domingo, octubre 11, 2015

Grandes álbumes: LEONARD COHEN - I'm your man

I'm your man es el octavo álbum de estudio de Leonard Cohen, lanzado en 1988. El álbum marcó el posterior movimiento de Cohen hacia un sonido más moderno, con muchas canciones incluyendo una producción synthpop. Está considerado como su "regreso" musical, después de la poca promoción del anterior álbum, Various positions. El disco evoluciona a un sonido de pop sintético que poco tiene que ver con el de los primeros álbumes de Cohen.

First we take Manhattan había sido lanzado el año anterior por Jennifer Warnes en su álbum de canciones de Cohen, Famous blue raincoat. Jennifer había obtenido un gran éxito en 1982 con Up where we belong, a dúo con Joe Cocker, que apareció en la banda sonora de Oficial y caballero., La canción Everybody knows fue una de las primeras colaboraciones de escritura de Cohen con Sharon Robinson, quien se convertiría en colaboradora frecuente del cantante canadiense en el futuro. En particular, Robinson coescribió cada canción en el álbum de Cohen de 2001 Ten new songs. En Tower of song, Cohen analizaba la composición y reconoció la influencia de Hank Williams ("a hundred floors above me").

I'm your man fue uno de los discos más vendidos de Cohen, siendo número 1 en Noruega durante 16 semanas y en España. El álbum fue Disco de plata en Reino Unido y Disco de oro en Canadá. I'm your man ocupó el puesto número 51 en la lista de Los 100 mejores álbumes de la década de 1980 de Pitchfork Media. Tom Waits lo nombró como uno de sus álbumes favoritos. Slant Magazine figuró el álbum en el número 29 en su lista de Los mejores discos de los 80. En una encuesta de Rolling Stone de las diez mejores canciones del cantante canadiense en toda su carrera, tres canciones, I'm your man, Tower of song y Everybody knows, figuraron en dicha lista en los puestos 10, 8 y 4, respectivamente.

La canción Take this waltz ya fue lanzada en 1986 (como single del álbum del tributo a Federico García Lorca, Poets in New York), figuró en el álbum en una versión rearreglada distinta de la original, y alcanzó el número 1 en las listas españolas. Las palabras fueron traducidas por Cohen del poema de García Lorca, Pequeño vals vienés.

La trayectoria de Leonard Cohen llama la atención por su vocación de navegar ignorando las tendencias y las modas musicales en los años en que se desarrolla. Su origen canadiense, su inserción en los círculos literarios de ese país y su entrada accidental y un tanto tardía en el mundo de la música han contribuido, sin duda, a su especificidad y su resistencia a cualquier tipo de catalogación. Y el rara avis que ha constituido desde siempre Cohen ha sido una incomodidad en la industria, hasta tal punto que su productora discográfica, Sony, no ha sabido nunca muy bien cómo tratarlo, si confiar en sus discos o no, si ofrecerle una importante campaña de lanzamiento o bien dejarlo en los círculos minoritarios a los que, en principio, irían destinados sus canciones.

La biografía de Cohen también es curiosa: viajes misteriosos a la Cuba del primer castrismo, exilio interior en Grecia, amores y desamores con personajes como Janis Joplin o Rebecca De Mornay, y curas de desintoxicación del mundo de la producción musical que le han hecho alejarse de su público justo en su momento de mayor popularidad. Estos viajes interiores los ha ido acompañando de sus discos, tras el formidable debut en 1968 de Songs of Leonard Cohen, un disco grabado sin demasiadas pretensiones ni demasiado convencimiento por parte de Cohen en sus cualidades como cantante, en que figuran grandes temas como Suzanne, Sisters of mercy o Hey, that's no way to say goodbye.

Los años 70 mantendrían el estilo de Cohen, su tono monótono y pesado, su poso melancólico y el profundo intimismo que transmite su voz acompañada de un mínimo ropaje musical (siempre con la guitarra acústica como elemento imprescindible, pero una guitarra serena y armoniosa, alejada de los golpes de la canción protesta). Se sucedían sus discos y se ampliaba su repertorio: Songs from a room (con su manifiesto pro-libertad que es Bird on the wire), Songs of love and hate (con su formidable y triste Famous blue raincoat), New skin for the old ceremony (con su desgarrado homenaje/ajuste de cuentas a Janis Joplin), etc.

