domingo, mayo 10, 2015

Grandes álbumes. DAVID BYRNE - Rei Momo

Rei Momo es el primer disco en solitario del guitarrista y cantante David Byrne tras abandonar los Talking Heads, lanzado en octubre de 1989 por Luaka Bop/Sire Records, y producido por Steve Lillywhite junto con el mismo David Byrne. En él, Byrne involucra sus letras con estilos musicales afrocubanos, afrolatinos y brasileños (cumbia, merengue, salsa, rumba, cha-cha-cha, mapeyé, samba…) que, aunque interpretados en inglés, suenan de forma bien autóctona, colaborando con él grandes artistas como Celia Cruz, Johnny Pacheco, Willie Colón, Herbert Vianna, Marc Quiñones, Yomo Toro, Milton Cardona, Paquito Pastor, Agapito Pascual, Kirsty McCall o Tiborio Nascimento. Inicialmente, el álbum fue publicado con tres canciones más (Loco de amor, Good and evil y Office cowboy) en su edición en cassette respecto de la edición en LP, que también forman parte de su publicación en formato CD.

El álbum Rei Momo es un clásico de nuestros tiempos, tanto por su riqueza musical como por su determinada vocación integradora. Es un álbum que puso una de las bases definitivas para dar espacio a la "fusión", la "world music" y otras tendencias parecidas que ya están en proceso de masificación, comercialización y producción en serie.

Rei Momo es el nombre del rey del carnaval, en Río de Janeiro. Es una figura mitológica que encarna el afán hedonista de la fiesta que celebra el fin del verano, que de alguna manera es la fiesta para acabar con todas las fiestas. David Byrne escogió un nombre muy adecuado para su disco, que es festivo hasta el exceso, aunque quizás encuentra en su balance perfecto una mesura que el carnaval desconoce.

Las canciones de Byrne no son la típica salsa o excursión brasileña, sino que buscan fusionar ritmos tropicales con la propia prosodia de Byrne y su sentido de la estructura de la canción pop; las líneas vocales son más propensas a flotar por encima del ritmo que a rebotar, y parecen más familiares y pegadizas para los oídos norteamericanos.

A finales de los años 80, había una marcada distancia entre la música en español y la música en inglés. Más aún, entre la salsa y el rock. Y a pesar de la existencia de músicos tan importantes como Carlos Santana, el mítico y místico guitarrista mexicano que enloqueció a los hippies norteamericanos con su frenética combinación de congas y electricidad en Woodstock en 1969, o de los salseros duros que crecieron en el Bronx, como Willie Colón, Héctor Lavoe, Larry Harlow, entre otros, con amplias carreras y discografías que documentaban esa pasión artística por lograr el sincretismo sonoro, bajo la premisa que la buena música (el famoso "lenguaje universal") no sabía de divisiones geográficas o idiomáticas, los mundos musicales latino y anglosajón permanecían totalmente separados en términos de convivencia en radios, programas de televisión, etc.

Aun cuando el rock (el género cantado en inglés de mayor popularidad) ya contaba en esos años 80 con gran cantidad de exponentes que componían en nuestro idioma con aceptable calidad, el vasto y complejo universo de la música latina no había sido explorado con la seriedad correspondiente por sus pares angloparlantes. Hasta que en 1989 un músico norteamericano, surgido de los oscuros callejones de la era proto-punk (CBGB, Max's Kansas City) y reconocido líder de una de las bandas más importantes de la new wave, Talking Heads, sorprendió a propios y extraños con un disco que resume sus años de investigación y sesudo estudio dentro de la cultura musical centro y sudamericana. Años antes del boom mediático de la llamada "world music", David Byrne lanzó el sorprendente Rei Momo, una verdadera fiesta de sonidos afro-caribeños con letras originales en inglés, rechazando de plano el mito de que el inglés no sirve para cantar salsa, rumba, samba o cumbia.

David Byrne nació en Escocia, pero de muy pequeño se trasladó a Canadá, y más tarde a Baltimore, donde realmente creció y se hizo músico, carrera que comenzó, como muchos, en plan de diversión, que poco a poco se fue volviendo más importante, hasta convertirse en una profesión. Después de probar con varias bandas, fundó la que lo haría famoso a nivel mundial, los Talking Heads, con la que grabó ocho álbums entre 1977 y 1988, varios de los cuales están en la lista de Los 500 discos más importantes de la historia, según la revista Rolling Stone.

De naturaleza inquieta, Byrne nunca se conformó con hacer las mismas cosas ad infinitum, como demostró su paso por los Talking Heads, donde convirtió al grupo en un ente inclasificable o multiclasificable, pues era posible encasillarlo en varias etiquetas: new wave, new romance, punk, glam y prácticamente todas las corrientes en boga durante los 80. A la vez que militaba en los Talking Heads, empezó a hacer discos de solista, composiciones y producciones para otros artistas, música de ballet, o música para películas, hasta que se interesó por la world music, gracias a la difusión que de ésta hacía Peter Gabriel, por lo que fundó su propio sello discográfico, simil del Real World de Gabriel, y lo llamó Luaka Bop. El objetivo de esta compañía era ofrecerle a las audiencias americanas la posibilidad de conocimiento de la denominada «música global».

