición y el arte.

En medio de aquella vorágine emocional, el canadiense aún tuvo fuerzas para dirigir su primera película, Journey through the past, un documental perturbador que rodó sin guión previo (“en parte porque me gusta el cinema verité, en parte porque soy incapaz de escribir más de media página seguida”) y mereció críticas feroces. Justamente, por cierto: aún hoy se encuentra entre sus obras menos apreciadas y el doble LP que contenía la banda sonora permanece inédito en soporte digital.

“La nuestra es una generación marcada fuertemente por la droga y así es como mucha gente se inspira para escribir sus canciones, pensando en la homosexualidad y las drogas duras. Es la manera de vivir de un montón de gente. No esperan cumplir los treinta años y no les importa. Están en los años 70. Lo que quiero decir es que gente como Lou Reed o David Bowie, esos tipos creo que han encontrado una clave: date una vuelta por el camino peligroso” (Neil Young).

Young sabía muy bien lo que decía al dejar constancia del fin de las ilusiones de cambio generadas durante la década prodigiosa, especialmente en los círculos del flower power y el rock psicodélico. Él estaba sufriendo en su entorno lo que Bowie, Reed, Iggy Pop y los New York Dolls sentenciaban en sus discos: la devastación personal, la muerte, la huida hacia ninguna parte. De esos sueños rotos, de esa noche oscura, trataron tres discos esenciales en el canon del rock de la época, Time fades away (1973), On the beach (1974) y Tonight’s the night (1975).

Fuentes: http://www.jotdown.es, http://es.wikipedia.org, http://en.wikipedia.org, http://www.allmusic.com, http://www.rollingstone.com, http://www.coveralia.com, http://www.elportaldelmetal.com, http://www.rtve.es, http://www.metalcry.com, http://rockandrollismyaddiction.wordpress.com, http://hyperbole.es, http://www.sputnikmusic.com, http://www.classicrockreview.com, http://rincondesconexion.blogspot.com

Listado de canciones:

1.-   Out on the weekend
2.-   Harvest
3.-   A man needs a maid
4.-   Heart of gold
5.-   Are you ready for the country?
6.-   Old man
7.-   There's a world
8.-   Alabama
9.-   The needle and the damage done
10.- Words (between the lines of age)

Vídeos:

Out on the weekend - Neil Young


Harvest - Neil Young


A man needs a maid - Neil Young


Heart of gold - Neil Young


Are you ready for the country? - Neil Young


Old man - Neil Young


There's a world - Neil Young


Alabama - Neil Young


The needle and the damage done - Neil Young


Words (between the lines of age) - Neil Young