Cohen es en esos años un cantante original, con un estilo personal, que se desmarca de las tendencias pop y rock con unas propuestas únicas: las canciones de Cohen son de una introspección extrema, compuestas a modo de confesión, que logran sintonizar con su público en unos conciertos en los que más que asistir a un espectáculo musical, parece que se asiste a un acto religioso; la religión es un elemento muy importante en la obra de Cohen, pero, lejos de pontificar, Cohen usa la iconografía religiosa del cristianismo como elemento de purificación o exorcismo de las heridas provocadas por la desesperación y el desamor. En una época, los 70, en que la música rock se electrificaba cada vez más y en que los conciertos eran ritos pseudo-satánicos (The Doors o los Rolling Stones, por ejemplo), Cohen se consolidaba como una voz única y apartada de estas tendencias dominantes.

Con todo, Cohen llegaba a los 80 con ganas de renovarse. A pesar de que se podría pensar que es un purista, los hechos demostraban lo contrario y desvelaban a un Cohen con voluntad de modernidad, que sabía encarar y dominar una década en la que muchos grupos naufragaron sin remedio. Tras una leve transición en su disco de 1984 Various positions, en el que los sintetizadores y las nuevas tecnologías aparecen ya como elementos nuevos en sus canciones, es en 1988 cuando Cohen alcanzaría su máximo punto creativo y su mayor éxito con I'm your man, un LP que hace que muchos descubriesen a un nuevo Cohen que, de todos modos, no renunciaba a sus viejas inquietudes. El disco contenía algunos temas que se convirtieron en singles superventas. Las canciones pasaron inmediatamente a contarse entre lo mejor de Cohen.

Aunque Columbia había rechazado lanzar Various positions en Estados Unidos, Cohen permaneció en el sello y salió de gira en apoyo a la publicación. También co-escribió y co-compuso la película Magic night, protagonizada por Carole Laure y Nick Mancuso, con su compañero quebequés Lewis Furey. La película obtuvo dos nominaciones a los 7º premios Genie a la Mejor canción original por las canciones Angel eyes y Fire, ganando el premio Angel eyes. En febrero de 1986, Cohen apareció en la popular serie de televisión Miami vice actuando como François Zolan, un alto ejecutivo de Interpol.

I'm your man fue grabado en Los Angeles y Montreal, y empleó cuatro productores: Roscoe Beck (que ha trabajado para artistas como Robben Ford, James Cotton o The Dixie Chicks), quien después sería bajista y director musical de varias giras de Cohen, y arreglista de I can't forget, Jean-Michel Reusser, Michel Robidoux y el mismo Cohen. El LP mostraba un sonido de Cohen actualizado y contemporáneo de los años 80, con canciones compuestas principalmente mediante teclados y ua voz cada vez más ronca de Cohen. En su libro Leonard Cohen: a remarkable life, el biógrafo Anthony Reynolds observaba, "en casi todos los aspectos I'm your man no marcó tanto una progresión como un salto evolutivo hacia adelante... El nuevo lienzo musical de Cohen era rico y amplio, con su audaz y sencillo uso de secuenciadores, cajas de ritmos, synclavier y sintetizadores, todo ello mezclado exóticamente con las persistentes texturas del Este de Europa del bouzouki, el oud y del viejo violín de la escuela rusa". Cohen sintió que su voz había mejorado, dijo Adrian Deevoy de la revista Q en 1991, "a veces no puedo soportar el sonido de mi voz. Funciona bien a través de períodos. Los dos primeros discos sonaba bien. Luego he sido incapaz de encontrar la voz adecuada para las canciones. Las canciones eran buenas y la intención era buena, pero la voz no era realmente adecuada para ellas. La he perdido durante un tiempo. Cuando hice Various positions volvió, y cuando llegué a I'm your man estaba en completa calma". En 1997 reiteró a Nigel Williamson de Uncut, "en I'm your man, mi voz se había asentado y no me sentía ambiguo acerca de ella. Por fin pude entregar las canciones con la autoridad y la intensidad necesaria".