Debido a su interés por la música del mundo, Byrne se relacionó con varias estrellas de la discográfica promotora de la salsa Fania, y enamorado de los ritmos latinos decidió hacer un disco con estos ritmos, con la colaboración de grandes artistas latinos, resultando una grabación extraña en la época, pero altamente innovadora.

El álbum, que contiene 15 canciones en diversos ritmos latinos, revela un lado brillante de Byrne, para muchos oculto o en todo caso limitado dentro de las coordenadas de la música característica de su banda. Ese lado brillante que evolucionó a partir de entonces hasta convertirlo en un abanderado de esa búsqueda de sonidos integradores. Son conocidas las inquietudes de su sello discográfico Luaka Bop, que entre otras cosas produjo lujosas recopilaciones, preparadas para el mercado anglosajón, de artistas como Tom Zé, Los Amigos Invisibles o Silvio Rodríguez, así como su especial fascinación por la música negra peruana, expresada en el álbum Afro-Peruvian Classics: The roots of black Peru, y en la promoción constante de las producciones de Susana Baca. Así mismo, Luaka Bop registra constantemente grabaciones y lanzamientos de diversos artistas brasileños, africanos y asiáticos. En la actualidad David Byrne puede ser considerado como uno de los pioneros, junto al británico Peter Gabriel y su sello Real World, en la difusión de artistas que, por sus características raciales, étnicas o lugares de procedencia, no hubiesen tenido lugar en el mundo de la música comercial.

Para Rei Momo, Byrne se puso en contacto con maestros de la talla de Johnny Pacheco y Willie Colón, quienes lo asesoraron en este ambicioso proyecto. Con Pacheco coescribió el merengue The call of the wild, la salsa Loco de amor, cantada por Celia Cruz, que había sido grabada para la película Algo salvaje, y la charanga Marching through the wilderness; mientras que con el famoso trombonista Colón compuso The rose tattoo, una pegajosa bomba en la que también puede escucharse la inconfundible voz nasal del salsero Pacheco.

Independence Day, Dirty old town y Good and evil se cuentan entre las mejores melodías de Byrne, y la fascinante Don't want to be a part of your world, un cuento de niños rebelándose en masa contra el mundo monocromático de los adultos, es alegre y excéntrica como la música pop. El vídeo de Dirty old town está en la onda Talking Heads, con Byrne liderando una orquesta completa, parado frente al micrófono con su clásica eléctrica guitarra negra. En el vídeo de Make believe mambo se puede ver a Byrne intentando bailar, con su estilo intencionalmente torpe, junto a una correcta pareja de bailarines en trajes que evocan épocas del famoso Club Tropicana cubano.

A pesar de la gran conmoción que Rei Momo causó en el mundo de la música, para muchos especialistas era el siguiente paso obvio en la carrera de David Byrne, quien llevaba varios años acercándose a un terreno musical absolutamente nuevo, y que en el último disco de los Talking Heads, Naked, ya incorporaba ritmos latinos. En Nueva York, por ejemplo, era habitual encontrarlo en todo tipo de ámbitos relacionados con las artes negras, tanto en recitales de música latina en los clubes Carlos I y S.O.B., como en exposiciones de esculturas y pinturas. Así fue como conoció a Celia Cruz y su arreglista Ángel Fernández, quienes luego colaboraron en temas del LP Naked de Talking Heads, como Mr.Jones.

De alguna forma, el gran mérito es de David Byrne es incorporar búsquedas étnicas en el contexto del rock. Incluso su curiosidad lo llevó a presenciar ceremonias de vudú y a coordinar una recopilación de temas brasileros, y hace poco comentó que su próxima película estaría centrada en la religión “yoruba” de Brasil. Además, el interés de fusionar elementos del reggae, mambo y zydeco en el rock parecía indicar el rumbo a seguir durante los años 90 en su música. Y quizás David Byrne sea el primer adelantado en mezclar esos ritmos con una tecnología de vanguardia, tal como lo demuestra Rei Momo.

"Hay tantos músicos del Caribe y de Suramérica viviendo en Nueva York (cubanos, portorriqueños, dominicanos, brasileños...), que no es necesario ir a ninguna otra parte para introducirse en la música latina", explicaba Byrne, cuya fascinación por esa zona geográfica se remonta a 1979, cuando Talking Heads comenzó a recibir influencias latinas y afrobrasileñas. "A la música latina me he estado acercando desde hace más de nueve años, primero escuchándola y bailándola en clubes, y más tarde cuando hice canciones como Loco de amor o Mister Jones".