Everybody knows es conocido por su tono sombrío y la repetición del título al principio de varios versos. Con frases como "Everybody knows that the dice are loaded" y "Everybody knows that the good guys lost" (todo el mundo sabe que los dados están cargados y todo el mundo sabe que los buenos perdieron), la canción ha sido diversamente descrita por críticos como "amargamente pesimista pero divertida", o más crudamente como "una sombría profecía sobre el fin del mundo tal como lo conocemos". Las letras incluyen referencias al Sida, a los problemas sociales y a las relaciones y la religión. First we take Manhattan (originalmente llamada In old Berlín), se ocupa de ideas geopolíticas, específicamente el extremismo, como él mismo explicó en una entrevista tras el escenario: "Creo que significa exactamente lo que dice. Es una canción terrorista. Creo que es una respuesta al terrorismo. Hay algo sobre el terrorismo que he admirado siempre. El hecho de que no hay pretextos o no hay compromisos. Esa posición siempre es muy atractiva. No me gusta cuando se manifiesta en el plano físico, realmente no disfruto en absoluto de las actividades terroristas, pero sí del terrorismo psíquico. Recuerdo que hubo un gran poema de Irving Layton que una vez leí que decía algo así como, 'bueno, chicos, haced explotar una aerolínea ocasional y matad a unos niños aquí y allá'. Pero nuestros terroristas son Jesús, Marx, Freud, Einstein. Todo el mundo aún está temblando..."

En su biografía de Cohen de 2010, Anthony Reynolds afirmaba que el poco ortodoxo Jazz police era la respuesta de Cohen ante el esfuerzo de su banda de introducir quintas y séptimas aumentadas para su reproducción. Él vigilaba tales intrusiones jazz, aunque no estaba seguro de lo que significaba la letra creciendo hasta la aversión a la vanidad.

Con Tower of song, Cohen quiso hacer una "declaración definitiva sobre la empresa heroica del arte de componer". A principios de los 80 llamó a su trabajo Raise my voice in song. Su preocupación era el envejecimiento del compositor y la "necesidad de trascender el propio declive de facultades como cantante, como compositor". Él había abandonado la canción, pero una noche en Montreal terminó la letra y llamó a un ingeniero para grabarla en una sola toma con un sintetizador de juguete. En la canción se burlaba de su propio estilo de cantar tristemente célebre: "I was born like this, I had no choice" (yo nací así, no tuve ninguna elección), canta. "I was born with the gift of a golden voice" (yo nací con el don de una voz de oro). Siempre consciente de su reputación como "cantante soso" entre los críticos, el público siempre estallaba cuando Cohen cantaba estas líneas en vivo. Cohen recitó la letra en su totalidad cuando fue introducido en el Rock and Roll Hall of Fame.

Aunque Cohen ya se había ganado una reputación entre los críticos y algunos oyentes de excesivo pesimismo, en varias canciones del álbum aparecen su irónico sentido del humor y alegría, como I'm your man y I can't forget, las cuales citó en una entrevista en la BBC con John Archer después de lanzar el álbum como un ejemplo de su enfoque más simple: "tenía que volver al principio y determinar dónde estaba con respecto a mi propia canción, y me di cuenta que tenía que encontrar otro tipo de lenguaje mucho más sencillo, que creo que este disco tiene... Comencé esa letra tratando de ubicarme... Estaba realmente cerca de lo que prentendía, y es donde me gusta mantener mis letras ahora". En el libro de Paul Zollo, Songwrites in songwriting, Cohen dijo sobre la canción I'm your man: yo sudaba más de lo normal. Realmente sudaba. Puedo mostrar el libro de notas para demostrarlo. Empezó como una canción llamada I cried enough for you, y estaba relacionada con una versión de Waiting for a miracle que grabé. El esquema de la rima fue desarrollado moviendo la línea al diapasón de la versión musical que aportaba. Pero no funcionó". Ain't no cure for love, con su escurridizo sonido AOR, fue elegida como el primer single. Aunque I'm your man no funcionó en Estados Unidos como lo hizo en otros países, CBS Records galardonó a Cohen con el premio Globo de Cristal, reservado para los artistas que han vendido más de 5 millones de álbumes en el extranjero, a lo que Cohen famosamente bromeó, "siempre he sido tocado por la modestia de su interés en mi trabajo".

En la carátula del álbum aparece Cohen comiendo un plátano. Como contó a Ira Nadel en Various positions, Cohen estaba en un almacén de Los Angeles para ver la filmación del vídeo de Jennifer Warnes de First we take Manhattan, y fue fotografiado por la publicista Sharon Weisz con sus gafas oscuras, traje de rayas gris carbón y camiseta blanca masticando un plátano: "Sharon me mostró la foto más tarde y parecía que me resumía perfectamente. 'Aquí está este chico guay', pensé, en sombras y con un buen traje, pareciendo conservar el control sobre las cosas y la idea de sí mismo'. Y de repente se produjo el dilema personal de cada uno: en aquel momento pensamos que éramos los mejores, lo que todo el mundo ve en un chico con la boca llena de plátanos". A Cohen le gustó la imagen tanto que no sólo la utilizó para la carátula del álbum, sino también para las imágenes de cartel de su gira mundial de 1988.

Con una inmersión increiblemente sofisticada en las texturas musicales modernas, mediante una producción cargada de cuerdas sintetizadas y coros femeninos susurrantes, I'm your man restablece el magistrado de Leonard Cohen. Frente a un telón de fondo de teclados y ritmos propulsivos, Cohen escruta el paisaje global con una mirada precisa e inquebrantable. La inicial First we take Manhattan es una fantasía siniestra de éxito comercial insertada en imaginería cripto-fascista, mientras que el notable Everybody knows es un catálogo cínico de las tierras mineras ensuciando la superficie del amor en la era del Sida.

Aunque su tipo de confesión romántica desesperada parecía irremediablemente pasada de moda en los años 80, mostró en cambio ser una fuente de inspiración para una nueva generación de cantautores, de Suzanne Vega a Morrissey, que tomaron como guía de su verso sardónico y comportamiento taciturno (cuando no su humor autocrítico). Lo que aparentemente llama la atención a una amplia variedad de músicos es el ojo de Cohen para el detalle poético, sus barbas ralas y sus finas melodías, que funden folk con músicas étnicas, rasgos todos ellos evidentes en I'm your man.

Con esa voz entonada tan baja que parece que vaya a salirse del disco, Cohen reemplaza la imaginería judeo-cristiana de Various positions de 1984 por un estilo más directo que recuerda sus primeras poesías y composiciones, comenzando con el punzante comentario social conducido por el synth-pop de First we take Manhattan. El amor como sumisión, un tradicional tema de Cohen, toma una amistad conspiratoria en I'm your man ("If you want a boxer, I will step into the ring for you/And if you want a doctor, I'll examine every inch of you").

Mientras, la idea de la desesperación romántica todavía obsesiona a Cohen, como en el primer single americano del álbum Ain't no cure for love, cuyas letras atípicamente banales son rescatadas por el humor socarrón de Cohen, quien todavía conserva su cuchillo afilado a cada paso. Las bromas que surgen durante todo el álbum demuestran hasta qué punto ha estado lejos siempre de sus contemporáneos más asolados por la angustia; pocos pueden escribir tan devastadoramente como la amargamente pesimista Everybody knows ("Everybody knows you've been discreet, but there were so many people you just had to meet/Without your clothes").

First we take Manhattan es uno de sus temas más populares, y marcaba la pauta musical del disco. La letra es una reivindicación de su obra y un ajuste de cuentas a Sony (que no quería en un primer momento producir el disco, tras veinte años de contrato con Cohen) en tono metafórico: "Me sentenciaron a veinte años de aburrimiento / por tratar de cambiar el sistema desde dentro / ahora vengo a recompensarles"). Los coros de su fiel Jennifer Warnes, que adquieren en este disco una presencia especial, sirven de perfecto contrapunto a la voz de Cohen, que llega a su máxima sonoridad justo antes de empezar a quebrarse por el tabaco.

Ain't no cure for love es un maravilloso tema de amor, con un estribillo un poco manido, pero que vuelve sobre su búsqueda espiritual del amor: "Entré en esta iglesia vacía / no tenía otro lugar al que ir / cuando la voz más suave que nunca he escuchado / me susurró al alma / No es necesario que me perdonen / por amarte tanto". Everybody knows es una parábola pesimista sobre la sociedad del momento que anticipaba lo que sería su próximo trabajo, The future, un disco con un mensaje desalentador y carente de toda posibilidad de esperanza.

I'm your man trata sobre el mor como sumisión extrema y ridícula. Una canción con un sentido del humor muy grave y que muestra las bajezas del ser humano ante el deseo de reciprocidad en las relaciones amorosas. En sus actuaciones en directo, Cohen solía enfatizar el tono paródico de la canción con comentarios sarcásticos. En Take this waltz aparece una de las mayores influencias reconocidas por Cohen: García Lorca (una de sus hijas, de hecho, se llama Lorca Cohen). Aquí le rinde el homenaje largo tiempo acariciado, realizando una versión del "Pequeño vals vienés" de "Poeta en Nueva York", acompañado en la voz por Jennifer Warnes y al violín por Raffi Hakopian.