Explicaba lo que pretendía con el disco: "Quería hacer música que fuese mi música, pero que al mismo tiempo reflejase la que yo había escuchado; buscaba algo que no fuese simplemente una copia de Celia Cruz u otros artistas". Aseguraba no haber sentido nada especial al acercarse a ritmos más cálidos con su reputación de cantante blanco cerebral como tarjeta de visita. A la pregunta de si su aproximación a los ritmos latinos se había producido con la cabeza o con el abdomen responde: "Creo que la primera vez que los disfruté fue a través del baile. No conocía las canciones ni las melodías, y simplemente fui llegando a ellas porque ya no me apetecía ir a las discotecas, que me aburrían, y comencé a visitar locales de salsa, donde me sentía mejor bailando".

En Rei Momo confluye la ya conocida cosmovisión de caos e ironía social de Byrne con varios ritmos originarios de América. Byrne toca, en Rei Momo lo mismo rumba cubana que mapeyé o merengue dominicano, o bomba y plena de Puerto Rico o salsa en inglés. En aquellos años, comenzaba a surgir lo que ahora con tanta naturalidad llamamos “globalización”. Pero la globalización de Byrne no tiene nada que ver con etiquetas o generalización. No tiene nada que ver con “world music”. Tiene que ver con homenaje e ímpetu, con enriquecimiento y experimentación.

Parte del público musical se ha quejado de que Byrne entendió horriblemente mal y tergiversó los ritmos y la música que inspiraron a este álbum. La lista de canciones también incluye "estilos" entre paréntesis (como la cumbia, el merengue, la samba, el pagoda, etc.). Tal vez lo hizo. Esto podría molestar a los fans de la música latina, pero los fans de David Byrne probablemente no se inmutaron. Sin mencionar que es muy probable que Rei Momo abriese un nuevo mundo musical para muchos oyentes en Estados Unidos. Aunque Rei Momo no causó una explosión de música latina-pop en Estados Unidos (las emisoras de radio en su mayoría ignoraron el disco), por lo menos Byrne lo intentó.

Fuentes: http://es.wikipedia.org, http://en.wikipedia.org, http://primer-arte.blogspot.com.es, http://espaciostoxicos1.blogspot.com.es, http://lauvaylaparra.blogspot.com.es, http://rata.cl, http://www.lastfm.es, http://ritornomiracolo.blogspot.com.es, http://rafaelbarriga.com, http://pandcz.blogspot.com.es, http://www.allmusic.com, http://www.nytimes.com, http://alltherecords.tumblr.com, http://www.people.com, http://www.folkwaysmagazine.com, http://www.amazon.com, http://elpais.com, http://rincondesconexion.blogspot.com

Listado de canciones:
1.-   Independence day
2.-   Make believe mambo
3.-   The call of the wild
4.-   Dirty old town
5.-   The rose tattoo
6.-   Loco de amor
7.-   The dream police
8.-   Don't want to be part of your world
9.-   Marching through the wilderness
10.- Good and evil
11.- Lie to me
12.- Office cowboy
13.- Women vs men
14.- Carnival eyes
15.- I know sometimes a man is wrong

Vídeos:

Independence day - David Byrne


Make believe mambo - David Byrne


The call of the wild - David Byrne


Dirty old town - David Byrne


The rose tattoo - David Byrne


Loco de amor - David Byrne


The dream police - David Byrne


Don't want to be part of your world - David Byrne


Marching through wilderness - David Byrne


Good and evil - David Byrne


Lie to me - David Byrne


Office cowboy - David Byrne


Women vs men - David Byrne


Carnival eyes - David Byrne


I know sometimes a man is wrong - David Byrne

2 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Me encantan los Talking heads En cambio con Byrne en solitario siento que le falta un poco de diversión o frescura y menos intelectaulidad . creo que los Harrison Y demás aportaban eso. Por eso la disco de Byrne en solitario me cuesta trabajo emntrar en ella. este REy Momo me acuerdo cuando salió pero lo no le preste la suficiente atención lo que ahora se ha corrido mientras leía esta Biblia que es tu blog. Voy a tener que recueperar al Byrne solo pues veo que hay más que mis prejuicios dictaban

JL dijo...

Me he hecho una reflexión como la tuya. Siempre me dio la sensación de que David Byrne se sentía como un poco encorsetado dentro de los Talking Heads, y que bullían muchas cosas en su cabeza que no podía realizar dentro del grupo más que a cuentagotas.

Con este disco plasmó sus inquietudes latinas, y la verdad es que no lo hizo tan mal. Supo fusionar pop con ritmos latinos y le quedó un trabajo bastante presentable. Si bien no fue el primero, Byrne ya tenía la fama suficiente como para convertirse en adalid de las nuevas tendencias.

Saludos, Bernardo.