Jazz police introduce de nuevo tonos fúnebres en una canción con una importante presencia de la percusión. I can't forget es un sensible tema que suena a despedida ("Te he amado durante toda mi vida / y así es como quiero acabarla"), con un fuerte poder de evocación y sugestión. Con Tower of song, Cohen acaba el disco como lo empezó, con un tema sobre la condición de su oficio y las pocas perspectivas de futuro del mundo que contempla con sus ojos de poeta melancólico.

La cantante y compositora noruega Kari Bremnes versionó Everybody knows en Cohen på norsk, una recopilación de canciones de Leonard Cohen en noruego interpretadas por varios artistas. La canción se titula Alle vet jo det en noruego. Everybody knows también fue versionada por Concrete Blonde en la banda sonora de la película de 1990 Pump up the volume. La versión original fue el tema principal de la película, aunque sólo el cover de Concret Blonde fue incluído en la banda sonora oficial. Everybody knows también fue versionada por el ex-Eagle Don Henley en el álbum de tributo Tower of song.

I'm your man ha sido versionada por artistas como Michael Bublé (en su álbum de 2007 Call me irresponsible), Joe Cocker (en su álbum de 1989 One night of sin), o Elton John en el álbum de tributo Tower of song. First we take Manhattan fue versionada por cantantes como Joe Cocker, Enrique Morente y Lagartija Nick.

En la banda sonora de Leonard Cohen: I'm your man hay dos versiones de Tower of song. Una aparece como una versión en vivo austera llevada a cabo por Martha Wainwright, y la otra una grabación de estudio más elaborada por Leonard Cohen y U2. En la última, Bono canta el segundo último verso mientras un Cohen de voz profunda hace el resto. Tower of song también ha sido versionada por artistas como Robert Forster, Marianne Faithfull, Tom Russell, The Jesus and Mary Chain, Tom Jones y Howe Gelb. Aaron Neville, quien anteriormente había grabado Bird on the wire de Cohen, contribuyó con un cover de Ain't no cure for love para el el álbum de tributo Tower of song.

El álbum de tributo indie-rock de 1991 I'm your fan tomó su nombre de la canción de amor I'm your man. En el álbum aparecían versiones de First we take Manhattan (R.E.M., que también fue incluida en su CD single Drive de 1992), I'm your man (Bill Pritchard), I can't forget (Pixies) y Tower of song (una versión muy abstracta de Nick Cave & The Bad Seeds). La cantante canadiense Patricia O'Callaghan interpretó versiones de Take this waltz, I'm your man y Everybody knows en sus álbumes Real emotional girl (2001) y Matador: the songs of Leonard Cohen (2012).

Tras el gran éxito de I'm your man, Cohen no volvería a ser el mismo. Su aspecto físico se deterioraría, su voz se rompía y sus próximas canciones se volvieron más desesperadas. El hartazgo vital hacía que se refugiara durante siete años en un monasterio "zen" de Los Angeles, llevando una vida totalmente apartada del mundanal ruido. Cuando sus admiradores ya le daban por perdido, Cohen reapareció, dejó su cura espiritual y volvió con un nuevo disco, Ten new songs, tan sencillo como tímido.

Fuentes: http://en.wikipedia.org, http://www.allmusic.com, http://www.rollingstone.com, http://www.robertchristgau.com, http://www.theguardian.com, http://es.wikipedia.org, http://www.lapaginadefinitiva.com, http://www.amazon.com, http://thequietus.com, https://itunes.apple.com, http://reviews.libraryjournal.com, http://michaelsmusiclog.blogspot.com.es, http://vivascene.com,

Listado de canciones:

1.- First we take Manhattan
2.- Ain't no cure for love
3.- Everybody knows
4.- I'm your man
5.- Take this waltz
6.- Jazz Police
7.- I can't forget
8.- Tower of song

Vídeos:

First we take Manhattan - Leonard Cohen


Ain't no cure for love - Leonard Cohen


Everybody knows - Leonard Cohen


I'm your man - Leonard Cohen


Take this waltz - Leonard Cohen


Jazz Police - Leonard Cohen


I can't forget - Leonard Cohen


Tower of song - Leonard Cohen

2 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Niunca he sido muy amante de Cohen. Este disco lo escuche hsata la saciedad por lo que durante años ha estado proscrito en mi tocata pero vueklto a repsasr en este post tras el opotuno pasod el tiempo debo decir que es de los pocos de cohen que escucharia

Johnny J.J. dijo...

Me pasa idéntico a Bernardo. No soy muy de Cohen a pesar de que lo admiro mucho, pero sus discos me cuestan. Con la salvedad precisamente del que tan bien has posteado. Saludos.